Del invierno azul a la noche negra


Están a punto de cumplirse dos años del triunfo electoral del Partido Popular en España, desde que el electorado español se arrojara al precipicio pese a todas las advertencias en contra. No existían muchas alternativas, pero cualquier cosa era preferible a la actual,  a haber escogido a  los que nos han llevado a esta situación, de engaño absoluto al electorado, y de incumplimiento total del programa electoral al que votó de modo masivo ese  electorado, mitad engañado y mitad convencido.  Es más fácil engañar a una masa, que a un solo individuo. Un día antes, en la jornada de reflexión, publicaba esta entrada:  https://elalminardemelilla.com/2011/11/19/el-invierno-azul/, que al menos tiene valor testimonial.

Extraigo este párrafo, absolutamente claro y absolutamente estéril, publicado en la jornada de reflexión :   No entiendo como la gente, el electorado, puede ir voluntariamente al precipicio y votar a aquellos que directamente van a seguir haciendo recaer el coste de la crisis, sobre las mismas espaldas, sobre las espaldas de los desprotegidos, de los que lo están ya, y de los que lo van a estar en el futuro (trabajadores ,jubilados, pensionistas, parados y funcionarios, pequeños empresarios, autónomos).  La única decisión posible es pensar con quien se estará más protegido de los intereses voraces e insaciables del Capital, o si lo prefieren, con quién se estará menos a la intemperie.

Todo dio igual, el suicidio colectivo del electorado español fue absoluto. El pueblo, que a veces se equivoca y mucho, llamó a los lobos para que vigilaran a las pocas ovejas que ya quedaban dentro del redil, cuyos muros y cercas habían sido derribados por la nefasta gestión económica de la última legislatura del gobierno socialista. La diferencia es que los socialistas pueden ser malos pastores, pero éstos son todos lobos, aunque algunos intenten hacerse pasar por corderos. El electorado les llamó y eso es lo que tienen y lo que tenemos, aunque algunos no les hayamos votado jamás.

El monasterio de Símonos Pétras


Símonos Pétras ( Σίμωνος Πέτρας)

Nos hemos acostumbrado a ver el mundo imaginando que nosotros, Occidente, somo el centro del mismo, pero nada más lejos de la realidad. En Oriente hay un mundo completamente distinto. La Iglesia cristiana de Oriente no tiene casi nada que ver con la de Roma. En Oriente no hubo Inquisición, ni poder temporal de La Iglesia, no tienen una maquinaria de fabricación de santos, como en Roma, y eso que han tenido probablemente tantos mártires como en la parte romana de La Iglesia de Cristo. No hubo por tanto, los gigantescos pecados que asolan y lastran a La Iglesia de Roma y que la tienen prácticamente a los pies del diablo , pero esto ya lo dijeron Girolamo Savonarola o Giordano Bruno, y por ello fueron consumidos por las llamas de la hoguera. En Oriente no hubo persecución de mujeres propiciada por La Iglesia, ni historias de brujas.

En Oriente no hay dogmas, no hay infalibilidad pontificia, no hay escuelas teológicas, no hay verdades que imponer, ni mandamientos de la Santa Madre Iglesia, tampoco hay órdenes monásticas. Solo hay una liturgia incesante, constante, adormecedora, elevadora. No hay imágenes, solo iconos; ni procesiones, ni herejías. No hay subvenciones, ni vinculación al Estado. La Iglesia de Oriente está, pero no se inmiscuye en aquello que no le concierne. No existen las mil y una representaciones de La Virgen, ni la Iglesia se proclama esposa de Cristo, ni se representa al propio Cristo de las múltiples y variadas formas en que se hace en el lado romano. Viajé a Oriente hace ya muchos años, y vi sus iglesias, y desde entonces sé, que si hay un lado hereje en la Iglesia de Cristo, es precisamente el de nuestra parte del mundo.

En 1054, ambas iglesias, la cristiana ortodoxa oriental y la católica romana  se excomulgaron mutuamente. Desde entonces ya no tiene relación alguna y la fractura es imposible de reparar. Por eso he escogido este lado del mundo, y este tema, para iniciar un lento pero gradual retiro. Seguiremos estando, pero de otro modo. A veces lejos puede resultar cerca y estar elevado no implica no estar próximo. Hemos llegado más lejos de lo que nunca hubiera imaginado. Escuchen esta música litúrgica hasta el final: http://www.liturgica.com/cart/musicInfo.jsp?catNo=AL010, pinchen el primer enlace de mp3 (1. Voskersenya Den), o cualquier otro y por un momento todos los problemas del mundo desaparecerán.

