El barco que sostiene Melilla


        

                            Husky racer ( el corredor fornido)

             Todos vemos en algún momento de la semana este barco. Incasablemente lo vemos descargar contenedores repletos de mercancía y volver a llevárselos vacíos. Esa es toda nuestra industria y nuestro presente y futuro se concentra en ese pantalán de carga. Hoy leo una noticia que habla de que el tráfico de contenedores se ha incrementado de modo notable. Esa es la madre de todas las claves. La mercancía llega regularmente a nuestra ciudad, se descarga, su cuantifica y paga de modo inexorable el IPSI, que llena y satura nuestras arcas públicas. Estamos en una coyuntura favorable, en Melilla, y eso nos beneficia.  El éxito indudable de la recaudación por IPSI, provoca esa sensación dual de que mientras todo lo concerniente al Estado se esté hundiendo, todo lo relacionado con la Ciudad Autónoma se mantenga a flote.

                Lo único que preocupa es que se esté derrochando a manos llenas, las cifras de gastos inexplicables de la CC.AA. o de la Autoridad Portuaria son sobrecogedoras, y no se está guardando nada para el futuro. quien gasta todo lo que tiene, crea su propia inseguridad para el futuro. En Melilla se gasta hasta el último euro que se ingresa, pero no siempre en cosas que luego permanezcan en la ciudad. Se hacen obras muy caras y que luego resultan de un mantenimiento más caro aún. Hasta ahora parece que se puede pagar todo, pero las coyunturas económicas son así, hoy favorecen y mañana se vuelven en contra. Una política económica sensata y con vistas al futuro, debería estar llenando las cuentas públicas de superavit.

                Cuento esto para que quien no haya  haya pensado las cosas  de esa manera, entienda que Melilla debe aceptar como una compensación obligada, la afluencia de inmigrantes subsaharianos, cuando obtiene tanto del actual comercio fronterizo.

En las fronteras de Jauja


 

              Cuando las autoridades pierden los papeles

            Jauja es sinónimo de riqueza y prosperidad. Solo la pronunciación de este nombre, sugiere tanta abundancia como otro lugar mítico, El Dorado. Jauja es una ciudad de Perú, de las primeras fundadas por el  español Francisco  Pizarro en la conquista del país andino. Esto sucedió el 25 de abril de 1534. Ahora, por obra y gracia de la nueva avalancha migratoria sobre nuestra ciudad, nos enteramos que Melilla es el equivalente africano de Jauja. Por eso vienen hasta aquí millares de centroafricanos. Desde luego, para algunos, como decían ayer varios/as  comentaristas del Alminar, nuestra ciudad sí es Jauja y El Dorado también.

             Esta es la parte “jocosa” de una fase no excesivamente pensada, porque la realidad es mucho más dura y cruel. No hay que olvidarse nunca, que lo que hay al otro lado de la frontera, son ante todo, seres humanos. Hasta ahora creíamos que los “sin papeles” eran los inmigrantes que cruzaban o intentaban entrar en Melilla, pero desde ayer hemos comprobado que los que han perdido los papeles son nuestras autoridades civiles. Hay frases que los representante públicos y políticos no deben pronunciar. Hay imágenes que un alto cargo de la Administración del Estado no debe ofrecer.    Mil personas pueden resultar un inconveniente grave, pueden  provocar situaciones difíciles, pero nunca pueden constituir una invasión. En cualquier caso, ellos son las autoridades y de ellos es la responsabilidad. Lo único que tienen que hacer, es repasar la hemeroteca y exigir y actuar, del mismo modo en que debían hacerlo, según ellos, las autoridades socialistas del periodo 2004-2011. Se puede volver a solicitar la comparecencia del Ministro del Interior, llamar a José Mª Aznar o  invocar a Santiago, por aquello de: .. ¡ Y cierra España!.

                                   Ni soberbia, ni prepotencia

       No sé de donde han salido estos lamentables adjetivos referidos al grupo de inmigrantes subsaharianos que entraron en Melilla y recorrieron el cauce del Río de Oro. En muchos se aprecia temor y cansancio y en otros satisfacción por haber logrado la proeza. No se puede hacer aflorar los sentimientos de xenofobia, hacia gente que solo está luchando por su vida y por su supervivencia, con frases y calificativos mal medidos, desde los representantes políticos, ya sean locales o estatales.

           En 1992 empezaron a llegar a Melilla los primeros colectivos de inmigrantes centro africanos. Tras las primeras sorpresas, y la misma falta de sensibilidad de La Administración, fueron los ciudadanos y entidades sociales melillenses las que iniciaron la labor de atención y amparo de los primeros inmigrantes. Durante varios años, hasta la construcción del CETI, al que se negaban las autoridades gubernativas de la época, por entonces socialistas; los inmigrantes se refugiaron primero en el abandonado edificio de la Cruz  Roja, y posteriormente en las dependencias de La Granja Agrícola.

