España Intervenida


España Intervenida

          España está intervenida económicamente.  No lo digo yo,  sino un grupo de economistas que publican en editoriales alternativas, que con suerte, llegan a vender 1000 ejemplares. Los libros, y grandes grupos de comunicación que esconden la realidad, llegan a todo el mundo. Todo se orquesta y difunda al ritmo del inteligentísimo, pero infernal Joshep Goebbels. Lo peor que puede suceder en este mundo es que la inteligencia vaya unida a la maldad, como era el caso del diabólico Jefe de Propaganda Nazi:

Principio de la vulgarización. “Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar”. Principio de orquestación. “La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentarlas una y otra vez desde diferentes perspectivas, pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas”. De aquí viene también la famosa frase: “Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad”. Principio de renovación. “Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que, cuando el adversario responda, el público esté ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones”.

                     La intervención económica de España

    España ha sido intervenida económicamente. España pidió un rescate para el sector bancario, el mayor responsable y casi único causante de la crisis económica y de desfalco que ha arruinado al país. Desde que se pidió el rescate y se intervinieron las finanzas españolas, no tenemos libertad ni capacidad de decisión sobre nuestra propia economía. Mensualmente, semanalmente, o con cualquier otra periodicidad, se examina la evolución económica española, se imponen nuevos ajustes, se dictan nuevas normas, y se siguen eliminando derechos y prestaciones sociales; al ritmo que impone Bruselas, la troika comunitaria, o el demonio político de turno.

     Es difícil saber quién o quiénes se esconden tras estas medidas y estas imposiciones. Los intereses económicos no dan la cara. Lo único que vemos, tanto en España, como en Europa, como en el Mundo, son una serie de actores políticos, de un teatro en el que ni siquiera ellos son los guionistas. Tienen sometido a medio mundo al hambre y a la miseria, y ahora le toca el turno a los países del Sur de Europa. El cerco informativo hace el resto. La información que llega sobre países como Grecia, Portugal, Rumanía, o cualquier otro es escasa y esa que llega es falsa. La realidad está escondida. No más de 2500 personas o grupos, acumulan la mitad de la riqueza económica del planeta Tierra.

      Esta es la realidad. Lo único que estoy dispuesto a conceder, es que Mariano Rajoy impone las reformas a un menor ritmo y con un menor calado del que el exige Bruselas, los demonios de La Troika. Por eso parte del PP quieren cargárselo. Políticos sin escrúpulos como Esperanza Aguirre o José María Aznar, representantes del sector duro del neoliberalismo, meterían el arado hasta tocar la piedra y lo harían al ritmo más vertiginoso posible.

                           Datos del Paro según la EPA y el INEM

  Diciembre 2011 (relevo de gobierno)        Mayo 2013 (actualidad)     

             INEM  4.422.359                                           4.890. 928

             EPA     5.273.600                                            6.202.600

  Lo triste, lo descorazonador, es que los ricos lo siguen siendo cada vez más, y los pobres son cada vez más numerosos y con menos dinero. Las consecuencias de la crisis la siguen sin pagar quienes la causaron. El comportamiento de los ricos, de los adinerados, de los banqueros, sigue  siendo tan indecente como siempre. Los recortes y la merma de derechos sociales sigue cayendo en el mismo lado.

Cosas que se pueden hacer con una cabina


             Las cabinas de teléfono siguen siendo útiles. Las compañías telefónicas como Movistar, antes Telefónica,  siguen manteniendo un número de ellas por razones estratégicas. En caso de corte de comunicaciones con el satélite, o de una caída de las líneas de internet, los teléfonos móviles dejan de funcionar. En caso de catástrofes naturales, como terremotos o atentados, como el de Boston, lo primero que deja de funcionar es la telefonía móvil. Es cierto que cada vez hay menos cabinas, apenas dos o tres por barrio. Desde la última vez que escribimos de ellas, se ha reducido su número.

                  El problema de las cabinas  de teléfono, es cuando se las utiliza para cosas distintas de las previstas. Esta de la calle Colombia, en el Barrio de Cabrerizas, está completamente reventada y se la está utilizando como papelera.  Siempre tengo la duda de mantener o no la categoría de “vandalismo urbano”, y pasar sus contenidos a “denuncia con foto” o una categoría similar. Sin embargo, cuando  me encuentro con estas cosas, me reafirmo en que es necesaria esa especificidad.

              También me pregunto siempre lo mismo: ¿dónde están las compañías de mantenimiento, o los encargados de reportar estas incidencias?. Esto no lleva así un día, ni dos.

       Nota: https://elalminardemelilla.com/2012/07/31/cabinas-telefonicas/

El modernismo en el barrio del Real


 

La piqueta señala a un edificio de Enrique Nieto en El Real

         Los edificios modernistas caen un día sí y otro también, en el centro de la ciudad, en donde se miran y vigilan de un modo más constante, pero la marca modernista ya sobra. Se quedarán con una docena de edificios que mostrar y al resto lo lanzarán a la escombrera. La presión inmobiliaria es muy potente y además infla las ávidas fauces de las finanzas autonómicas, siempre necesitadas de recaudar para luego poder gastar. Si en el centro urbano se dejan caer los edificios, lo que ocurre en el resto de los barrios ya no tiene nombre. Allí simplemente se derriba, porque nadie del gobierno transita por los barrios periféricos, ni los ciudadanos suelen darse cuenta de las que sucede, entre otras cosas, porque el derribo es muy rápido.

                   Un edificio de Enrique Nieto en el objetivo demoledor

          Lo que sucede con este edificio de Enrique Nieto, situado entre las calles de Valencia e Infanta Cristina, está dejando mucho rastro. En primer lugar fueron desapareciendo los vecinos, hasta seis familias que vivían en el inmueble. Luego todo quedo deshabitado y empezó su deterioro, aunque el edificio es fuerte y no aparenta ruina. En días pasados, llegaron operarios de la compañía de electricidad Gaselec, y retiraron el cableado de la fachada, para lo que instalaron dos postes, en situación muy irregular, y de los que hemos hablado hace apenas unos días.

        Los trabajos prosiguen a lo largo de estos días y constantemente se ven operarios diversos, entrar y salir del edificio. La demolición parece estar muy cerca. El edificio está firmado con el sello de Enrique Nieto en su fachada, algo que ya hemos dicho que no es garantía de nada, y menos de conservación. Quedan unas cuantas joyas modernistas, del modernismo obrero, en el barrio del Real. Urge catalogarlas y declararlas como Bienes de Interés Cultural. A este inmueble quizá ya se llegue tarde.

         Mal está tirar edificios que constituyeron el “santo y seña” de barrios como el del Real, pero siempre hay algo peor,  y es el urbanismo desaforado, sin orden ni concierto, que ha convertido a un barrio emblemático, casi en una prolongación de la zona fronteriza de Beni- Enzar. Hemos escrito mucho de eso, pero como casi todo, con nulo resultado. Seguimos dejando constancia de la realidad.

     Notas: (1) https://elalminardemelilla.com/2012/02/10/la-ley-del-derribo-en-melilla/, (2) https://elalminardemelilla.com/2011/10/08/la-desaparicion-del-viejo-real/, (3) http://surdealboran.blogspot.com.es/2013/04/el-modernismo-obrero-del-barrio-del-real.html