La Moción de locura


               

               Muchas veces se ha aludido en El Alminar a todo lo acontecido con Ignacio Velázquez, tanto en el pasado como en el presente. Algunos contertulios se asombran de que se pueda hablar bien de Velázquez y aluden a él como: “Un político condenado e inhabilitado”, como si eso ya fuese justificación suficiente para negarle el pan, la sal y su derecho a expresarse.

                Las cosas han llegado a tal punto, que el que fuera primer presidente de la Autonomía de Melilla ha tenido que recurrir a este modesto blog como medio para divulgar una carta, lo que ya es un claro indicio de lo mal que están las cosas en Melilla, al menos en lo concerniente a la libertad de expresión.

               Es necesario preguntarse el por qué de las cosas, si se quiere entender algo de lo que pasa en el presente, que siempre hunde sus raíces en el pasado. Me asombran quienes no aprecian contradicciones en su vida, pese a que defendieran una cosa hace diez años y hoy sea un abanderado de una causa contraria.  También me interesan quienes no tiene deudas pendientes con su pasado, sobre todo si se ha estado en política, y no han cometido error alguno, pese a que esta es la actividad en la que más errores se comete. Me inquietan  todos aquellos que no sienten escrúpulos, aunque estén mandando a la hoguera a un adversario político, ni les remuerde la conciencia por asunto alguno. Observo  a quienes no saben nunca con qué mano hacen las cosas, y que consiguen que ambas actúen de modo independiente.

            No domino el arte del surfeo político. No sé estar en la cresta de la ola, a mí siempre me pilla.  No puedo defender una cosa y la contraria. Me he equivocado en ocasiones, porque las cosas casi nunca son como nos la hacen ver. Todo lo sucedido en 1997 fue una locura. Si estas fueron las razones que hicieron públicas, entonces está claro que la verdad no nos la contaron nunca. Ni siquiera a día de hoy. Las razones de una moción de locura.

     Nota: Su gran error fue sacar aquel decreto para impedir el voto de Enrique Palacios. Fue mal aconsejado y se dejó llevar. Yo estaba en aquel Pleno. La historia hubiese cambiado mucho. Las cosas siempre pueden ser de otra manera.

4 comentarios en “La Moción de locura

  1. Tanto como modesto blog…hospitalario, él que se retrata en el Alminar se inmortaliza, hay demasiada gente que lo lee, es la gaceta del día a día. Velazquez también sabe donde se mueve.

  2. Pensar que Gonzalo Hernández (alcalde socialista), e Ignacio Velázquez ( alcalde popular), estén o fueran inhabilitados por cuestiones ridículas, si se comparan con algo de lo que estamos viendo, o de todo lo que estamos siendo testigos, sin que algunos de los integrantes de este gobierno haya sido relevado o enviado a casa, salvo por jubilación; y estén en el gobierno de la ciudad desde el año 2000, es absolutamente lamentable. Hay que tener mucha Fe en la Democracia, para pensar que “esto” se le asemeja en algo

  3. No he permitido tu comentario porque no viene al caso. No se trata de volver a discutir quién fue Ignacio Velázquez, sino el hecho de que los medios de comunicación de Melilla no quisieran publicarle una carta, y se viera obligado a recurrir a El Alminar. El asunto está tan bien explicado en la entrada, que no admite más discusión.

Acostúmbrate a sufrir con paciencia las contrariedades, a escuchar en silencio lo que desagrada, a estar sosegado entre los turbulentos y a permanecer tranquilo entre el estrépito del mundo.

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