Archivo diario: 2 julio, 2011

Playas de Melilla. ¿Bandera azul?


    

           Playas en deplorable aspecto medio ambiental

             La presentación de la playas de Melilla ante la apertura de la temporada de baños de 2011 no ha podido ser más deficiente, porque tanto el estado de la arena, como el de los servicios (duchas, lavapies, vesturarios, aseos), no es ni con mucho el deseable. La realidad es que no tienen un sólo euro y por eso este año no ha habido ni limpieza de playas, ni de arena, ni renovación de los servicios al bañista. Las playas de Melilla son casi la única posibilidad de ocio de los melillenses y por ello, la inauguración de la temporada de baños debería ser un acontecimiento brillante, cosa que no lo es por dos razones. La primera ya se ha mencionado, no tienen dinero para nada y este año no hay “vigilantes de playa”, lo que lleva como consecuencia que se instalen tenderetes playeros  o jaimas y se lleven a cabo barbacoas diárias, o que personas saquen a sus animales de compañia a orinar y defecar en las arenas de la playa, sin el menor riesgo de ser sancionados. No hay dinero, pero tampoco gestión.

        El asunto del agua es caso aparte, pese a los reiterados análisis que ofrece la Consejería de Medio Ambiente, que mediran los niveles legales y recomendados, pero que la realidad y el contacto con el agua no ratifica. Siempre se ha dicho que cuando en una playa hay residuos sólidos, burbujas, manchas de fuel, bolsas, jabón, objetos extraños, etc, etc, esa playa está contaminada y toda esa lista mencionada, se ve en las playas de Melilla todos los días.

        Las 6 fotos corresponden a todo el área de la playa de La Hípica y han sido obtenidas con una semana de diferencia ( 28 de junio y 2 de julio). Las fotos marcan tanto el agua llena de restos sólidos, como en otras áreas en donde el agua aparentemente estaba más limpias. Sin embargo, en las zonas con mayor plataforma arenosa, la turbieza del agua es claramente apreciable, lo que indica que está llena de partículas en suspensión. Un biólogo amigo me contó que a un metro de profundidad, los pies de una persona deben ser claramente visibles. Si eso no sucede, es que ese agua no ofrece garantías saludables. En las playas de Melilla, a poco más de 1/2 m de profundidad, los pies ya ni siquiera se aprecian.

              Nos acecha de todo:  Afecciones dermatológicas, otitis, afecciones gastro intestinales, enfermedades urinarias, dermatitis. Estremece pensar que esta gestión vaya a ser recompensada con la renovación de cargos que actualmente ostentan sus responsables. Tiempo hay para cambiar las cosas, lo que no sé es si hay voluntad y capacidad para hacerlo.

Calle Duquesa de La Victoria


              

               La esquina negra de una calle

        Esta esquina de la calle Duquesa de La Victoria, junto a las intersecciones de acceso a la Plaza de Velázquez (el pintor, que no nuestro ex vicepresidente), y a la avenida de La Democracia,  es una auténtico punto negro habitado por toda suerte de “sin techos”, desclasados y aficionados a la cerveza y a otro tipo de sustancias tóxicas. Hace años se creó un “agujero “de este tipo en la Plaza del Comandante Benítez, en los que determinado tipo de bancos o de mobiliario urbano, crean zonas de sombras en las que habitan y se refugian todo tipo de indivíduos y habitantes de la noche.

          La reforma en altura del bulevar, llevada a cabo hace más de diez años, fue un claro error, que obligó además a realizar otra inversión, por el actual Gobierno de Melilla, para hacer accesible el paseo central. Al sobreelevar el paseo, se crearon zonas ocultas aprovechadas por gentes de “malas constumbres y cuyos hábitos provocan, que toda las mañanas, este bonito paseo tenga un aspecto lamentable.

         El caso es que las zonas o puntos negros degeneran durante años, sin que se perciba la más minima voluntad de dar un vuelco a ese estado de cosas. Parece que la desidia o  la falta de ideas, acaba dominando la mayor parte de la acción del Gobierno. Y no se puede negar el derecho a nadie a sentarse en un banco y beber una cerveza, comer una pizza o un bocadillo, pero sí se puede ser multado por acciones incívicas u obligado a realizar trabajos sociales.

            Si se multa a un ciudadano por buscarse la vida para aparcar en una cuidad sin aparcamientos, también se debería sancionar este tipo de conductas que denigran y afean la ciudad constantemente. Da la sensación de que sólo se persigue y sanciona lo fácil, que es lo primero, y se hace la vista gorda en lo segundo, que es lo difícil.