El Día de la Conquista de Melilla, y (III)


                Melilla, septiembre de 1496, o era 1497. Diario de Ramírez de Madrid

Enrique Delgado (El Faro de Melilla, 20/09/2009)

– Hemos retenido los barcos durante casi un día para desembarcar por la noche y así evitar alertas que complicasen la situación. La flota estaba en posición y rumbo, pero lejos de la visual de la costa de Melilla. El tiempo se ha mantenido bien. Las noches de poniente son siempre frías en esta época del año.

– En la hora prima del 17 iniciamos la maniobra de desembarco. Las carabelas permanecen ancladas, pero con las embarcaciones de menor calado nos aproximamos al peñón rocoso y lo rodeamos a poniente y levante. Iniciamos el desembarco y asalto a La Alafía y subimos rápidamente hasta la explanada. Pero algo resulta extraño, no hay nadie, todo está deshabitado y abandonado. Nadie guarnece nada. ¿Es esto conquistar?. Todo está muy oscuro pero hay un penetrante olor a madera quemada. Hay mucha ceniza y escombro. Avanzamos con dificultad pero sin resistencia.  Las naves se alinean en la costa, hasta treinta.

– Hemos tomado las posiciones elevadas y encendido hogueras. La oscuridad era absoluta. Hemos creado un perímetro de defensa y asegurado las dos zonas de desembarco, que se comunican entre sí por un estrecho pasadizo. El trasiego es constante, de hombres, de materiales. Las órdenes de mando resuenan por la silenciosa bahía. Nadie puede penetrar en el perímetro sin encontrar la muerte.

– De vez en cuando se oye algún disparo de arcabuz. Serán los centinelas disparando a las sombras. No se ve a nadie pero nos sentimos observados y de repente, entre las ruinas de las casas de La Alafía, lo descubrimos. Debía ser el único lugareño que no había abandonado la villa vieja. Con 10 mosquetes apuntándole a la cabeza.

-¡Es sorprendente esta tierra de Berbería, nunca hay lugar en donde no haya alguien observándolo todo sin hacer comentario alguno¡. Su sonrisa y el “Salam rrumis” y el : «Os esperábamos», que nos dedicó le sirvió de seguro de vida. Con dificultad nos explicó que todos se fueron de la ciudad, que el Rey de Fes tomó gran enojo por ello y ordenó retirar la guardia, derrumbando antes lo poco que aun seguía en pie.

-Por eso la hemos hallado vacía. Él es un anciano. Lleva viviendo entre estos muros toda su vida y no quiere abandonarlos. Dice que no tiene nada que temer, ni de nosotros ni de nadie. Que sus días estarán cumplidos si esa es la voluntad de su Dios. Lo dejamos con nosotros. Poco a poco, desde las cuevas naturales de Melilla van apareciendo otros pobladores.

                              Amanecida en Melilla

– El doble desembarco ha dado resultado, pero con la amanecida, el estado de la villa vieja resulta desolador. Todo está destruido. No han querido dejarnos nada útil. No tenemos siquiera un techo donde guarecernos. Fortificamos a toda prisa los derruidos muros y los “enmaderamientos de vigas trabadas” están resultando mucho más necesarios de lo esperado.

– Melilla está rodeada de colinas que a estas horas están llenas de gente contemplando nuestras tareas. La verdad es que contemplar los más de 30 barcos en la costa, rodeando la ciudad y los 5.000 hombres trabajando a toda
prisa, debe resultarles un espectáculo impresionante.

– La 1ª línea de defensa permanece inmóvil y sin perder de vista a la gente que nos rodea. El redoble de tambores, que aprendimos de Almanzor (la paz sea con él) comunica a los lugareños nuestra presencia y hace saltar a los pájaros de los árboles. La artillería realiza una salva de disparos que atruena todo el contorno y parece aumentar su estruendo con las colinas circundantes y de repente, ya no hay nadie mirando.

