Archivo diario: 23 julio, 2011

La alcazaba de Melilla


 

        Las ciudades musulmanas se dividían en dos distritos principales, la alcazaba o distrito militar y la medina o distrito administrativo. También existían los arrabales y las almunias. Tras cinco siglos de guerras y de demoliciones poco o casi nada ha quedada de la ciudad musulmana en Melilla, salvo los nombres. En donde debió situarse la alcazaba  y  que se sigue llamando como tal, no queda casi nada “en superficie” y lo que era la zona de la medina es lo que conocemos como Melilla La Vieja y Plaza de Armas, que también conserva su nombre y se llama barrio de Medina Sidonia. Es un curioso guiño histórico. Hay un plano del siglo XVI en donde se aprecia claramente  todo el perímietro de La Alcazaba, con su murallas originales (algunos segmentos persisten bajo el parque Lobera),y que fueron ocupando los españoles poco a poco.

      Las alcazabas  y atalayas defensivas se situaban en los lugares mas prominentes y con mejor visibilidad, para así poder vigilar toda la zona. las armas de la época (siglos X al XV) eran de corto alcance, y pr tanto, era muy necesaria la advertencia previa de cualquier movimiento para poder poner las defensas en orden de batalla. La Alcazaba cumple todos los requisitos estratégicos para haber estado ahí la alcazaba musulmana. Los españoles, hasta que no aseguraron y dominaron ese punto en el siglo XVIII, estuvieron siempre hostilizados por los rifeños. Si ese cerro no hubiese estado dominado en el asedio de 1775, cuando el Sultán de Marruecos ya disponía de artilería de largo alcance, la suerte corrida por Melilla muy bien pudiera haber sido otra.

          En esta foto de la década de 1970 se aprecia lo que era el antiguo barrio de La Alcazaba y se pone de manifiesto que lo que se debería haber conservado era mucho. Hoy hubiese dado un gran perfil histórico a la ciudad de Melilla. Queda muy claro que las autoridades y responsables de la época, pese al halo mítico con el que quiere envolverlas la historiografía local, hicieron muy poco por conservar nuestra historia real y se decidieron por “una leyenda” que nada tiene que ver con nuestro pasado.

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Inicio del estío en El Alminar de Melilla


          

               Con esta plácida y bella imagen del embalse de Las Adelfas de Melilla, inicio el descanso del periodo estival. El estío es necesario para desconectarse del estrés, tanto del cotidiano, como del cibernético. Hace dos meses y medio inicié este, para mí inédito, camino del blog, envuelto en una incertidumbre absoluta. En los inicios de algo casi nadie puede saber a dónde va a conducir una determinada aventura o proyecto. Ahora, la senda ya está trazada y las 3750 visitas en 45 días constituyen una cifras que me llenan de satisfacción, porque uno presenta un proyecto, pero necesita ser secundado y conseguir hacerlo interesante, que aporte algo a la comunidad en que se vive.

          Aportar luz, mirar en donde otros han mirado y ver lo que otros no han visto. Crear una comunidad y mantenerla  con hilos invisibles. No eludir entrar en terrenos en donde nadie se atreve, pero tampoco hacerlo con temeridad. Hay muchas sensibilidades diferentes en una misma ciudad. Todos somos parte de ella. Nunca hay un único modo de ver las cosas. También mencionar los 61 comentarios, que indican que se empieza a considerar a El Alminar de Melilla, como una opción para expresarse.

                 Al final, el Alminar es de todos y eso era lo que pretendía. Como dice la mecánica cuántica: “El observador modifica el hecho observado”.

La campana de Sta. María Micaela


 

                  En 1952 era la campana más grande de Málaga

  El campanario es una evolución del alminar. Hasta la llegada de los árabes a Europa, con su nuevo concepto de edificio religioso, las iglesias cristianas no tenían campanarios. Eran edificios muy sólidos  y en las espadañas se instalaban las campanas, algunas tenían torres, pero en principio no estaba destinadas a albergar campanas. El intenso intercambio  entre la cultura islámica oriental  y la occidental cristiana hizo que en las iglesias empezaran a aparecer los campanarios, cada vez más altos y esbeltos, pero netamente diferenciados del resto del edificio. Pienso que los campanarios surgen como consecuencia de los alminares musulmanes y a imitación de éstos, que constituían un cuerpo diferenciado del resto del edificio religioso.

          En Melilla, la única iglesia con un campanario netamente diferenciado del resto del edificio, es la de Santa Mª Micaela, erigida en 1952 y cuya campana, fue en aquel momento, la más grande de toda la diócesis de Málaga, a la que pertenecía y sigue perteneciendo Melilla.

         La instalación de la campana y su bendición, es probablemente el momento más importante de una iglesia, pues la campana está revestida de un carácter sagrado. Es el ruido sagrado y el bronce y su tañido diferencian claramente a unas iglesias de otras. El tañido de las campanas es un cierto ritual  de exorcismo  que ahuyenta la presencia demoníaca.

                ” Que esta campana, dice una oración, semejante a la lira de David, atraiga al Espíritu Santo por la dulzura de su armonía…………… Que el sonido de esta campana ahuyente las asechanzas del enemigo, con sus astucias engañosas……..Que ella aplaste las potencias del aire”. Jean Hani: “El simbolismo del templo cristiano”.