Nota: (1)  http://es.wikipedia.org/wiki/Monasterio_de_Simonos_Petra        (2) http://es.wikipedia.org/wiki/Meteora

La explosión de los cinamomos


Fichas botánicas de Melilla III

Fue muy sorprendente ver como ayer, día 13 de noviembre, los cinamomos de la avenida de Donantes de Sangre soltaban todas sus hojas y cubrían las aceras de la calle y la calzada. Hoy ha sucedido eso mismo, en el Barrio del Real, en las calles del General Villalba y en la de Las Infantas de España. Volvemos a disfrutar, aunque sea visualmente, de los colores amarillos y dorados del otoño. Todo tiene su momento y al final este nos alcanza justo en el instante menos esperado. Se trata solo de seguir en pie, pese a todas las dificultades y seguir atentos a cualquier cosa que acontezca en nuestro derredor. No se pueden forzar las circunstancias ni alterar el destino, pues eso solo suele traer malas consecuencias. El otoño llega para todos, pese a que nunca lo hubiesen imaginado, previsto o se creyesen inmortales. De igual modo, dentro de medio año, se volverá a abrir el ciclo de la primavera.

Como en todo, siempre hay que tener cuidado, pues igual que detrás de la cruz suele estar el diablo, tras lo bello puede esconderse algún peligro. El fruto del cinamomo*, árbol originario de Asia, tiene propiedades narcóticas, tóxicas e incluso venenosas. De sus hojas y frutos también se extraen remedios para las neuralgias, para matar los piojos y se utiliza como relajante uterino.

Nota: *Paseos botánicos por la ciudad de Melilla., de J.A. González  y  C. Enrique

Arrancando árboles


            Una rotonda innecesaria en Duquesa de La Victoria. Obras continuadas por todas partes. Negocios permanentes. Un reloj de Sol de 50.000€, vanidad humana en estado puro. Todas pretenden ser obras monumentales, para perpetuar una memoria, que empezará a desaparecer en el mismo instante en el que deje el Poder. Desfiguración del paisaje urbano tal y como lo hemos conocido. No pensaba escribir de esto ni casi de nada más. Un colaborador me ha enviado una fotografía del primero de los 10 árboles que serán arrancados en los próximos días, para la mayor gloria y extensión del cemento. Se hacen esfuerzos para perpetuar nombres, que hoy ya no son nada. Solo dejar constancia. Ya no merece más la pena, ni tan siquiera el esfuerzo. Ya hemos escrito de esto. Todo da igual.

Ciudad sucia


             Grozni ( Грозный)–  грязный (griaznii)  La sucia Grozni

  Grozni es la capital de la República exsoviética de Chechenia. En 1994 Dzhojar Dudayev, ex general soviético, inicia la independencia de Chechenia. Por primera vez, desde el final de la II Guerra Mundial, tropas federales rusas deben entrar en combate, no para repeler a un invasor, sino para reprimir un movimiento independentista (apoyado por capital saudí y por el integrismo islamista), en la Federación Rusa. El ejército ruso, mal equipado, absolutamente desmotivado, y hostigado desde todos lados por los «independentistas» o terroristas chechenos, y en medio de una orografía tortuosa, tiene que aceptar una paz deshonrosa con los rebeldes chechenos en 1996.

   Cualquier guerra es siempre sucia, pero los soldados rusos acuñaron un  imaginativo  juego de palabras con el nombre de la capital chechena, Grozni y el adjetivo sucio/a, (griaznii) en ruso. A veces usaban las dos palabras Grozni griaznii, y otras simplemente el adjetivo Griazni ( Грозный- грязный).

   Leí y compre todos los libros de la extraordinaria periodista rusa Anna Politkovskaya, víctima de un oscuro asesinato, sobre la bárbara guerra de Chechenia. De todo se me quedó ese juego de palabras, que ejemplifica la mezcolanza de intereses patrios y económicos, de turbios intereses políticos y no muy saludables negocios.

   Con los últimos acontecimientos sucedidos en nuestra ciudad en las últimas semanas,  me ha vuelto a la cabeza este juego de palabras. Todo lo que vemos últimamente, es muy turbio e incluso sucio.

La hoguera de las vanidades


Savonarola frente a Los Medici y los Borgia

Girolamo Savonarola (1452-1498) fue un monje dominico excesivo, pero también es verdad que compartió espacio y tiempo con los Medicci en Florencia, que se adueñaron de la ciudad y la convirtieron en una caja de resonancia de sus ambiciones y en objeto de todos los excesos posibles en la práctica del Poder. Cuando la inmoralidad política se adueña de una urbe, de un territorio o incluso de un país entero, ya no se le puede exigir nada a nadie, porque no hay ejemplos  de los que valerse. Cualquier límite queda rebasado y en ausencia total de respeto, porque ya nadie ve referentes respetables.

Savonarola tenía enfrente a dos poderosos excesivos: Lorenzo el Magnífico y  Alejandro VI, más conocido como el Papa Borgia, que hacían y deshacían a su antojo, uno en Florencia y el otro en Roma. Se equivocó y mucho fray Girolamo Savonarola, pero los otros, a los que denunciaba, eran el error del Poder en estado puro. Maquiavelo lo calificará como «el profeta desarmado» y le reprochará no haber sabido construir nada perdurable.

Como demostrara Maquiavelo, el poder solo tiene como objetivo el poder mismo y su conservación. No tiene escrúpulos ni conciencia. El código ético del poder es distinto que el del resto de los mortales. Para el que ejerce el poder absoluto, mentir, no cumplir la promesas, no es algo por lo que se deba sentir vergüenza.

