Archivo diario: 7 abril, 2012

La parábola del manto


                         ” A vosotros os ha sido dado a conocer los misterios del Reino de Dios, pero a los otros de fuera todo se les presenta en parábolas, para que: Mirando, miren y no vean; oyendo, oigan y no entiendan, son sea que se conviertan y sean perdonados”Marcos 4, 11-13

            Cada viaje estacional a Almería, queda marcado en mi vida por una nueva búsqueda, o por una circustancia distinta. Llevo apenas un año escribiendo en el blog de El Alminar, sin embargo, llevo 6 años escribiendo de un modo regular y constante, los cinco anteriores en los periódicos de Melilla, en donde he dejado escritos varios cientos de artículos. He conocido cosas nuevas y también he profundizado en otras que ya sabía. A lo largo de la vida de cualquiera siempre se distinguen varias líneas que la recorren. En una época tendrán más intensidad unas que otras, pero a la larga, el tapiz que componen siempre cobra un sentido.

               La semana del manto de La Virgen de San Pedro

     Esta Semana Santa del año 2012 quedará por el encuentro con el maravilloso manto de la Virgen de Los Dolores de la parroquia almeriense de San Pedro, que a su vez había pertenecido a la Virgen de Los Dolores de San Agustín de Melilla. Era algo buscado y se ha podido culminar. Las imágenes ya están ahí para siempre, para la memoria de la Melilla actual y la pasada, que tan ingrata fue para con las cosas que componían su entramado religioso. Sé que muchos silenciaron lo ocurrido durante 30 años, que incluso hubieran preferido que jamás se hubiese vuelto a hablar de ello, pero eso es una de las cosas que no pueden impedir. El derecho a la memoria y al recuerdo. Quería hacer unas fotos de la Virgen y de su manto en plena procesión, tal y como la vieron los melillenses durante décadas. La localicé regresando a su templo, el de San Pedro, arropada por sus fieles, envuelta en incienso y  música.

              Retirando el manto de protección social

                Sin embargo la paradoja del manto de protección empieza ahora. Ayer, un nuevo e impetuoso colaborador, Alminarense, que ya ha dado nombre a todos los seguidores de la Comunidad de El Alminar, nos sumergía de lleno en lo que nos espera tras el letargo litúrgico semanosantero. Nos espera la crisis, que no es global sino Europea, que en España tiene el añadido del estallido de “la burbuja inmobiliaria”. Nos espera un millón de parados más a final de año y el sentimiento de inseguridad para todos los trabajadores que hasta le fecha podían considerarse inamovibles, los de La Administración del Estado. Ese tipo de trabajo que casi nadie quería en los tiempos de bonanza, y a los que ahora casi todos desean ver caer, o al menos recortados en sus derechos y salarios.

                El nuevo gobierno ha decidido retirar el manto de protección que amparaba al último sector de trabajadores, el de los asalariados  estatales. Ha empezado a retirar también el manto de protección, casi sin que se note, al resto del paraguas social, el de la Sanidad, el de la Educación, el de los Servicios Sociales. La calidad de los servicios que proporcionaba el Estado, va a empeorar de modo irreversible en los próximos años. Sin embargo, los que están tomando esas medidas, no van a notar ninguna de las consecuencias de esas medidas. Están protegidos por la nomenclatura que constituyen, y por los privilegios que se han  ido concediendo a lo largo de décadas, y a los que no están dispuestos a renunciar.

           Todavía no he oído que vayan a reducirse a la mitad los sueldos de los políticos, y de su pléyade de cargos de libre designación,  en Ayuntamientos y diputaciones. El salario medio de un político es entre tres y cuatro veces más alto que el sueldo medio de cualquier trabajador español, por lo que reduciéndose a la mitad, seguiría siendo 1½ superior, o incluso el doble, que el asalariado medio de su ciudad. Esta sería medida de obligatoria e inmediata adopción.  Estas cosas deben empezar a ser exigidas por los ciudadanos. Debemos empezar a exigiarlas. No pueden obligar a hacer sacrificios a los ciudadanos, ya bastante y siempre sacrificados, y no hacer “ellos” y sus nomenclaturas ninguno.

      ¿Por qué mezclo lo sagrado con lo profano?. Por que está absolutamnete mezclado y relacionado. Ayer, Alminariense me sacó del letargo y ya le he dado una primera medida contra la crisis, como me pidiera Empirismo.