Junio, el mes de la luz


              Junio tiene la llave del verano dentro. Es el mes de la luz, pues la duración de los días se mantiene casi constante desde el inicio hasta su final. El periodo de predomino de la luz solar se amplía en diez minutos. Nunca hay tanta luz como en junio. Es un mes caluroso que seca la humedad que todavía queda en el suelo y por eso se forman los frecuentes nublados de este mes. No es infrecuente ver agua en junio, peor solo es beneficiosa en su primeros días.

          Cuando junio llega, prepara la hoz y la era.  La cebada pierde pronto el grano, por lo que no hay que retrasar la labor de la siega, salvo que se quiera correr el riesgo de que el grano empiece a caer al suelo: cuanto más tarde se siega, mas queda en la tierra que va a la era. La higueras, que han empezado a florecer desde el mes de abril, empiezan a dar ahora su primeros frutos, las brevas.. Las higueras no deben regarse en junio, porque así maduran antes sus frutos y son más sabrosos.

            Junio es también el último mes femenino del año, que toma su nombre de la diosa Juno ( la Hera griega), hermana y esposa de Júpiter o Zeus. De aquí en adelante, y hasta el mes de febrero (Februa), los meses estyán dedicados a la memoria de Julio Cesar y Octavio augusto, o son simples ordinales. El primer día del mes está dedicado a la advocación  e Ntra. Sra. de la Luz. Junio vine detrás de otro mes femenino, el de mayo, dedicado a la diosa Maia, una de las diosas mas ancianas del panteón romano.

         El deseo para todas/os las/os  que siguen El Alminar es el mismo: un junio claro y fresquito, para todos es bendito.

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Una respuesta a “Junio, el mes de la luz

  1. 24 de Junio
    El día de San Juan era el día de Jano, señor de los solsticios, divinidad ambivalente que mira hacia el pasado y hacia el futuro, dios de los cambios, los inicios, los finales y de las puertas.
    En el solsticio de verano se inicia la decadencia solar, este día era llamado “puerta de los hombres”, en contraposición al solsticio de invierno que se llamaba “puerta de los dioses”.

Lo que se ha podado retoña; lo ahuyentado vuelve, lo extinguido se enciende; lo adormecido despierta otra vez. Poco es , pues, podar una sola vez; es necesario podar muchas veces, continuamente, si es posible.

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