Calle Napoleón en Melilla


             En una rápida y no exhaustiva búsqueda de calles con el nombre de Napoleón Bonaparte en España, he encontrado al menos dos, una en A Coruña y otra en Santa Cruz de Tenerife. Si añadimos la de Melilla a esta pequeña lista, tendremos la cifra de tres, y casi seguro que serán algunas más.  Glosar o denigrar la figura de Napoleón Bonaparte sería un trabajo baldío, dada la inabarcable bibliografía que existe sobre él. El tema que nos ocupa es simplemente el por qué existe una calle con ese nombre en nuestra ciudad y si debe retirarse o no su nombre del callejero.

                Como me gusta posicionarme con rapidez y no dejar márgen a la duda o a la interpretación, diré que la calle Napoleón es una de las emblemáticas de nuestra ciudad, y que se llama así desde su inicio. No conozco ni consta en la única edición documentada de un callejero en Melilla, el de la Asociación de Estudios Melillenses, en la etapa presidida por José Luis Blasco, los motivos o razones para otorgar tal nombre, del que afirmo no tener objeción alguna en contra. No veo motivo alguno para retirar el nombre de Napoleón del callejero de Melilla.

              Independientemente de razones históricas y de afinidad o animadversión hacia la figura de Napoleón, el cambio de nombre en una calle implica una serie de trastornos documentales para los habitantes de la misma. Correos, Catastro, la Administración del Estado en cualquiera de sus varientes, tributos, etc, etc, se ven afectadas por la decisión de cambiar el nombre de una vía pública. Suele provocar un caos documental. En Melilla se han cambiado nombres de calles sin criterio alguno, y muchos de esos problemas han sido reflejados en El Alminar.

        Es más necesario hacer caer del callejero a las 6 decenas de nombres vinculados al pasado franquista de la ciudad, que darle un revolcón extemporáneo al Gran Corso. Si es un asunto de prioridades, creo que este caso no lo es. El debate está abierto.

21 Respuestas a “Calle Napoleón en Melilla

  1. El barrio de La Victoria se colonizó a partir de 1940. El nombre del legendario General de Francia, autocoronado como emperador, debió otorgarse en aquella época.

  2. Darle una calle al “invasor” me parece una ignomia. Por esa regla de tres algún ciudadano podría solicitar una calle para ABDELKRIM EL JATABi.
    En cuanto a las calles del anterior régimen, ya están tardando en eliminar sus nombres.

  3. Al principio no invadió mucho, e incluso fue invitado a entrar en territorio español a propuesta del Gobierno. También pienso que mejor nos hubiera ido con José I, que era un buen hombre, que no con el indeseable de Fernando VII. Así que la pregunta es: ¿ Quién, cuando y por qué motivo se le concedió una calle a Napoleón en Melilla?.

  4. Lo que creo que no se puede ir cambiando “diariamente” los nombres de las calles… esto sería una locura… si cada cuatro años según el que salga en las urnas le da por cambiar nombres…. al final lo mejor es numerarlas y todos tan contentos

  5. Una pequeña biografía y un Foro Napoleónico de José I, conocido por los españoles como “Pepe Botella”, aunque no bebía.
    http://www.napoleonbonaparte.es/biografias/2-gobernantes-periodo-napoleonico/406-jose-bonaparte.html

    PD: Algunas calles sí hay que cambiarles el nombre, empezado por la de José Antonio Primo de Rivera, en pleno centro de la ciudad.

  6. Ahora esperamos al interesado en la calle Napoleón, para que nos inunde en argumentos en contra de esta denominación.

  7. José Luis Navarro

    Conocemos el pasado histórico de Melilla, y que, hasta no hace mucho, la Ciudad, Plaza Fuerte, estuvo regida por militares. Por lo que no es de extrañar que cualquier gobernador general de antaño, acaso admirador del belicoso galo, Oh, là, là!, olvidando el 2 de mayo, Zaragoza y Bailén, le diere en vena poner a una calle a su admirado colega, un general autoentronizado más. Chaladura por la que, entiendo, no hay que rasgarse las vestiduras.
    Más propio y de mayor oprobio es, como bien dice Hospitalario, seguir viendo esas decenas de calles que aún guardan memoria –y el reconocimiento, no nos engañemos– de un pasado más reciente y abominado –no por todos, tampoco en esto nos demos a engaño.
    Y sin duda, el ejemplo más notorio es que una de nuestras principales arterias siga llevando el nombre de José Antonio Primo de Ribera, ¡PRESENTE! del fascismo.
    Ahí, sí, ahí rechinan los dientes y en sus tumbas se remueven los más de doscientos asesinados en la brutal represión de sus sicarios (alguno con calle propia también).
    Pero tampoco en esto hemos de engañarnos ni que algunos, que conocemos, lancen soflamas de repudio, pues no debemos olvidar que en las dos legislaturas de mayoría socialista nada se cambió ni se hizo por quitarlo. ¿Cobardía o posibilismo, qui lo ça? Lo cierto es que entonces ya estaba, y ahí sigue, la estatua de Franco; el muy fascista monumento a los héroes (los suyos) –cuya primera placa desprendida me encomendaron reparar y yo, torpemente, acabé haciendo añicos (manazas que es uno)–; amén de tantos otros souvenir de lo aciago que, desperdigados o encubiertos, ensucian nuestro callejero.
    Dejemos, pues, a Napoleón, que queda lejos, y hagamos por retirar esos símbolos que aún sangran y nos avergüenzan.

