El pasado industrial de Melilla


                    Los ladrillos de la carretera de Farhana

            Es probablemente la chimenea industrial más alta de Melilla y está tan escondida por las nuevas edificaciones que no es visible, al menos desde la carretera de Farhana. Los vecinos sí la conocen y también resulta visible desde la zona baja de La Cañada de Hidúm. Yo, ni la conocía ni había reparado en ella, aunque tenía noticias de que existió una fábrica de ladrillos en esta zona. Me la encontré por razones de trabajo, cuando buscaba vecinos para una de las muchas encuestas que realiza el INE (Instituto Nacional de Estadística), en Melilla.

              La fábrica fue instalada allí en los primeros años del siglo XX o incluso algo antes, con la expansión de Melilla tras los acuerdos con Marruecos de 1863 y aunque en un uso completamente distinto, están todos los elementos de la misma. La chimenea, los hornos, las instalaciones industriales y el secadero están intactos. Desde luego es un conjunto que debería ser declarado como Bien de Interés Cultural. La chimenea es muy sólida y no corre riesgo alguno, pero no estaría dé más que fuese catalogada y reflejada como parte de la historia industrial de Melilla, de la que ya quedan poquísimos ejemplos.

               Tras la independencia de Marruecos en 1956, la fábrica vivió sus últimos años de actividad, al quedar las tierras arcillosas al otro lado de la frontera. Hoy, todos los ladrillos que se consumen en la ciudad son traídos desde Marruecos. Hay otra chimenea industrial dentro del Acuartelamiento Pedro de Estopiñán, frente al Parque Forestal, pero tiene  aproximadamente la mitad de altura que ésta. Todavía se puede subir hasta la mitad de la torre, por la escalera metálica, y obtener unas espectaculares vistas de todo el entorno de Melilla. Es un lugar interesante y que está dedicado al desguace de vehículos militares en la actualidad.

                PD: Curiosamente, la fotografía realizada desde la chimenea, sirve para descubrir otra situada justo enfrente,  en la ribera del arroyo Farhana y que señalo con un círculo amarillo.

El Alminar de Melilla desde el orígen


                  Han pasado ya dos meses desde la creación de este blog  y son ya 2.314 visitas y 111 temas expuestos a la luz pública, porque de eso se trata, de exponer todo lo que se se pueda a la luz, de dejar el menor terreno posible a la sombra. En estos  dos meses hemos ido creciendo poco a poco y asentando una idea, la de crear en libertad.  Ante las cortapisas y la mordaza que el Poder político pone a la crítica, era una exigencia  buscar nuevos caminos para poder expresar la realidad que nadie refleja, ni defiende. El camino de la verdad es muy duro, pero la verdad, al final protege.

                Resignarse, ceder todo el terreno a la oscuridad y a la tiniebla, solo lleva a la derrota y a la angustia. Aguantar en soledad la injusticia o la arbitrariedad no conduce a nada. La verdad necesita ser divulgada para que surta efecto. Hay que crear una red tupida de blogs (la estrategia del panal de abeja), exponer información, contrastar ideas y opiniones, hacer circular y poner conocimiento a las decenas de cosas que suceden en una ciudad y que las más de las veces ignoramos su existencia.

      Poner nombre y relato a historias olvidadas, buscar lugares  e historias olvidadas o casi desconocidas, esa fue una  de mis intenciones cuando decidí volver a la actividad periodística. «Sin observador no hay hecho observado», dice la mecánica cuántica. La vida, la sociedad necesita de observadores y también de escritores que relaten los hechos. Escritores que den luz  y forma a los acontecimientos, que pongan nombre a lo anónimo, a lo que se quiere olvidar o a lo que yace en la oscuridad. Si apagamos todas las luces, nadie encontrará su destino, nadie pensará que trae cuenta defender la verdad o lo justo. Si le cedemos el espacio a la tiniebla, será muy difícil recuperarlo posteriormente. La oscuridad no devuelve el espacio que se traga. No es fácil, pero nunca se está solo y todas estas visitas ( 2314), en sólo dos meses, es la mejor prueba y también el mayor apoyo. Hay necesidad de luz y mantenerla encendida es un deber, que mientras podamos, cumpliremos.

