El acuerdo del Pasadena


 

                      De la paralización al consenso            

              Hace dos semanas, el Viceconsejero de Turismo Javier Mateos, mediante denuncia judicial y con presencia de la Policía Local, paralizó las obras de rehabilitación de un edificio, del que él forma parte, pues es el propietario del pub Pasadena, de sobra conocido en Melilla y con  actividad reducida en la actualidad.

       Hasta el año 2000, el Pub Pasadena era el medio de vida de su propietario, el hoy miembro del Gobierno Local de Melilla. Durante más de una década, el Pasadena fue un lugar señero en el mundo del Jazz y de la música en directo. Era un lugar tranquilo y pequeño, de 15m², en donde se pasaban agradables veladas. Pese a todo, el Pub no era ni es un lugar insonorizado, con las medidas legales y pertinentes, lo que causaba molestias a los vecinos, que se resolvían unas y otras no. El acceso y salida de la gente del local causaba un exceso de ruido que los vecinos soportaban con paciencia. Muy pocas veces se denunciaban estas circunstancias y estas molestias. Todo se resolvía con la buena voluntad de los vecinos, y que con el paso del tiempo, el local empezó a frecuentarlo cada vez menos gente, reduciéndose de modo natural las molestias.

        En los primeros años de Javier Mateo en el Gobierno de Melilla, el local quedó cerrado, abriéndose solo en ocasiones determinadas y en alguna que otra Nochevieja, hasta quedar completamente inactivo. Desde hace tres años aproximadamente, el local ha vuelto a abrir sus puertas, pero en horario muy reducido, solo en fines de semana, y unos pocos meses al año. El Pasadena, como local de copas, de música, ya no existe.

                                         Obra con licencia Municipal

               Cualquiera que se de  una vuelta  por Melilla, por cualquier barrio, en una mañana, puede ver varias obras sin los preceptivos carteles de obra, incluidos edificios completos, que inician su construcción antes de tener la licencia. Por ello, resultò sorprendente, que un Viceconsejero del Gobierno de Melilla, consiguiera paralizar las obras de rehabilitación de un edificio, del que él forma parte, que tiene licencia municipal, cuando podía haber hablado con la junta de propietarios. Las obras eran obligatorias, tras imponerse varias multas a la comunidad de propietarios, por el deterioro visible de la fachada.    La Comunidad de vecinos está compuesta por 54 familias (entre los que hay jubilados, parados y viudas),  que pagan sus impuestos, y que en plena crisis han abonado la cantidad de 2000€ por unidad familiar, hasta sumar los más de 100.000€ que cuestan las obras.  A muchos se les ha aplazado el pago.

             El pub Pasadena ha producido muchos ruidos molestias a la comunidad de vecinos, a lo largo de muchos años, pero también se ha beneficiado de estar dentro del soportal de una comunidad. Ahora ya no causa ruido, porque al local ya no acude casi nadie, pero la zona se ha convertido en refugio de borrachos, de cachimberos, merendero de pandilleros e incluso urinario público. La obra, que con licencia municipal, solo pretende la adecentación de la zona y dar tranquilidad al vecindario, pero Javier Mateos alegó que: “le restaba visibilidad a su negocio”. El derecho al trabajo y el derecho al descanso deben vigilarse en extremo. La salida de los locales de copas del Puerto Deportivo, está haciendo que parte de esos locales vuelvan a instalarse en el Barrio del Real.

                                     El acuerdo de última hora

          Tras dos semanas de paralización de obras, y casi en la víspera del juicio, señalada para el día 7 de noviembre, tanto el Viceconsejero de Turismo como la comunidad de vecinos. Una puerta acristalada, que pagará el propietario del local, ha puesto fin a una incomprensible maniobra. Una de las fotografías, ilustra claramente en qué se ha convertido el soportal, y la necesidad del cerramiento.

5 Respuestas a “El acuerdo del Pasadena

  1. ¿En ese edificio no vivía la envenenadora?

    Empiezas diciendo que si rehabilitación, que si multa, que si precio, que si patatín, que si patatán… Y luego dices que lo que esos vecinos quieren es cargarse el soportal. A ver si hablamos claro desde el principio.

  2. Si lo lees está clarísimo. El edificio tenía deteriorada la fachada y el Ayuntamiento había impuesto varias multas. Reunir 100.000€ no es fácil y más en estos tiempos. Se solicita la licencia de obras, se abona y se inicia la rehabilitación y despues de un mes de trabajos, viene el sr. Viceconsejero y consigue la paralización, y antes de que se celebre el juicio llega a un acuerdo. Nos ha fastidiado un mes entero, con una cosa que la podía haber hablado con los directivos de la comunidad.
    La envenenadora vivía en el edificio siguiente.

  3. ¿’Nos’? No parece que puedas tratar el tema desde un punto de vista muy neutral…

  4. Yo soy todo lo neutral que puedo y quiero serlo. Algunos a duras penas pueden contener su hostilidad.En los comentarios suelo mostrarme más comprometido que en la exposición del tema.

  5. Son las 3’12 horas de la madrugada del sábado y, a pesar de haber llamado a la policía, el Pub Passadena sigue molestando con un Tuna horrorosa, cuya ” música” insufrible no deja dormir a los vecinos. No entiendo como un local casi sin superficie y sin clientela puede tener patente de corso para molestar de esta manera a todo un edificio de 51 familias. ¿Tendrá algo que ver con que su dueño sea el Viceconsejero de Turismo? o están celebrando algo y yo no me he enterado, porque aquí los universitarios brillan por su ausencia. Este negocio no lo remontan ni aunque metan en esa caja de zapatos a La Sinfónica de Londres. Me intriga saber como leches han metido a una Tuna ahí dentro. Abuso de poder. Este local debería estar cerrado hace mucho porque seguro que incumple todo lo habido y por haber en cuanto a medidas de seguridad, higiene, insonorización, aforo, el horario de cierre se lo pasan por el forro. En fin, creo que se van y espero que sea por que ha llegado la policía. Yo aquí sin pegar ojo.

Acostúmbrate a sufrir con paciencia las contrariedades, a escuchar en silencio lo que desagrada, a estar sosegado entre los turbulentos y a permanecer tranquilo entre el estrépito del mundo.

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