  8. Como son tantos comentarios de los diferentes foreros, voy a intentar, telegráficamente contestar a todos. Sobre Correos, como funcionario de cuatro décadas, puedo asegurar que cuando se cambia el nombre de una calle, el jefe de la oficina, después de recibir una notificación del Ayuntamiento, suele cursar un oficio notificándole a los de clasificación y reparto, que el nombre de la calle “X” ha sido cambiado por “Z”. Así de simple; más tarde el tiempo coloca todo en el lugar que han acordado las autoridades. Y sobre el caos documental, creo que tampoco sería para tanto, porque con Internet, y la prensa, creo que es muy aventurado predecir una confusión y desorden, por el cambio del nombre de una calle. Yo no pretendo darle ningún revolcón extemporáneo (impropio, inadecuado, e inoportuno) al “Gran Corso”, solo entiendo que es una blasfemia que en mi ciudad estén: Daoíz y Velarde, Agustina de Aragón, Bailén, Alcalde Móstoles, y varios más, junto a Napoleón. El que quiera entenderme que lo haga. Si estoy interesado en que la Consejera de Cultura retire ese nombre, es porque yo, como españolito lo puedo decir, como también lo cambie por el de mi maestro de música D. Julio Moreno, porque estoy seguro que muchos melilleneses lo aprobarían y lo verían con buenos ojos; ya que fue, como he repetido hasta la saciedad, un hombre bueno que enseó el bello arte de la música a niños “sin posibles” en las décadas de los 40, 50, y 60. Y sí que le doy la razón a José Luís Navarro, cando se refiere que ya debieran retirar esos nombres que son el oprobio y la vergüenza para Melilla, con su “Comandantín”, de “portero” en el Puerto. Yo creo que si fundieran el León, el Soldado y el Comandantín, y en el lugar donde estuvo el “Café la Peña” (que de este café habría para varios folios) construyeran un monolito, en memoria de todas las víctimas de la “Guerra Incivil”, creo que nuestra ciudad ganaría puntos a los ojos de todos los españoles. Hace algunos años cuando yo me carteaba con un amigo, poeta, que vivía en la calle José Antonio Primo de Rivera, entreparéntesis escribía (antigua Conde del Serrallo), que cuando la II República se llamo: “Alcalá Zamora”. O sea, una calle con tres nombres, y ahí está, tan pancha. En Barcelona también existe, desde hace varias décadas, el nombre de Napoleón, pero como Pasaje, en el Ensanche.
    Un saludo

  9. A josé I Bonaparte, o José Napoleón, conocido como “Pepe Botella” por su afición al mostagán, también los madrileños le llamaron: “Pepe Plazuelas”, porque apenas lo colocaron en el Trono se dedicó a derruir conventos y casas viejas, para hacer plazas y jardines.

  10. A pesar de no haber sido la persona que inició la campaña en contra de calle Napoleón, la suscribo enteramente. Lo mismo que pido se cumpla con la Ley de la Memoria Histórica. Lo digo, para que no quede la menor duda sobre este asunto. Sin embargo, a una sóla petición de Correos, se quitó de un plumazo al Falangista Rettschlag, un melillense con 21 años. ¿Alguien sabía algo? Quitado y punto. Afirmaban los de Correos que había confusión entre Ibáñez Marín, el falangista y Carrtera de Hidúm. Ya está solucionado.

  11. Pues otra cosa que ya sabemos, que el invasor gabacho lo teníamos en Melilla y yo sin enterarme. Pues que lo retiren de una vez, y se acabó, porque si como dice José L. Navarro, que aún quedan muchos nombres fascistoides “manchando” nuestro callejero, más Napoleón: es que nuestra ciudad es la repera. ¿Es que nuestros políticos, los de todos los bandos, no se han dado cuenta de que Franco murió rodeado de tubos en noviembre del 75?. Anda y que los zurzan a todos.

  12. Se me ha olvidado de decir: ……Pandilla de ladrones.

  13. Por extraño que parezca, en París no existe ninguna calle, bulevar o plaza de Napoleón 1er o Napoleón Bonaparte. Solo hay una pequeña callecita, llamada “Bonaparte”, que no tiene nada que ver con el tirano invasor. En cambio si existen calles, bulevares y plazas con nombre de algunos de sus mariscales, vencedores de batallas.
    Existen calles ,etc, en algunas otras poblaciones, pero no es muy corriente. En Francia, amigos míos, los dictadores no han sido muy apreciados, y aunque aun existan leyes que fueron promulgadas por el mencionado tirano, no se pueden olvidar que, a pesar de que durante un periodo de tiempo consiguió dar al país un cierto relieve, a causa de su espíritu guerrero y dominador, fue el causante de la muerte de millones de personas en sus interminables guerras.