            Fue durante el septenio de José Luis Rodríguez Zapatero, cuando el PP melillense convirtió el problema de la inmigración en un “casus belli” contra el Gobierno de España.  A veces, hay una cierta justicia histórica que pone a algunos responsables políticos, frente al espejo de sus actos y declaraciones pasadas. Eso es lo que ha sucedido ahora. Han quedado atrapados por sus propias palabras y actos anteriores.

             Entre 1992 y 1996, tanto como corresponsal de periódicos nacionales, colaborador de medios locales y como voluntario de organizaciones no gubernamentales, pude conocer y tratar a decenas de inmigrantes subsaharianos. También publiqué infinidad de artículos de prensa.  Jamás vi en ninguno de ellos nada parecido a la prepotencia o a la soberbia. Había dos días felices en sus vidas, uno era el de la llegada a nuestra ciudad, el otro era el de la salida. La fotografía es del año 1996, cuando acompañé a Alex Brown, uno de los 46 hijos del comerciante y  ex presidente de Nigeria Abiola.

              La emigración no se acabará ni hoy ni nunca, así como tampoco con las mafias que tratan con las personas. Los melillenses ya nos hemos acostumbrados a esta situación, ahora solo falta que lo hagan las autoridades.

Trompetas y tambores del Cautivo


 

             La Banda de trompetas y tambores del Cautivo ha iniciado sus ensayos en el solar conocido como el patio del cura.  Antaño fue un una zona de esparcimiento del barrio de La Victoria, y su último uso fue como centro educativo.  Está formada por 40 personas, entre hombres y mujeres. Todos son voluntarios y autodidactas. Los que llevan años en La Banda del Cautivo, desde 1996,  y saben de música, enseñan a los que menos saben y a los nuevos. Tienen suficientes tambores y bombos y ahora quieren incrementar los instrumentos de viento, trompetas y cornetas, que son los que exigen más esfuerzo, más dedicación y aprendizaje y también lo que da mayor vistosidad y lustre a una banda. Las trompetas y cornetas cortan el silencio en las procesiones y lo transforman en vibrantes sonidos que sugieren todo tipo de sensaciones, de sentimientos. El ritmo de los tambores son aldabonazos dirigidos a la conciencia o al espíritu. El incienso es la corriente que conecta todos los sentidos. Nada hay más evocador que los olores, son una sopa cuántica que activa todo tipo de recuerdos y sentidos.  Durante unos segundos o minutos, la combinación de música y el embriagante aroma del incienso procesional y litúrgico, parecen transportarnos a un situación atemporal  en la que no hay problemas, incertidumbre o angustia.  El tiempo se detiene aunque solo sea por un instante fugaz.  No hace falta ser creyente para sentir esa sensación. El no creyente, el agnóstico, al que le gusta el ambiente y la ceremonia de la Semana, percibe unos matices distintos.  Dejarse mecer por los sones suaves y bamboleantes acordes de las trompetas, dejarse transportar por las sensaciones que de ellas emanan. Nada es exclusivo de nadie.

              La Banda del Cautivo, sin local de ensayo      

             Es a todas luces un lugar inadecuado, sin sonoridad alguna, con dos bloques de viviendas familiares rodeándolos, con un hospital y un centro educativo colindantes. Ellos, los 40 del Cautivo, inician sus ensayos a las 7 de la tarde y hasta las 9 de la noche.  El año pasado lo hacían a las cinco de la tarde, en la hora de la siesta, pero las quejas de los vecinos les obligaron a retrasar la hora hasta la actual. También ha protestado la dirección del Hospital, porque hay gente enferma en sus instalaciones.  Si en las inmediaciones de un centro hospitalario no se puede tocar una bocina, mucho menos una docena de trompetas  y otra de tambores, y están todos los días de buen tiempo, de lunes a sábado.

                                   El extraño caso del Patio del Cura

          Lo contamos todo hace un año, el 26 de septiembre de 2011. Un solar y unas instalaciones cedidas por el Estado a la ciudad y que incomprensiblemente, fue vuelto a ceder por el Gobierno de Melilla, mediante decreto de la entonces Consejería de Hacienda, en manos de Juan José Imbroda,  siendo Presidente de Melilla Enrique Palacios.  A eso se llama hacer favores y caridad con la Iglesia, con el dinero y las propiedades de todos los melillenses. En la ciudad en la que se derrocha el dinero  a manos llenas, en donde tenemos muchas cosas duplicados (pabellones deportivos, palacios de congresos, auditorium al aire libre o se pagan estaciones marítimas al precio de tres), 40 muchachos y muchachas de la Banda del Cautivo, no tienen un solo local en donde ensayar,  a cubierto de las inclemencias temporales y sin incomodar a nadie.