– Pedro el esforzado contable de Medina Sidonia trabaja más que nadie, está en todos los lugares, dando órdenes y organizando los trabajos. Parece que ha calculado el coste de la fortificación de Melilla en 5 millones de maravedíes. Tiene prisa por dejar todo consolidado y abandonar este lugar lo más rápido posible. Ya ha nombrado alcaide y capitán de Melilla a Gómez Suárez…

– Hemos reducido el perímetro a habitar. No poblaremos el peñón rocoso. Que tiene buenas fortificaciones, un castillo, amurallamiento y algunas casas. Nos quedaremos en La Alafía, aunque dejaremos vigías en La Roca para mantener la vista de los movimientos del enemigo.

– En apenas una semana han llegado las tropas del Rey de Fes, pero ya tenemos la ciudad muy fortificada. Se instalan en los contornos más cercanos y nos hostilizan grandemente. Nos provocan los primeros heridos y muertos. Nosotros por nuestra parte barremos con nuestra artillería sus avanzadas y vemos como saltan por los aires. No pueden acercarse demasiado. Más parece que están comprobando nuestra fuerza que intentando sacarnos de aquí. Muy mermada, la pequeña tropa de los fesíes decide abandonar Melilla.

– Estamos aquí. Todo está asegurado. La ciudad parece ahora recia. Tiene víveres, municiones y tropa suficiente para aguantar cualquier intento de asalto. En el último día del mes de septiembre embarcamos con rumbo a España, para dar la noticia de la conquista de esta tierra y de nuestra hazaña y también porque le tenemos que devolver sus naves a Colón.

Lecturas: ‘El León Africano’, de Amin Maaluf. ‘Descripción de África’, de Juan León el Africano y la de igual título de Abu Obeid El Bekri. ‘Crónicas de una fortificación’, de Joaquín Rodríguez Puget. ‘El Secretario Real Francisco Ramírez de Madrid’, de Pedro Porras Arboledas.

   PD: La foto de Gibraltar es de Carlos Esquembri.

Nota: Biografía de Ramírez de Madrid de Pedro Porras Arboleda,http://e-spacio.uned.es/fez/eserv.php?pid=bibliuned:ETF683C382E-3E62-E29F-1AA1-E09A29AD17EC&dsID=PDF

Calor en el Mercado Central


          En Melilla los días de calor y de humedad sofocante quintuplican a los de frío, por eso cuando se construyó e inauguró el nuevo edificio del Mercado Central, se pensó en la ventilación natural, lo que constituía una buena idea. Para ello, en ambos laterales del Mercado Central se dejaron abiertos unos ventanales que mantenían fresco el interior del mercado, sin necesidad del «insano y excesivamente costoso aire aocndicionado». Las corrientes de aire natural proporcionaban una temperatura agradable en la gran sala del mercado.

          Sin embargo, un día, alguien dijo que se pasaba frío en algunos días de invierno y sin pensar en que ese sistema estaba pensado para evitar el calor, pusieron ventanas correderas a ambos lados del mercado. ¿ Qué Consejería fue ?. Nadie lo sabe, pero seguro que hubo un sustancioso contrato de ventanas correderas de aluminio blanco. El caso es que ahora la circulación de aire se ha reducido a la mitad y el calor y la sensación de humedad es asfixiante en los días de verano y en los de viento de levante. En invierno no sé que pasará. No ha sido ni una feliz idea ni una brillante ejecución. Es solo gasto.

El extraño caso del patio del cura


        El llamado Patio del Cura, amplísimo solar en la parte trasera de la iglesia de Sta. Mª Micaela, finca registral 12252, fue cedida por el Estado a la Ciudad Autónoma en 1996, según RD 339/96 de 26 de febrero.
         Ese inmenso solar consta de un edificio, zona arbolada, patio y campo de deportes. El edificio ha tenido varios usos a lo largo de las décadas. Allí se hacían las fiestas del Barrio de La Victoria, los bailes, competiciones deportivas
         El Estado se lo dio a la Ciudad, a Ignacio Velázquez en 1996.         
         En 1999, Juan José Imbroda (Consejero de Economía del Gobierno cuatripartito), presidido por Enrique Palacios) cede gratuitamente todo el solar, inmueble y zona forestal al Obispado de Málaga.

