El antiguo cuartel de Automóviles


             La cesión del terreno de los antiguos cuarteles (I)   

       Desde hace ya muchos años ya es solo una sombra fantasmal, generalmente solo vemos los muros blancos al pasar. Casi nadie se detiene a mirar o a recordar que fue. Miles de jovenes procedentes de todas las parte de España pasaron por sus dependencias, dejando una media de 14 meses de su vida en ellos. La piqueta acabará con todo esto en breve. La Ciudad Autónoma tiene miles de metros cuadrados, en zonas urbanas de gran valor, a su disposición. Esperemos que los convenios para la cesión del suelo de estos cuarteles sea lo suficientemente exigentes, como para evitar «pelotazos» como el del Cuartel de Valenzuela, en donde se movieron grandes cantidades de dinero y la zona sigue siendo un erial.

          Estas areas urbanas están muy bien situadas y deberían aprovecharse para la edificación de equipamientos urbanos. Espacios para el ocio, nuevos colegios, alguna piscina pública, zonas lúdicas y deportivas, aparcamientos e incluso algún centro comercial . Viviendas ya sabemos que se van a hacer y mucho nos tenemos que desaparecerá la pequeña pero freca zona verde de las inmediaciones. El proyecto de edificación de las micro viviendas, debería llevar aparejado la conservación de estos árboles, que hemos comprobado que en los días duros del verano, mantienen una temperatura sensiblemente inferior a la de la zona circundante.

        PD: https://elalminardemelilla.com/2012/06/16/el-imperio-del-cemento-en-melilla/

La mezquita del Habús


 

                     La reparación y conservación de una mezquita  

        Es una mezquita de titularidad marroquí en el corazón de Melilla, administrada por el Habús, Institución religiosa de los países musulmanes fundada por el propio profeta Mahoma, y de la que no existen precedentes anteriores al Islám. Una acción o bien material habusado, o cedido en habús ya no puede desligarse nunca de ese fin. Sobre la historia de de esta mezquita se conoce casi todo y también se desconoce en qué momento y la causa por la que fue cedida al Habús marroquí. Al ser un bien habús, implica  que ya no puede transformarse para otro fin o ser cedida de nuevo al Estado español. A esta mezquita, la 1ª construida dentro del territorio melillense, se la ha denominado de diversas formas, pero creo más adecuado llamarla como la Institución a la que pertenece, o sea, mezquita del Habús.

          El objeto, en este caso una mezquita, habusado: «Consiste en la donación voluntaria, de orden religioso o humanitario, del usufructo de una cosa, por un periodo de tiempo igual al de su duración, en provecho de los indigentes, sostenimiento del culto musulmán, fundaciones religiosas, y obras pías de interés general, designadas por el donante y que inmoviliza el bien habusado» (1).

        Esto quiere decir que en algún archivo del Ministerio de Exteriores, heredero del Ministerio de La Guerra, propietario del suelo bajo el que se asienta la mezquita, tiene que existir el acuerdo de donación por parte de España de la mezquita, de su uso y de las condiciones de la cesión.

        La mezquita ha llegado a un estado cercano al de la ruina. Tras  una actuación algo impetuosa por parte de la Ciudad Autónoma, se originó un conflicto de tipo religioso y de competencias. La asociación de la mezquita del Buen Acuerdo actuó en reprentación de los fieles melillenses, y  de los intereses religiosos del Habús marroquí y la Comisión Islámica de Melilla intentó impedir que los funcionarios de la Dirección General de Asuntos religiosos de Marruecos, siguieran adelante con su propósito de reparar la mezquita. Al final, es la propia Institución marroquí la que se ha hecho cargo de la reparación y conservación de la mezquita.

        Tras cubrirse todo con un periodo de silencio, las aguas han vuelto a su cauce y la mezquita, inaugurada en 1927, empieza a lucir un renovado y lucido aspecto. Dentro de la mezquita existen tres viviendas, un baño turco o hamman, y negocio de reparación y venta de nuemáticos. Había un gran caos administrativo, porque algunos locales habían ampliado la superficie del negocio, otros llevaban años sin pagar el alquiles del Habús marroquí, e incluso se dió el caso de la ocupación ilegal de una de las viviendas.

Nota: (1) El Habús, Traducciones y Conferencias de Clemente Cerdeira. Archivo Central de Ceuta.

