La grúa flotante embarrancada


       Un temporal de levante en la noche del 12 al 13 de diciembre de 1949, con efectos acrecentado por la inexistencia del dique marroquí de Beni Enzar, arrancaba una grúa autopropulsada de su emplazamiento, y la lanzó hacia la playa de San Lorenzo, en donde quedó embarrancada. En aquella época era normal ver barcos varados frente a la línea de playa de la ciudad. En más de una ocasión, los temporales barrían los barrios del Industrial y del Hipódromo, anegando calles y provocando graves daños en las casas.

               El salvamento de la grúa fue muy complejo y precisó de la elaboración de un informe técnico, en donde se especificaban las características de la grúa, de 80 Tm. de peso, su casco plano,  y su gran manga de 16 m. Para desencallarla fueron necesarias las habituales labores de draga, a las que se  recurría en casos extremos por ser muy onerosas, y a la acción más frecuente  de los remolcadores de palas cambiables. Por lo general, tanto los remolcadores, como los  especialistas pertenecían a  empresas privadas, lo que encarecía aún más las labores de rescate.

               Los trabajos se prolongaron a lo largo de tres meses y se repararon 23 vías de agua en el interior de la grúa flotante. Hubo que construir un dique seco alrededor de la misma, apuntalar el caso, instalar tuberías para el drenaje de agua y los mencionados canales de dragado, utilizando gran cantidad de peones tanto de día como de noche. El coste de la operación fue de casi dos millones de pesetas de la época. El informe concluye con una interesante descripción de las características de las corrientes en el interior del litoral melillense.

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3 Respuestas a “La grúa flotante embarrancada

  1. Emilio Calabuig Almela

    La persona que dirigió los trabajos de salvamento de la grúa autoproplsada de 80 Tn, fué Don Emilio Calabuig Tormo, Jefe de Talleres de la Junta de Obras del Puerto de Melilla y Jefe de Máqinas de la Grúa Flotante de 80 Tn.

  2. Resulta llamativo que esta entrada generase solo un comentario.

  3. Mi padre era chofer mecánico de la JOP de Melilla y participó por supuesto en los trabajos. También era vecino mío Domingo Cerdan, patrón del remolcador. Vivíamos en el Pueblo.

Lo que se ha podado retoña; lo ahuyentado vuelve, lo extinguido se enciende; lo adormecido despierta otra vez. Poco es , pues, podar una sola vez; es necesario podar muchas veces, continuamente, si es posible.

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