La realidad es que estar parte del Poder es fácil, el viento siempre sopla detrás. Cautivarse por la magnificencia del Poder y de su esplendor es más fácil aún. Lo difícil es estar frente a él, y denunciarlo. Es muy raro el caso de aquel que se enfrenta a un poderoso y vence, y como la historia siempre mandan escribirla los vencedores, sólo encontramos los ejemplos de sus magnificencias y virtudes. Conocemos un caso de alguien que venció, pero después de muerta, y es la doncella de Orleans, Juana de Arco, quien pago con su vida su victoria futura.

El caso es que Nicolás Maquiavelo estaba seducido por la magnificencia de los Medici, en concreto de Lorenzo el Magnífico, a quién dedicó su libro de El Príncipe. Al Magnífico solo le derrotó la muerte. Como escribiera Lidia Falcón en su libro: Los hijos de los vencidos, una dictadura de 40 años, en la que el dictador muere en la cama, no solo vence, sino que también convence, por eso es tan difícil abatir su memoria. Stalin o Mao y tanto y tantos dictadores invictos, siguen teniendo sus partidarios, pese a las evidencias en contra.

Savonarola frente a Maquiavelo

Maquiavelo diseccionó la naturaleza del Poder y la manera en que este deben ser conservado. Savonarola se situó frente al Poder y acabó cayendo en los mismos excesos que denunciaba. En sus célebres hogueras de la vanidades, invitó a todos los ciudadanos de Florencia a deshacer de todo aquello que era superfluo, pero la consecuencia fue que los pobres se deshicieron de sus pocos bienes y los poderosos conservaron los suyos. Al final no consiguió subvertir el orden social imperante y la gente se cansó de no ver resultados y le abandono. El enfrentamiento directo con el poderoso es suicida si se lleva a cabo sin otro objetivo que ese. Por muy atractivo que resulte un individuo, o por muy grande que sea su poder de convocatoria, caso de Girolamo Savonarola, nada tiene que hacer frente al Poder. Se deben denunciar siempre los excesos en la práctica del Poder, pero no enfrentarse de modo directo a los poderosos. Sin apoyos no se llega a ningún sitio y a veces tampoco con ellos.

Siempre me ha interesado el modo en que se ejerce el poder absoluto. La mayoría absoluta es en definitiva Poder absoluto, aquello que tanto atraía a Maquiavelo. A cierta forma de ejercer el Poder se la reconoce desde el principio, y otros solo se reconocen en su parte final, cuando el poder absoluto se degrada y descompone. En el año 2001, escribí esta artículo, en forma de parábola en El Telegrama de Melilla. Quizá ahora se entienda mucho mejor que entonces, y esto, la necesidad de las parábolas, también lo habíamos explicado: https://elalminardemelilla.com/2013/07/31/el-por-que-de-hablar-en-parabolas/.

En definitiva, la principal hoguera de la vanidad es el tiempo. Esa es la lección que no llegó a comprender Savonarola.

Imágenes de podas y talas


             Observar la realidad es algo fácil pero que requiere continuidad, rigor y método. Interpretar la realidad es imposible si no se dispone de un método de análisis e ideas, ya sean propias o elaboradas. Uno puede adscribirse a un sistema ya establecido, o buscar respuestas propias y ofrecer nuevas ideas. Dar una nueva visión del mundo y de sus hechos. Me ha llevado mucho tiempo la observación del proceso de poda de árboles en Melilla. Al principio parecía haber un rigor, un método e incluso una secuencia. Tras observar todo durante meses, fui descartando que se podase por zonas,  por tipos de árbol,  por estaciones climatológicas, o por estar dañados o enfermos.

         Nunca entendí por qué ciertos árboles en el barrio del Hipódromo estuvieron tapados durante dos años, ni tampoco se ofreció ninguna explicación. Tras ser destapados, su estado eran tan lamentable, que hoy dudo que tengan alguna posibilidad de existencia. La sensación es que se va podando o talando (no he conseguido decidirme qué opción se está llevando a cabo), cuando la copa de un determinado tipo de árboles aparece demasiado desordenada e invade el suelo, la calle o las casas colindantes, o sea, cuando afea el entorno de modo irreversible. No parece haberse buscado la creación de zonas de sombra, o una determinada estética en cada barrio. El estado de la arboleda ornamental melillense es de desorden absoluto y de mezcla total de especies.

                 No hay término medio, o impera la ley de la selva, o la poda deja al árbol en el esqueleto, en el que pierde hasta su sentido estético. Están sucios y llenos de bolsas hasta los árboles. Melilla es una ciudad difícil, pero no mucho más que otras. Como compensación el territorio es pequeño y fácil de controlar, y la cantidad de dinero recibida por y para diversos conceptos es grande en comparación con otras ciudades peninsulares. Todo debería lucir de otro modo y presentar un aspecto distinto del que vemos. No hay orden ni tampoco concierto.