Lo que el lenguaje esconde y muestra


                                        La crisis del Partido Popular

           Hoy hay que ser obligatoriamente críptico y debemos mostrar sin decir. Todo el mundo ve, escucha, oye y también espera. Quienes nos gobiernan están atrapados en la zanja que media entre lo que dicen y lo que luego hacen, entre lo que exigen a los demás, y lo que luego no hacen consigo mismos, ni con sus hijos, ni con sus familiares. Han impuesto sacrificios a todos, pero ellos no han renunciado a ningún privilegio.

         Decía Wiitgenstein que:  «la verdad o falsedad de una proposición, de una afirmación, consiste en el acuerdo de su sentido con la realidad».  El contenido de lo que afirman, parece no corresponderse con la realidad de lo que vemos.

              Hay un libro de un filólogo judío, Victor Kemplerer, que analizó minuciosamente el lenguaje del Tercer Reich, y los sutiles cambios que fueron introduciendo para enmascarar la realidad, porque el lenguaje es también «un arma», incluso más potente que muchas. Estamos inmersos en eso, en el intento de encubrir todo con le lenguaje, de enmascarar la realidad, por eso hay que intentar buscar, no en lo que dicen, si no en el cómo.

                      Hay una frase de Talleyrand, muy citada, que dice que: «El lenguaje sirve para ocultar los pensamientos del diplomático», del político. Kemplerer lo refuta diciendo que es precisamente lo contrario: «El lenguaje saca a la luz aquello que se quiere ocultar de una forma deliberada, ante otros o ante sí mismo., y aquello que lleva dentro inconscientemente. Las afirmaciones de una persona pueden ser mentira, pero su esencia queda al descubierto por el estilo de su lenguaje». Y todo esto sirve para muchos.

La casa más antigua de Melilla


                 Esplendor y ruina de la Casa Lafont

           Lo que está habitado y se mantiene en uso se conserva, lo que se olvida se desmorona. Casi nada escapa a esta ley inexorable. Hasta la década de 1980 la Casa Lafont se mantuvo en uso por sus dueños, los herederos de la histórica familia. La Casa Lafont era famosa por unas pinturas, algo toscas, existentes en el hueco en de la escalera, y que representaban a las cuatro estaciones climatológicas. Tras un cambio en la propiedad del inmueble, la Casa Lafont fue ofrecida en dos ocasiones a la Ciudad de Melila,  para que a cambio de que ésta corriese con los gastos de la rehabilitación, cederla por un periodo de diez años para usos culturales. No cuajó la iniciativa. El presidente de Melilla era entonces Mustafa Aberchán, y ni siquiera se tuvo en cuenta la propuesta, entre otras cosas, por ser demasiado onerosa la rehabilitación, y por ser una cesión temporalmente corta.

        Diez años después, en 2009, se intentó repetir la cesión, corriendo esta vez la rehabilitación a cargo del Ministerio de Cultura, asunto que originó un escándalo en La Asamblea de Melilla, con intervenciones muy agresivas por parte de los miembros del Gobierno. Como inmueble,  la Casa Lafont, carece de valor artístico, salvo por los sillares.  Lo único que la hacía llamativa era su antigüedad, y que  ha sido considerada siempre como el primer inmueble civil de la ciudad, y las pinturas de la caja de las escaleras, que ya el Cronista de Melilla señaló como toscas y de poco valor artístico. Nada justificaba pues, una rehabilitación (500.000€),  a cargo del erario público.  Hace ya tiempo, un correo advirtió al Alminar de que los frescos, o las pinturas, ya no estaban en el interior de la vivienda. No se sabe si han sido retirados para ser conservados, o simplemente se derrumbaron.

         En el interior ya no queda nada. El histórico inmueble ya solo es habitado por un gato, y dentro está todo diáfano. El derrumbe parece haber dejado al descubierto la existencia de un antiguo fuerte, pues en el fondo se puede ver lo que parece ser una tronera defensiva. Últimamente están apareciendo en la Ciudad Vieja,  restos históricos con los que nadie contaba, caso de la Capilla de La Enramada en la Casa del Reloj. Otra ley inexorable es que nada desaparece del todo, sino que todo aguarda su momento para volver a ser descubierto. Caso de hacer alguna obra aquí, habría que excavar primero y ser visada la propuesta por la Comisión de Patrimonio.

    Notas: (1) http://www.diariosur.es/20090130/melilla/imbroda-anuncia-casa-lafont-20090130.html,

                 (2) http://www.diariosur.es/20090130/melilla/sarompas-cuestiona-actitud-gobierno-20090130.html