Hacia la zona azul en Melilla


            Los aparcamientos de Isla de Talleres

        En 1982, el Ayuntamiento del buen alcalde Rafael Ginel Cañamaque, lanzó un globo sonda sobre la posibilidad de implantar una zona azul en Melilla. Las protestas fueron tales, que han pasado 3o años y nadie se ha vuelto a planteear un cosa semejante. Sin embargo, la posible  finalización de las 4 plantas de aparcamientos del solar conocido como Isla de Talleres, llevará aparejada la instalación obligatoria de la zona azul en Melilla, tal y como avanzaba en días atrás el director general de EMVISMESA, Juan Antonio Iglesias.

          La ciudad Autónoma de Melilla ha adelantado la cantidad de 14,5 millones de euros a la constructora de Isla de Talleres, para adquirir la propiedad de 700 plazas de aparcamiento. La necesidad de amortizar semejante cifra, aunque se imagina casi imposible, obligará a derivar a los automovilistas melillenses  hacia un aparcamiento, que será público en parte. No sabemos todavía si será una sociedad pública o privada la encargada de la gestión.

          La única forma de obligar al automovilista a aparcar en Isla de Talleres será con la instalación de la zona azul, lo más amplia posible, y además reducir el aparcamiento libre en la zona centro. Aumentarán los vados, las zonas de exclusión y la terrazas en vías publicas. Esto es así en cualquier ciudad de España. Los parkings públicos o privados no siempre son rentables. En la situación de crisis actual, la gente deja el coche en una zona próxima al lugar al que se dirige y aparca en zonas gratuitas, porque  los parkings suelen ser caros. Una inversión tan elevada como la que se ha hecho en Isla de Talleres, es cuando menos discutible. Además, recientemente se ha incrementado en un 1,5% el aval concedido a la constructora, con una justificación que no quedó clara para el gran público, entre los que me encuentro.

            Rentabilizar esa inversión será difícil para las arcas públicas, resultando demasiado caro el precio medio por cada plaza de aparcamiento. El último punto extraño es el relativo a cómo se va a permitir la utilización y puesta en funcionamiento del parking, a la vez que se prosigue la construcción de viviendas encima. Había oído lo de empezar una casa por el tejado, pero nunca lo de hacerlo por el aparcamiento.

El disputado premio del Sr. Margallo


                   Las razones de un reconocimiento honorífico

             Las razones para otorgar el título de Hijo Adoptivo de Melilla al Ministro García Margallo en 2012, son exactamente las mismas que para no haberlo hecho desde 1982, fecha en la que dejó de ser diputado de UCD (Unión de Centro Democrático) por Melilla, tras las elecciones de octubre de 1982, ganadas por los socilistas de Felipe González. No voy yo a cuestionar las capacidades o méritos del Ministro Margallo, ni a señalar defecto alguno. Vamos solo a enfrentar los hechos a la historia.

    Premiarlo ahora y decir que ha sido el mejor diputado por Melilla de toda la historia y que su decicación a Melilla ha sido permanente, es simplemente reescribir la historia. Lo que decía Alianza Popular (matriz del Partido Popular)  en 1982 era justamente lo contrario: «El señor García Margallo, persona inteligente donde las haya, de filiación melillense desconocida, experto nadador de las innumerables crisis de la UCD……El señor Margallo, que con poca frecuencia nos visita..». La carta, que es una réplica a una previa entrevista del diputado Margallo, y que califica su gestión por la ciudad como nula, fue publicada en El Telegrama de Melilla el 13 de agosto de 1982.

                 La reforma del Código Civil en materia de nacionalidades

           El 28 de abril de 1982 una nota del Congreso de Los Diputados informaba de que se había aprobado una reforma del Código Civil, en materia de nacionalidades, que tendría gran incidencia para Melilla. En realidad supuso el bloqueo del acceso a la nacionalidad española por parte de los musulmanes residentes en Melilla. Este hecho desencadenará a finales de 1985 el movimiento de los rifeños melillenses por sus derechos civiles y el estallido social de 1986*. Será un problema que tendrá que arreglar el PSOE, con los diputados elegido ese año (José Luis Estrada, Julio Bassets y Miguel Angel Roldán. Los que sustituyeron a la UCD de Margallo.

             Es verdad también que nadie supo prever las consecuencias de esa reforma llamada ya para siempre como «la reforma Margallo». En los días previos y posteriores, desde las formaciones políticas existentes, nadie hizo el más mínimo comentario. Solo el periodista Ricardo Crespo, desde una columna llamada El Alminar, intentó hacer un bosquejo de las posibles consecuencias de la reforma y de las obligaciones a las que debía atender. Ricardo Crespo publicaría posteriormente un libro titulado «Melilla en el aire», y acabó sus días en la ciudad con fama de maldito y anti melillense. La Melilla de 1982 era muy dura, nacionalista y muy intolerante. Alianza Popular era por entonces derecha extrema y la moderación política corría a cargo de UCD. Los rifeños melillenses solo eran percibidos entonces como quinta columnistas, como el enemigo alojado dentro del caballo de Troya. La expresión de la época, acuñada o recogida por el Cronista Mir Berlanga era la de: » La marcha de la tortuga».