La leyenda del Cristo de Pedro de Mena


La leyenda del Cristo de Pedro de Mena

                 Enrique Delgado

               La leyenda del Cristo de Pedro de Mena es más bella porque tuvo un final, en Málaga, el día 12 de mayo de 1931, cuando la incomparable talla del artista granadino sucumbió, ante la violencia de los golpes de una maza  y ante el fuego. En ese momento se iniciaba su leyenda, en el instante en el que cayó sobre la talla el último golpe de la estaca o en el que el fuego lamía por última vez su primorosa efigie.

              En el 80º aniversario de su desaparición, su leyenda sigue viva, aun cuando no todos la conozcan o incluso cuando muchos de los que la conocen no pueden asociarla a una imagen concreta y sin embargo, hubo un tiempo en el que no era conocida esta imagen, pues había caído en el absoluto olvido (fue tallada en 1680), lo que contribuyó sin lugar a dudas a su preservación y así atravesó dos siglos sin que nadie reparara en ella, hasta 1883 en el que se la redescubre y se inicia su culto popular. La paradoja es que desconocida, atravesó la noche de los tiempos, expuesta ante todos, apenas alcanzó los 50 años.

              Tras ser conocida tuvo una rápida raigambre popular que la veneró hasta la exaltación y a la vez la colocaba en el lugar que la llevaría a ser odiada y destruida, en una milimétrica similitud con la persona, con el mismo Cristo al que representaba como efigie. La noche del 11 al 12 de mayo, envuelta en un improvisado sudario de ropajes procesionales, quedó sepultada y sola en una iglesia semi-derruida, hasta que sus restos fueron lanzados a la hoguera definitiva en la madrugada del día 12.

              La mecánica cuántica dice que el observador modifica el hecho observado, del mismo modo en que el exceso de veneración y ornato modifica la propia talla del artista y cubriéndola de exornos se la convierte en algo que nunca fue.

             De todas las fotografías conocidas de la talla de Pedro de Mena, esta es la más bella, porque ofrece a la vista el incomparable trabajo del artista, mostrándola desnuda de cualquier adorno. Está desnuda, como cualquiera ante nuestra propia conciencia, es esa verdad íntima y profunda que desnuda nuestro espíritu, ante la que no cabe engaño, demora o  distracción posible.

             La verdad no puede ser nunca transmitida, es una sensación  interior que al intentar expresarla nos hace alejamos de ella, es como la bruma de la niebla, que se disipa a nuestro paso o la fina línea del horizonte que nunca se alcanza.  Sólo podemos ofrecer la imagen y contemplarla, sin intentar describir nada porque entonces la perderíamos.

             El artista quiso mostrar la serena paz con la que la muerte cierra hasta el sufrimiento más bárbaro, ofreciendo ante nuestros ojos la plasmación física de la inscripción RIP (descansar en paz), en absoluta y desmayada relajación. La delicadeza del trazo, casi sin detectarse las herramientas del artista refuerza esa sensación de quietud y reposo. El suave desprendimiento del cuerpo, del que han desaparecido los rastros de la tensión o del dolor, ofrece la imagen del eterno descanso con una intensidad y tranquilidad pasmosa. No hay expresión ni gesto de dolor (pese a ser una imagen barroca), ni ningún recurso dramático con el que Pedro de Mena quisiera alterar nuestra percepción o condicionar nuestra actitud hacia la imagen.

            La imagen muestra, no dice, transmite una fuerza inmensa que sólo puede introducirse dentro de nosotros por los ojos, sin ningún otro sentido que la deforme o altere, en silencio absoluto y una vez dentro no sale.

           Es más bella porque desapareció, porque nada ni nadie pudo transformarla en algo distinto de aquello para la que fue concebida y plasmada. Al contemplarla en el pasado se nos muestra, al intentar explicarla se nos aleja. Al desaparecer volvió a ser lo que era y no en lo que la habían convertido, cargada de cosas y de símbolos que no la hicieron ningún bien. Los testimonios hablan de que fueron directamente a por ella, porque era símbolo de algo, probablemente, que jamás fue Cristo o la talla del crucificado de Mena.