       Es usual que las Administraciones no suelan saber qué hacer con solares transferidos y menos la de Ignacio Velázquez en 1996, en plena descomposición y muy acosada por entonces la Unión del Pueblo Melillense, que le acusaba de corrupción, de despilfarro, de prepotencia, de excesivos sueldos, de exceso de altos cargos. El solar queda abandonado durante 1996 y 1997. En 1998 Velázquez convoca el “abortado Pleno de la censura”, y cae como presidente de la Ciudad Autónoma.

      Enrique Palacios se hace cargo del Gobierno más funesto de la historia de Melilla, el llamado “cuatripartito” y las Consejerías se convierten en Taifas, en las que nadie sabía lo que hacía el otro, pero tampoco se preguntaba. En 1999 el Consejero de Economía Imbroda. sorprendió a propios y extraños, presentando un expediente de cesión al Obispado. Tres años después de la cesión del Estado a la Ciudad de Melilla, el terreno es regalado al Obispado de Málaga sin obtener una sólo peseta (era la moneda de la época) de beneficio y los melillenses y el Barrio de La Victoria perdimos una zona de esparcimiento, en la que incluso se podría haber construido un nuevo colegio, una guardería amplia o cualquier otra cosa que sirviese a todos.

       Las fotos son de 2009. Hoy el patio solo se usa para entrar a las zonas en donde se imparte la catequesis. El deterioro, dos años después, debe ser mucho mayor. ¿Todo es extraño y sin explicación lógica en Melilla?. Tras muchos años de seguimiento, de investigación, de colaboración y de aportaciones a la realidad política, cultural y social de nuestra ciudad, empiezo a pensar que sí, que lo inexplicable es intrínseco a las acciones de nuestros gobiernos. Que nada es lo que parece y que siempre hay una razón oculta detrás de decisiones aparentemente transparentes. Esta no tiene explicación alguna once años después.

La lucha contra el vandalismo urbano


 

 

 

              El deterioro de una plaza nueva

       Esta plaza fue inaugurada en el mes de enero del presente año. Un mes después el diario El Faro ya informaba de que uno de los bancos de piedra había aparecido reventado. Se pidió vigilancia y al mes se destinó allí a un vigilante en el horario de juego de los niños, mas que nada para impedir el «uso inapropiado» de los columpios y juegos infantiles.

         La afluencia de jóvenes de otras zonas convirtió la acera colindante con la urbanización «Géminis» en un frecuentado campo de fútbol que ocasiona grandes molestias a los vecinos en las horas de la siesta. Algunos balonazos rompieron una farola y los muros empezaron a llenarse de grafitis.

       Más tarde empezaron a desaparecer las bonitas papeleras metálicas, muy cotizadas en las fundiciones próximas a Melilla. Hoy otro banco ha aparecido destruido por «implosión». Una de dos, o esa piedra artificial es poco resistente, o se golpea con mazas los bancos. Urge empezar a colocar cámaras de seguridad. Dentro de poco ya no quedará nada. El vandalismo urbano se adueña de las ciudades.  Sin remedio.

 PD: ¿Qué le ocurrió al banco de piedra?

 Implosión: Acción de romperse hacia dentro con estruendo las paredes de una cavidad cuya presión es inferior a la externa..

Explosión:  Rotura violenta de algo por un aumento rápido de la presión interior

Parque infantil arcáico


 

            Área infantil de Barrio de La Victoria

   Es el área de juegos infantiles más grande de Melilla, inaugurada en los tiempos de Gonzalo Hernandez hace unos 25 años. Ha recibido escasas renovaciones, los últimos balancines son de 1995. Los toboganes metálicos nos retraen al recuerdo de uno que existía en el Parque Lobera. El concepto de seguridad infantil ha cambiado mucho y hoy ya no hay metal en las zonas infantiles de juego. La vista de los columpios, los más abundantes de toda Melilla, proporciona una imagen antediluviana. El vetusto suelo de goma está muy endurecido y provoca grandes erosiones en los niños, cuando alguno se cae al suelo jugando.

