Archivo diario: 9 abril, 2012

La poda implacable


        

           A lo largo de todo el año, asistimos en Melilla a la poda implacable de los árboles ornamentales. Además, pese a que las operaciones de poda deben seguir una rígidas normas, distinguiendo qué ramas o qué árboles necesitan ser podados, en nuestra ciudad se observa que se podan casi todos los árboles y de modo completo, y siempre por el método de la motosierra, en lo que denominaríamos poda “tipo tala”.  Hay una poda de mantenimiento que consiste en redondear la copa de los árboles de modo “cuadrado”, poco estética y que recuerda a las postales de Melilla en la época de Franco. 

       La poda es una herida al árbol, y cuanto más veces se poden, más oportunidades se dan a la planta para que entren dentro de ella agentes patógenos que acaben destruyéndola o infectándola. Es una realidad que la poda circular y completa que se lleva a cabo en Melilla, provoca que muchos de esos árboles no superen los trabajos de poda. El cementerio de árboles de la parte alta de la barriada del Tiro Nacional está cada vez más completo y en cualquier parte de la ciudad se aprecian los efectos de estas podas totales y permantentes. A mayor número de podas y a mayor intensidad, el riesgo de que el árbol desarrolle enfermedades se incrementa de modo considerable. En Melilla los árboles enfermos y que precisan tratamientos, son ya un hecho cotidiano, incluso entre los de más reciente plantación. Muchos, pese a ser ornamentales y recientes, ofrecen un aspecto lamentable.

         Si se hace una elección adecuada del tipo de árboles ornamentales que se requieren para una ciudad, los trabajos de poda deberían reducirse al mínimo:  “Las podas severas ( terciado, desmochado), no deben ser de uso corriente sino que sólo deben aplicarse cuando se decide una reformación de la copa”. Podar de modo constante y completo todos los árboles de la ciudad supone además, un gasto considerable. En estas cosas también tiene que empezar a decrecer el gasto y racionalización del dinero público.

          Entre los meses de marzo y abril es la época de anidación de los pájaros urbanos, por lo que seguir realizando los trabajos de poda en estos meses, supone alterarles completamente su habitat. No respetar la época de anidación del cernícalo primilla en Melilla La Vieja, supuso que perdiéramos para siempre esa colonia, que era la 2ª más importante de España. Luego vinieron las lamentaciones por el incremento de las gaviotas de patas amarillas. De todo lo que se pueda decir, lo más contundente es el refranero: “En abril, poda solo el ruín”.  Seguir podando en mayo y en junio, como seguiremos viendo, es dejarnos sin sombra para el verano.

   Notas: (1)http://www.glacoxan.com/podadearboles.htm. (2) http://www.proyectoverde.com/poda