                  El fin de UCD y la separación de los tres parlamentarios

       UCD estalló, en ella se quedaron el diputado García Margallo y en esa formación acabó sus días. Fue leal hasta el final a la formación política ucedista, desde la que se pilotó la llamada Transición política. El otro senador leal fue el doctor Juan Ríos, que permaneció fiel al que fuera el alma mater de La Transición, Adolfo Suárez, uno de los políticos a los que más le debe España. El doctor Juan Ríos se fue con el CDS (Centro Democrático y Social) de Adolfo suárez y desapareció políticamente con él. El buen alcalde Rafael Ginel Cañamaque decidió no presentarse a las elecciones y al año siguiente entregaría el testigo de la Alcaldia de Melilla al socialista Gonzalo Hernández.

                                   Premiar sin ofender nadie

           Se puede premiar a quien se quiera y siempre habrá quien acepte esas razones y quien no. Hacerlo diciendo que «estos fueron los mejores de todos», incluyendo a quien hace la entrega del premio, supone un cierto agravio gratuíto a todos los representantes políticos que ha tenido Melilla. Mas acertado uno y menos acertados otros. En cualquier caso, sus «enemigos» de AP destacaban siempre su gran inteligencia política.

                                      Mi mundo en 1982

                   En marzo de 1982 yo había concluido mis 20 meses de servicio militar, pasando a la reserva como cabo 1º de Infantería. Dos meses más tarde y tras acudir al grupo ecologista CEDENA (Colectivo Ecologista para la Defensa de la Naturaleza), embrión de cualquier grupo ecologista de Melilla. En octubre de ese año, fuí candidato al Senado por un una formación política de ideología trotskita, el partido Socialista de los Trabajadores. Nos retiramos  para no restar votos a la candidatura del PSOE.

        Nota: * La Ley de Extranjería en 1985, de Fernando Belmonte. Edición del Instituto de Las Culturas de Melilla.

La lucha contra la selva


            

                    El estado de poda permanente

             La ley de la selva es la que impera la ley del más fuerte, aquella en la que acaba venciendo casi siempre sobre el más débil. La victoria casi permanente del depredador, cuanto más potente mejor. En la selva hay poco espacio para el más astuto, o el más hábil. Nos llevan irremisiblemente hacia un estado social parecido al de la selva. En la sabana africana los ñúes, los búfalos, las cebras, las jirafas, las gacelas; conforman un habitat en el que casi siempre están y se mueven juntos, para dar menos opciones a los depredadores. Quien está más alto en la cadena trófica tiene más opciones entre las que escoger.En la sabana, entre los animales, existe un sistema de alertas colectivas para dar menos opciones a los depredadores, pero no es de este tipo de selva de la que quiero escribir ahora.  

     Durante 80 años, los estados y países socialistas intentaron poner coto al darwinismo social, pero los errores propios y los feroces y sostenidos ataques del capitalismo depredador, dejó todo eso convertido en humo, en un recuerdo difuso y al que nadie añora.

                                  La selva en la ciudad

           Parque, jardines, árboles ornamentales, proporcionan belleza, tranquilidad y sombra en la ciudades. Sin embargo, el mantenimiento de todo esto conlleva unos  cuidados obligatorios y una labor permanente de vigilancia, que ocasionan gastos al erario común. A veces ocurre que el resultado no pone de manifiesto el dinero que se invierte, o el sitema tiene fugas, como la red pública de aguas.

            No parece existir término medio. En algunos lugares la poda es circular y se realiza hasta dos veces al año, sin importar estación, épocas de anidaciones o amplitud de la poda. En otros lugares, los equipos de poda no pasan nunca y el estado selvático acaba adueñándose de todo y ocasioanndo molestias a los peatones. Hoy traemos hasta El Alminar estos dos ejemplos. Uno es en la Biblioteca Pública de Melilla, en donde la selva procedente de la Autoridad Portuaria ha invadido la rampa de acceso para discapcitados. El otro es una de la aceras o vías más concurridas de Melilla, la carretera de Alfonso XIII en el tramo que pasa junto a la marmolería de Gámez, ocasionando una incomodidad manifiesta. Son zonas concurridas. No hemos ido a buscarlas. Nos las hemos encontrado. 