          Sin embargo, la zona admite muchas posibilidades, porque es muy grande y atractiva y con la incorporación de las viviendas VPO de Lo Güeno y las viviendas de lujo colindante, la población infantil del Bº de La Victoria ha aumentado considerablemente. Un nuevo diseño  del espacio, una adecuación de los juegos infantiles y sobre todo, el aprovechamiento del viejo castillo del guardaparques, convertiría esta zona de juegos infantiles en una de las más codiciadas por los niños. También, podría ser una segunda plaza para los residentes en el Barrio, si se readaptase el castillo y aparte de los aseos, se instalase allí un ambigú o una pequeña cafetería.

       La inversión no sería grande y luciría mucho si se hace bién. Realzaría toda la zona y podría convertirse en un área emblemática de la ciudad, porque al estar elevada y aislada, no tiene el peligro ni el ruido del tráfico. Eso sí, instalen un poco de sombra y bancos más cómodos. Los actuales son parte nalgas.

Anábasis (la expedición)


Los 10.000 de Jenofonte y las 10.000 visitas

         La anábasis fue una expedición de liberación, la de los 10.000 mercenarios griegos incrustados en el ejército de Persia ( siglo V aC). Enfrascados en una guerra civil dentro del reino de Persia, los 10.000 griegos se quedaron abandonados a su suerte, sin jefes, en medio del inmenso territorio persa. El relato de Jenofonte narra las vicisitudes y desventuras de 10.000 hombres en busca de su futuro y de su libertad. Nadie les amparaba ya, el oro persa se iba camino de otras manos, debían buscar sus propios referentes.

           Nada es fácil en el mundo actual, en el que faltan los horizontes y decidirse a buscar la libertad propia no es un recurso fácil, ni algo al alcance de todos y a menudo no sirve de nada. El cardenal Caraffa lo dijo hace tiempo: «El pueblo desea ser engañado, luego sea engañado». Sobran ejemplos en este sentido. Sin embargo, hay que intentarlo, hay que intentar liberarse y aportar luz propia al mundo que no rodea. Todavía no hace 5 meses desde que emprendí la aventura de El Alminar de Melilla y hoy he querido hacer coincidir la cifra de 10.000 visitas, con el recuerdo de la expedición de los 10.000 de Jenofonte, que no solo era uno de los miembros de aquella expedición, sino que además lo narró, porque tan importante es participar en una cosa, como luego contar lo que ha sucedido, aunque los tiempos no parezcan propicios.

            La anábasis fue un viaje por el interior de Persia, pero también es un viaje por el interior de uno mismo. «Si tienes algo que decir, escríbelo», decía San Pablo, porque la palabra nunca vuelve de vacío. La prueba está aquí en El Alminar de Melilla y en muchos otros que se han atrevido y atreven a hacer lo mismo.

1997. Las paradojas del V Centenario


               ¿Razones contra el V Centenario?    

             Hay algunas facturas políticas que todavía se están pagando, o algunas cuentas que todavía se adeudan desde 1997. Hay una aparente calma, pero solo es aparente. En 1997 nos hicieron creer que existía una situación política insostenible, cuya causa empezaba y terminaba en Ignacio Velázquez y todos caímos en ese error, aunque nada podíamos hacer para evitarlo. Aquellos platos no se estaban cocinando a la vista del público. De la tremenda tensión que existe entre el PP y el PPL en Melilla es curioso señalar que los más beligerantes contra Ignacio Velázquez en la actualidad, son aquellos que eran miembros de su equipo de gobierno (Miguel Marín) y quienes le prestaron el apoyo mediático. Por contra, los más equilibrados  son quienes promovieron su censura (Conesa, Imbroda), destacando  siempre por su impenetrable silencio, quien formó y forma parte de ambos gobiernos, la muy influyente y poderosa Mª Antonia Garbín, la única de los políticos en activo, que acudió a entregar La Medalla de Oro al Rey en 1997.