          Ante esta fotografía, eco inapagable del pasado, se comprende lo que realmente fue esta talla, la intención del artista, ya fuese impregnada por la fe o por la inspiración.

          El mejor homenaje es ofrecerla, mostrarla, desnuda de todo aditamento, menos del nombre, “et maneat semper. Amen”.

Pasos accesibles en la calle La Legión


            

           Hacer la cosas y hacerlas mal

        El paseo central del Barrio del Real es uno de los menos accesibles de toda Melilla. Hace cinco o seis años iniciaron las obras para rebajar el nivel del paseo central y hacer accesibles los pasos de peatones y el resultado fue éste. Voy a poner solo 2 fotos, pero podría poner igual 20, porque todo el paseo está así. Todavía se desconocen las causas por las que rebajaron e hicieron la pendiente del paseo, pero dejaron los bordillos. Como chapuza es una de las más grandes e inexplicables que se hayan visto nunca y es una chapuza que se incrementa al mirar la acera de enfrente y se descubre que el bordillo solo está «supuestamente rebajado» en la zona central y en la contigua, ni siquiera se ha tocado, con lo cual, el resultado es doblemente malo, porque se hizo el gasto para rebajar el nivel de las aceras y convertirlas en accesibles y el resultado fue nulo, lo que nos lleva a afirmar, que se tiró todo el dinero invertido en esta ocasión. Luego se detuvieron las obras y todo quedó en este «inaccesible» estado.

Playas de Melilla. ¿Bandera azul?


    

           Playas en deplorable aspecto medio ambiental

             La presentación de la playas de Melilla ante la apertura de la temporada de baños de 2011 no ha podido ser más deficiente, porque tanto el estado de la arena, como el de los servicios (duchas, lavapies, vesturarios, aseos), no es ni con mucho el deseable. La realidad es que no tienen un sólo euro y por eso este año no ha habido ni limpieza de playas, ni de arena, ni renovación de los servicios al bañista. Las playas de Melilla son casi la única posibilidad de ocio de los melillenses y por ello, la inauguración de la temporada de baños debería ser un acontecimiento brillante, cosa que no lo es por dos razones. La primera ya se ha mencionado, no tienen dinero para nada y este año no hay «vigilantes de playa», lo que lleva como consecuencia que se instalen tenderetes playeros  o jaimas y se lleven a cabo barbacoas diárias, o que personas saquen a sus animales de compañia a orinar y defecar en las arenas de la playa, sin el menor riesgo de ser sancionados. No hay dinero, pero tampoco gestión.

        El asunto del agua es caso aparte, pese a los reiterados análisis que ofrece la Consejería de Medio Ambiente, que mediran los niveles legales y recomendados, pero que la realidad y el contacto con el agua no ratifica. Siempre se ha dicho que cuando en una playa hay residuos sólidos, burbujas, manchas de fuel, bolsas, jabón, objetos extraños, etc, etc, esa playa está contaminada y toda esa lista mencionada, se ve en las playas de Melilla todos los días.

        Las 6 fotos corresponden a todo el área de la playa de La Hípica y han sido obtenidas con una semana de diferencia ( 28 de junio y 2 de julio). Las fotos marcan tanto el agua llena de restos sólidos, como en otras áreas en donde el agua aparentemente estaba más limpias. Sin embargo, en las zonas con mayor plataforma arenosa, la turbieza del agua es claramente apreciable, lo que indica que está llena de partículas en suspensión. Un biólogo amigo me contó que a un metro de profundidad, los pies de una persona deben ser claramente visibles. Si eso no sucede, es que ese agua no ofrece garantías saludables. En las playas de Melilla, a poco más de 1/2 m de profundidad, los pies ya ni siquiera se aprecian.