       PD:   http://youtu.be/R-ppUtnqL5o

                    http://youtu.be/kgAXntvYYfQ

  Notas:  https://elalminardemelilla.com/2011/09/26/el-extrano-caso-del-patio-del-cura-2/

                            http://www.marchasdeprocesion.com/

El Alminar en su máximo registro


     ¿Qué imagen escoger para un día así, en el mes en el que mayores tribulaciones han azotado El Alminar?. De repente, en medio del más espeso de los silencios, de las más constante bruma, hoy se han registrado más de 1800 visitas, lo que supone triplicar en una sola jornada, la media de visitas de todo el mes. ¿Qué ha sucedido?. Es imposible saberlo, aunque de repente se corre la voz de que alguien está en algún sitio y el aluvión de visitantes desbarata cualquier estadística anterior. En lo que se refiere a este modesto blog, la anterior cifra máxima  databa del mes de marzo del presente año, en el que en un solo día se registraron 1485 visitas. Hay una cosa que quiero contar, y es que El alminar es una bitácora absolutamente anónima.  Yo no sé ni puedo ver quien se conecta, no sé cual es la personalidad real del comentarista, no puedo averiguar desde dónde se conecta cada cual. Nada de eso es trascendental, lo importante es que se siga acudiendo aquí a buscar cualquier cosa, y que quien la encuentre, se sienta satisfecho y se quede.

          Desde lo más alto, pero si perder nunca de vista el suelo, quizá sea ese uno de los secretos del Alminar, a todos, a los que han entrado por 1ª vez, a los que lo hacen constantemente, o de modo ocasional, siempre, gracias.

Las mejores aceras de Melilla


         El de las aceritas es un tema que gusta en Melilla, porque todos intentamos caminar por ellas sin matarnos. Hay otro blog que se ocupa de las aceras y es el de La Otra Melilla. Hoy vamos a mostrar, más que otra cosa, las llamadas aceras inexistentes o impracticables. Es un pequeño botón del amplio catalogo monumental de aceras imposibles de la ciudad de Melilla. La ciudad que se gasta 800.000€ en una inexplicable pinacoteca, 760.000€ en renovar la llamada avenida de Europa o zona de tránsito entre Melilla y la frontera marroquí, y 120.000€ en tirar un muro en uso para sustituirlo por uno transparente mantiene un pésimo estado de las aceras, con farolas y postes  en medio de un acerado de ridículo tamaño, o incluso inexistente. En cualquier caso son barreras infranqueables que se mantienen así desde hace décadas.

                 Eso sí, las campañas publicitarias sobre renovación de las mismas o sobre la construcción de zonas rebajadas para permitir el paso de sillas de ruedas, son de tal calibre, que pudiéramos pensar que toda Melilla es una acera nueva. Estos son temas blandos y motivantes, que suelen incitar a gran número de comentarios y de visitas. Los temas gruesos y de gran calado causan mucha prevención. No todos entienden o quieren opinar de temas complicados, pero todos pasamos y paseamos por las aceras. El Alminar debe dar cabida a todo.

           Nota:  Definición de acera según la RAE (Real Academía Española):  Orilla de la calle o de otra vía pública, generalmente enlosada, sita junto al paramento de las casas, y particularmente destinada para el tránsito de la gente que va a pie.

Paseando entre ruinas modernistas


            Pasada una semana, cualquier noticia en Melilla es pasto de hemerotecas. Nada produce el más mínimo debate. Nuestro modernismo está ya más cerca de Pompeya o Herculano, que de Barcelona. Son muchos años de dejación, de no hacer nada, de no obligar a los propietarios a nada, aunque también es cierto que  muchos edificios están ya en ruina económica. Ha existido una dejación absoluta, o una falta de un verdadero plan de conservación del centro de la ciudad, el llamado modernista. Todo se cae, menos la estatua de Franco y la suela de zapato del monumento de la plaza Héroes de España.

            Encontrar edificios en ruina evidente para el ciudadano, excepto para la administración es algo que resulta cansino. Es una evidencia que ni los responsables de cada área, ni nadie relacionado con las mismas pasea por la ciudad, porque si no verían lo que vemos todos.  Sobra el dinero para pagar 120.000€  en la obra más absurda del mundo, la demolición del muro del campo de fútbol del Tesorillo y cambiarlo por uno transparente, pero no para pagar servicios básicos de los que carecemos en Melilla. No hay marquesinas de autobuses dignas de ese nombre, todo está en un estado pésimo de mantenimiento, las aceras están en un estado que provocan más caídas que el que sería su servicio original, el de transitar por ellas. Tal es el aspecto de la ciudad, que hoy un nuevo comentarista lo describía como decadente, y creo que es el adjetivo que mejor se le ajusta.