         Hoy pienso que los motivos que se alegaron entonces para derribar y desalojar a Ignacio Velázquez de una forma tan traumática ( excesivos cargos en el gobierno, sueldos elevados, poca transparencia de sus actos gubernativos, ausencia de democracia en la Asamblea), era absolutamente falsos o los motivos reales no se conocieron entonces ni se conocen ahora.

                      Medalla de Oro al Rey de España

     Entonces no extrañó a nadie, que la votación para conceder la Medalla de Oro al Rey, la del V Centenario, se hiciese de modo secreto. No extrañó, y nadie pudo sospechar, intuir, que hubiera gato encerrado o una bola negra. Es todavía más extraño porque la Junta de Portavoces, decidió concederla mediante voto unánime, por eso el resultado de las votaciones fue si cabe, más escandaloso. La votación se realizó el día el 1 de septiembre de 1997 y el resultado arrojó 24 votos a favor y uno en contra (no abstención), sino en contra. Creo que el Rey de España es el único que ha recibido una votación negativa en las Medallas de Oro concedidas hasta la fecha. A día de hoy es imposible saber quién voto en contra, pero está claro que el voto era premeditado y por eso se pidió que la votación fuese secreta.

                  V Centenario de Melilla y viaje a La Zarzuela

           El Día de Melilla, si es que alguna vez lo hubo, se lo cargaron entre todos. El V Centenario de Melilla lo boicotearon unos cuantos y todos fuimos engañados en 1997.El Día de Melilla está muerto desde entonces. La UPM promovía entonces una oposición durísima, llegando a exigir la visita Real a Melilla y diciendo públicamente que: «El Rey no es una figura intocable». No lo es por supuesto, pero asombra leer, 14 años después aquellas críticas. Sin embargo, es posible hacerse una idea de lo sucedido, porque los periódicos de entonces eran muy intensos y con diferentes ópticas partidistas, por lo que lo que no era contado por unos, lo hacían los de la competencia.

      El 17 de septiembre de 1997, Ignacio Velázquez ofreció a los partidos el texto previo de su discurso y todos le dieron el placet, aunque criticaron su contenido. Hoy eso es impensable. Lo más curioso, lo paradójico es que el único ministro que vino a  Melilla en 1997 fue Mariano Rajoy,  y creo que es el único ministro que ha estado presente en un 17 de septiembre. ¿Volverá alguna vez como presidente del Gobierno de España?. Los entonces concejales de UPM acudieron al acto del 17 de septiembre, pero como parte del público, no en la tribuna.

                  Medalla y el No al Rey

       A pesar del voto en contra, a pesar del boicot a los actos institucionales del V Centenario, quedaba la cuestión de entregar la Medalla al Monarca en el Palacio de La Zarzuela, acto al que fue invitada toda La Corporación municipal. Pienso que hubiesen ido todos, pero UPM se adelantó y dijo que: » No iría a La Zarzuela». Esto hizo dudar al PSOE que finalmente tampoco acudió y a CpM, que no habían fijado su postura pero que a la vista del posicionamiento de los distintos grupos, decidieron también rechazar la invitación. Visto aquello, hoy resultan vacuas las acusaciones de estar más o menos a favor del 17 de Septiembre. No hay nadie que no haya hecho lo posible por hundirlo.

     PD : Las críticas al Monarca por no venir a Melilla, con encendidos artículos de opinión publicados, resultan llamativas, porque entonces, como hoy, se sabe, que los viajes del Monarca son autorizados por el Presidente del Gobierno, entonces José Mª Aznar, que ni permitió el viaje del Rey, ni vino él nunca a Melilla como presidente del Gobierno.   Sólo José Luis Rodriguez Zapatero, todavía presidente del Gobierno de España, autorizó la visita Real de 2007 y es el único presidente que ha venido a Melilla, después del viaje de Adolfo Suárez. Pero tampoco nos dimos cuenta en 1997 de que estábamos cayendo en una trampa.