    El estado en que quedo Francia después de su derrota, fue suficiente motivo para que su memoria se fuera difuminando!
    No quiere decir que no haya quienes no recuerden sus glorias de los campos de batalla, pero a la inmensa mayoría no les cae bien el personaje!.

    Respecto a Melilla, no se quien tuvo la idea de bautizar una calle con su nombre, pero sin duda alguna, siempre me extrañó, y mas en una ciudad que no acató aquella dominación francesa!
    Por lo mismo, sigo creyendo y apoyando que no es justo que Melilla tenga una calle con su nombre.

    Respecto a esas calles que aun conservan nombres de aquellos que, en muchos casos, participaron desde el comienzo en aquella incivil guerra en tanto que “salva patrias”, quitando vidas por el solo hecho de pensar de forma diferente, y sembrando el terror por las calles de la ciudad, que algunas de ellas tienen hoy sus nombres, deben desaparecer, si es que se desea poder decir un día que la “transición” ha terminado y que no quedan ni vencedores ni vencidos!!!

    Suscribo a la idea expresada del derribo de ese monumento deshonroso a la memoria de los vencedores, deshonroso porque significa que aun se piensa, por algunos, y se sigue creyendo en las dos España, y en tanto se siga así, no podemos hacernos a la idea de una España unida, aunque pensemos diferente!.
    ¡Que fundan esas estatuas que no nos dignifican ante aquellos que vienen de fuera para visitar la ciudad, y con la materia recuperada, se erija un monumento a aquellos que perdieron la vida y lucharon por la libertad y la justicia!

  14. La tumba de Napoleón está en el centro de París, en Los Inválidos y es uno de los monumentos más venerados de Francia. En cuanto a la memoria, recordar que Julio César exterminó a toda la población original de La Galia, y hoy es uno de los nombres más utilizados en varones. Napoleón empezó bien, fue aclamado y querido, pero acabó convertido en una caricatura de sí mismo. Eso les ocurre a muchos dirigentes. Otros empiezan mal, y acaban mal, como Franco, y no son nunca apreciados por nadie.

  15. La colaboración de Cruz de Malta, nos permite compartir la mayor estatua de Napoleón existente en el Mundo. Está en Ajaccio, su ciudad natal de Córcega.

  16. No creo, que se le deba ninún honor ,fuera de Francia,al mayor genocida de Europa del siglo XIX. El Sr Pérez Galdòs lo plasma muy graficamente en Los Episodios Nacionales

  17. Amigo Manlleu, tu percepción coincide con la mía. El pueblo ha castigado a los pequeños criminales y adorado a los grandes. ¿Quién fué Alejandro Magno? Un enorme criminal, un asesino a gran escala. Napoleón Bonaparte, Iván el terrible y un largo etcétera, todo ellos fueron asesinos a gran escala. Han matado a millones de personas, han quemado vivas a millones de personas, sin embargo, no son considerados asesinos. Y un insignificante ladronzuelo que roba una barra de pan será castigado en los tribunales.

  18. Creo que tenéis toda la razón! Ademas de vuestras razones, es una aberración, y no comprendo como y porque, una ciudad española como Melilla, que rechazo el dominio francés sobre su suelo, llegara a darle a una de sus calles el nombre de aquel que « en su delirio profundo/ cantando guerras hizo al mundo/ sepulcro de su nación. » llevando la muerte por donde quiera que pasaban sus guerreros. 

    Se quejan los « soñadores » de aquellas « gestas » de que no exista en París ni una sola avenida, ni tan solo una calle que porte su nombre, y en verdad que es una realidad, pero en Melilla si tiene su callecita, pero es que los melillenses o es que somos muy buenos, muy tontos o algo pelotas; y si no es así pues que alguien lo explique mejor.

  19. No hay nada que explicar, solo que nuestros politicos son unos analfabetos y ya esta.

  20. Tengo curiosidad por saber quién era el Falanguista Rettschlag… que según dice alguien arriba ya no existe en Correos… pero sí existe la calle: acabo de verificar telefónicamente con un cliente su dirección, ¿cómo puede ser esto? En todo caso, lo que a mí me gustaría saber es qué hizo más importante su pertenencia a la Falange que su nombre propio a la hora de dedicarle una calle en su ciudad, y también cuál fue la causa de tal homenaje… gracias…

    • Buenas noches Maite. Mañana te lo aclararé. La calle ya no tiene ese nombre, ahora es carretera de Hidúm. Mérito no.hizo ninguno. Mañana te daré detalles, pero nadie sabe el porqué estuvo tantos años en el callejero.

Acostúmbrate a sufrir con paciencia las contrariedades, a escuchar en silencio lo que desagrada, a estar sosegado entre los turbulentos y a permanecer tranquilo entre el estrépito del mundo.

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