     ¿Dónde debe mirar el ciudadano de Melilla al andar, al suelo para no tropezar y escalabrarse, o al cielo para evitar la caída de un cascote o de un balcón entero?. ¿Cómo puede estar un edificio en este estado, en el mismo centro de la ciudad y no ser advertido?. ¿Tiene esto ya algún sentido?, ¿para qué escribir de nada?, y la gran pregunta, la que siempre aparece al final ¿Tiene Melilla salvación y luchamos por conseguirlo?, o ¿abandonamos y dejamos que todo caiga?.

      Nota:  En días pasados, técnicos inspeccionaban el edificio en donde murió un trabajador.

Aomar M. Duddú en busca de su padrón


 

                 El histórico dirigente  busca su residencia en Melilla

           El pasado 18 de septiembre, citado por la Consejería de Administración Pública, llegó a la ciudad el histórico dirigente del colectivo musulmán de Melilla    de la década de 1980, para resolver su reclamación administrativa en torno a su solicitud de empadronamiento, pues parte de su familia sigue empadronada en Melilla. Queda por resolver el empadronamiento del cabeza de familia y de su hijo menor.  Aomar no ha sido desposeído nunca de su nacionalidad española, no puede serlo, pero le fue denegada la renovación del documento nacional de identidad en 1997. Este es el único motivo en el que se fundamenta la decisión contraria a su empadronamiento, por las actuales autoridades melillenses.

            Aomar Mohamedi Dudú, melillense, hijo y nieto de melillenses, ya está jubilado en su cargo como delegado cultural del norte de Marruecos, y que dependía del Ministerio del Interior marroquí. Ha desaparecido por tanto su vinculación, nunca de rango funcionarial, con el gobierno de Marruecos, lo que haría desaparecer la posible excusa lega y reticiencia política, para denegarle el empadronamiento en su ciudad natal.

                                       Aomar, pasado y presente

              Reiteraré que la reacción tan violenta y extrema de la derecha melillense (nucleada en torno a Alianza Popular)  y de sus bases sociales, ante las justas demandas del colectivo liderado por Aomar Duddú, desplazó todo el arco político hacia la derecha, incluida una parte del Partido Socialista. El PSOE intentó arreglar un problema heredado del pasado, con una herramienta errónea, la Ley de Extranjería, pero a la postre acabó pagando íntegra la factura política de Proceso de Regularización del Colectivo Musulmán de Melilla, sin el cual, no existiría la ciudad de las 4 culturas, de la que tan orgulloso se sienten,  aquellos que intentaron impedirla a toda costa.

          En aquello momentos históricos, los socialistas no fueron tan  malos como a la postre se ha querido hacer ver y ha quedado fijado en la memoria de los melillenses, ni los que pasaron por  defensores a ultranza de la ciudad, la derecha de Alianza Popular, fueron realmente tan buenos como ellos se recuerdan a sí mismos.  El caso es que sin aquellos hechos no existiría la Melilla de la convivencia, pero aquella ciudad que estaba en proyecto y que fue cercenada por la violenta reivindicación callejera, no se parecía en nada al actual modelo. Aquel movimiento  era social, cultural y laico y al modelo actual le sobra religión por los cuatro costados. Errores los cometieron todos.

               Que nadie se engañe. En la manifestación del 6 de diciembre de 1985, la llamada contramanifestación, estuvieron todos los partidos políticos y asociaciones de Melilla

                                 Aomar, su mezquita y los viajes a La Meca

              Auto exiliado de la ciudad u obligado a abandonarla, fijó su residencia en la vecina localidad de Nador, y en terrenos de su propiedad, edificó una pequeña y bella mezquita, con superficies equivalentes para hombres y mujeres. Es una de las más frecuentadas de la capital nadorense.  A los pocos años fue trasladado a Rabat, capital del Reino de Marruecos.  Desde entonces, y por mandato de la Monarquía Alauíta, primero con el Monarca Hassan II y luego con su hijo Mohamed VI, se dedica a la tramitación de los viajes de peregrinación de los musulmanes melillenses, a la ciudad santa de La Meca, y que son pagados por la Casa Real marroquí, a través de Ministerio de Asuntos Religiosos.  ¿Se cerrará ahora un círculo histórico de 25 años?.