Archivo diario: 7 noviembre, 2011

Melilla sin política monumental


         Lamentable estado del monumento de El Encuentro

         Pese a tener una fundación denominado como Melilla Monumental, la ciudad carece de una política monumental, quizá tampoco debería tenerla. No estamos pidiendo la creación de una viceconsejería de monumentos, ni nada que suponga un gasto adicional. Simplemente señalamos la necesidad de mantener de manera vistosa lo inaugurado o lo más representativo.

          En 1997, año del V Centenario, se institucionalizó el “encuentro entre culturas”, tras 5 siglos de encontronazos y la máxima expresión de esa política que sigue vigente hoy en día, fue este monumento que simboliza el abrazo entre culturas. El monumento tiene una clara inspiración en la obra de Chillida, el escultor que convirtió grandes volúmenes de hierro y cemento en obras culturales. El problema que tiene este monumento es su situación aislada y su extraordinario volumen. En aquel año del V Centenario se buscaban obras grandiosas y  atravesar los siglos con construcciones fastuosas. Sin embargo, son las obras más pequeñas de Mustafa Arruf (los conjuntos escultóricos del Paseo Marítimo o el de la Plaza de España), las que han conseguido integrarse perfectamente en el paisaje urbano.

    Todo lo que se ha realizado con posterioridad parece haber marginado este monumento, que navega en solitario en un plaza cuyo nombre (Consejo de Europa), ni significa nada y parece que se aleja de aquel concepto de “encuentro”. Pero como siempre hay otro modo de ver las cosas, quizá este conjunto escultórico sea una visión profética de los nuevos tiempos y acabe representando algo distinto de aquello para lo que fue concebido. ¿ Quién sabe ?. Lo que no ayuda nada al monumento, es la lamentable situación en la que se encuentra, claramente deteriorado, con solo la mitad de las luces originales y que tampoco funcionan. El suelo pulido fue usado por los patinadores durante años, de ahí su gran deterioro.

          Quizá le convendría  estar rodeado de un jardincillo que arropase más, a un Encuentro,  demasiado solitario y a oscuras. Quizá todo sea un símbolo, una metáfora, o una profecía. No hay manera de establecer por decreto los símbolos de una ciudad. Es el uso y el pueblo el que consigue eso.

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