Una higuera centenaria en Melilla


  La higuera más grande de Melilla

           Algunas veces se encuentras las cosas porque se están buscando o se está detrás de ellas, otras aparecen sin buscarlas. En septiembre la higueras están dando por segunda vez sus frutos, los higos. Ya no volverán a florecer hasta el mes de junio, ofreciendo la primera floración, las brevas. Empieza el periodo de tiempo conocido como » de higos a brevas», que tienen una duración de nueve meses, lo mismo que un embarazo. Hay todo tipo de leyendas, historias y dichos sobre las higueras. Melilla es una ciudad de higueras, pero silvestres, pues sorprendentemente no hay ninguna plantada en los parque de la ciudad.

          En el monte de Mª Cristina, entre las calles de los ríos Nervión y Salor, nos hemos encontrado con la higuera más grande de Melilla. Se extiende a lo largo de tres calles y rodea por completo la casa junto a la que se encuentra. Proporciona frutos grandes y abundantes frutos a lo largo de tres meses, de los que disfrutan casi todos los vecinos de la zona.

       Esta higuera es centenaria, un verdadero monumento natural, en el barrio de la Incineradora de residuos de Melilla. Según el propietario de la casa mata en donde se encuentra esta higuera, su edad es como mínimo de 80 años, tiempo en el  que su familia tiene constancia de su existencia.

      Nota:  refranes sobre las higueras y su tiempo. http://frutales.wordpress.com/2012/07/03/refranes-de-higueras/

            PD: https://elalminardemelilla.com/2012/06/08/tiempo-de-higueras-en-melilla/

El Cristo de Lepanto en Barcelona


                 Leyenda de una imagen en la catedral de Barcelona

              El 7 de octubre de 1571 se produjo una de las batallas navales más grandes e importantes de la historia europea, en el golfo griego de Lepanto. Fueron  276 embarcaciones de la Liga Santa cristiana , frente a las 273 otomanas del capitán turco y gran marino Alí Bajá. Del lado de la Liga Santa participaron dos grandes marinos del que tomaron su nombre dos Tercios de La Legión, Juan de  Austria y Alejandro Farnesio. El resultado lo conocemos todos, sin embargo, hay una interesante y curiosa historia que es la que voy a contar aquí.

                                       La leyenda del Cristo de Lepanto

             Es una de las imágenes más veneradas de la Catedral de Barcelona, y al igual que sucede en otras poblaciones de menor empaque, son decenas de personas las que acuden al templo catedralicio barcelonésa solicitar favores personales o ayuda en trances complicados de la vida. Tiene fama de milagroso. Las ciudades, por muy grandes que sean, siguen albergando tradiciones populares. Al final todas también son pueblos pequeños.

        Juan de Austria llegó a la ciudad de Barcelona el 16 de junio de 1571, para dirigir una expedición de 276 navios y 80.000 hombres, entre los que se encontraba Miguel de Cervantes. La lista de embarcaciones participantes está en el Archivo de La Marina, a disposición de todos los ciudadanos (igual que ocurre en Melilla y sus archivos).

     La nao capitana se construyó en los astilleros de las Reales Atarazanas de Barcelona y a la que  se la llamó La Real. El llamado Cristo de Lepanto fue una donación de su hermanastro el Rey Felipe II y ya era considerado milagroso en Madrid, pues recibía culto en una iglesia que se quemó. Esa es la razón de que la efigie presente una aspecto oscuro o ahumado en su mitad superior. La imagen fue colocada en el estanterol de la nao capitana.

     Cuestión distinta es el clarísimo escorzo que presenta la imagen hacia su lado derecho, como si hubiese querido esquivar algo. Aquí ya entra la leyenda. Dicen que un balazo de la flota turca entró en La Real en dirección al Cristo de Lepanto, momento en el que la efigie se desplazó hacia un lado, esquivando la bala otomana. Lo más probable es que o bien en el primer incendio o en el segundo, las altas temperaturas provocadas por las llamas alteraran la madera de la imagen, dándole esa extraña forma o postura. Pero a la leyenda eso le es indiferente.

      PD: Las fotos me fueron proporcionadas por un participante del «foro infausto», cuando yo utilizaba el nick de Lepanto, que residía en la ciudad de Barcelona, y conociendo  la imagen y la capilla,  desconocía la leyenda.  La novena dedicada al Cristo de Lepanto es de 1957, editada por la Catedral de Barcelona y dirigida por el entonces canónigo Joan Boada i Camps.