              Nos acecha de todo:  Afecciones dermatológicas, otitis, afecciones gastro intestinales, enfermedades urinarias, dermatitis. Estremece pensar que esta gestión vaya a ser recompensada con la renovación de cargos que actualmente ostentan sus responsables. Tiempo hay para cambiar las cosas, lo que no sé es si hay voluntad y capacidad para hacerlo.

Calle Duquesa de La Victoria


              

               La esquina negra de una calle

        Esta esquina de la calle Duquesa de La Victoria, junto a las intersecciones de acceso a la Plaza de Velázquez (el pintor, que no nuestro ex vicepresidente), y a la avenida de La Democracia,  es una auténtico punto negro habitado por toda suerte de «sin techos», desclasados y aficionados a la cerveza y a otro tipo de sustancias tóxicas. Hace años se creó un «agujero «de este tipo en la Plaza del Comandante Benítez, en los que determinado tipo de bancos o de mobiliario urbano, crean zonas de sombras en las que habitan y se refugian todo tipo de indivíduos y habitantes de la noche.

          La reforma en altura del bulevar, llevada a cabo hace más de diez años, fue un claro error, que obligó además a realizar otra inversión, por el actual Gobierno de Melilla, para hacer accesible el paseo central. Al sobreelevar el paseo, se crearon zonas ocultas aprovechadas por gentes de «malas constumbres y cuyos hábitos provocan, que toda las mañanas, este bonito paseo tenga un aspecto lamentable.

         El caso es que las zonas o puntos negros degeneran durante años, sin que se perciba la más minima voluntad de dar un vuelco a ese estado de cosas. Parece que la desidia o  la falta de ideas, acaba dominando la mayor parte de la acción del Gobierno. Y no se puede negar el derecho a nadie a sentarse en un banco y beber una cerveza, comer una pizza o un bocadillo, pero sí se puede ser multado por acciones incívicas u obligado a realizar trabajos sociales.

            Si se multa a un ciudadano por buscarse la vida para aparcar en una cuidad sin aparcamientos, también se debería sancionar este tipo de conductas que denigran y afean la ciudad constantemente. Da la sensación de que sólo se persigue y sanciona lo fácil, que es lo primero, y se hace la vista gorda en lo segundo, que es lo difícil.

El estuario del Río de Oro


          

          La vida vuelve a la desembocadura del Río de Oro

     Los romanos hacían mucho caso de los auspicios y de los augurios, nunca pasaban por alto ningún indicio, por pequeño que fuera. La noche de San Juan de  2011 empezó muy mal, con el accidente en el que resultó herido gravemente el operario pirotécnico. Siempre se dice en Melilla que el viento que aparece en San Juan es el que resulta dominante ese año y este año tocó el Levante y este es el peor viento posible para la pólvora, porque la humedece y provoca fallos, tanto en el encendido, como en el estallido de la carcasa.

        Tan sólo hubo que esperar un día para ver que los negros presagios se confirmaban y ese mismo día 24, se inició la mayor avería de un colector de aguas fecales que se recuerda y que trajo como consecuencia una de las peores crisis sanitarias de las playas de Melilla. Todo quedó contaminado y en grave riesgo para la salud y una vez más, pudimos ver a un gobierno falto de reflejos, que no impidió ni el baño en las playas, ni suspendió ninguna de las pruebas previstas el fin de semana en el litoral melillense, pese a que la travesía a nado, recorrió toda la zona más contaminada de la playa, el mismo día 26 de junio, desde la playa de San Lorenzo hasta el espigón del Industrial, atravesando incluso la propia desembocadura del Río de Oro.

                   Ayer, como si nada hubiese pasado, todo aparecía en calma en el estuario del Río de Oro. Había vuelto a él la vida, tanto de peces como de aves. El colector estaba semi-funcionando y los musgos del fango del Río podían apreciarse en todo su esplendor. La culpa de todo, como siempre, era del Gobierno de Zapatero, que en los últimos diez años no había instalado allí un segundo colector, según dijo uno de nuestros Consejeros Autonómicos. Ellos, el Gobierno Local, como siempre, no tenían nada que ver con esto.