Archivo diario: 21 noviembre, 2011

Renovación del área infantil del Parque Hernández


                        La carcoma que nunca existió

         En el pasado mes de junio la alerta ciudadana informaba del deteriorado estado de la zona de juegos infantiles del Parque Hernández. La carcoma amenazaba con abatir columpios y provocar  el derrumbe de castillos y barras de juegos. Desde el blog: “La otra Melilla” se dio la voz de alerta y El Alminar completó la denuncia el día 7 de junio. A los pocos días el diario Melilla Hoy recogía las denuncias publicadas en los blogs. El Gobierno de la Ciudad, recién ganadas las elecciones y aún sin digerir la celebración electoral, arremetió contra: “los vándalos”, autores del supuesto desaguisado. No podían comprender que una gestión tan modélica, recién refrendada en las urnas, se viese cuestionada por “una indigna plaga de carcoma”. Se negó todo y se acusó a los suevos, vándalos, alanos y visigodos.

     La negación sistémica provocó las iras blogueras, y en los días siguientes fotografiamos cada palmo del parque infantil. La evidencia del paso de la carcoma ya no podía ser negada por nadie, ni siquiera por el gobierno que nunca se equivoca. No se reconoció nada, pero a partir del mes de junio se eliminó el castillo podrido, se cambió el travesaño del columpio, se rehicieron otras atracciones y finalmente se cerró esta parte del parque infantil, la del puente de madera.

         El castillo del puente de madera permaneció cuatro meses cerrado, recibiendo constantes visitas de técnicos de La Consejería (en general, porque nunca se especificó cuál se hacía cargo de las reparaciones). Tras sesudos análisis y múltiples informes, se derrumbó completamente lo que quedaba de este castillo y se allanó toda la zona. El blog de La otra Melilla dio puntual noticia del suceso. http://laotramelilla.blogspot.com/2011/10/seis-meses-para-derribarlo-cuantos-para.html

                ¿ Qué es lo que pasó, qué encontraron?. Nada se ha dicho. No lo podemos asegurar. Sin embargo, este fin de semana se estaba reconstruyendo a marchas forzadas una nueva zona  de atracciones, procediéndose incluso al cambio de las losas de goma. 

 Nota: https://elalminardemelilla.com/2011/06/07/la-carcoma-devora-un-parque-infantil/

https://elalminardemelilla.com/2011/06/08/una-zona-infantil-en-colapso-absoluto/

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El síndrome de Casandra


                  Casandra fue una profetisa griega de gran poder adivinatorio, a la que los dioses temían, y éstos, para neutralizar su poder, consiguieron que nadie de los que escuchaban sus profecías, la creyese. No es que yo esté a la altura de Casandra, no es que haga a menudo profecías. Sin embargo creo que “los dioses” nublaron el entendimiento a quienes decidieron la fecha del 20 de Noviembre como día de la convocatoria electoral. Nunca me dio buena sensación esa fecha y así lo escribí en El Alminar el pasado 14 de septiembre:………………. “Yo todavía no he entendido ni comprendido la causa última de la fecha de convocatoria. Quizá se hizo pensando en que la izquierda estaría ese día movilizada y acudirá a votar en mayor proporción, aunque lo que creo es que “la derecha”, siempre movilizada, votará en masa, en una ola de grandes proporciones, que sin llegar a ser Tsunami, nos barra de modo uniforme y sostenido, desde Cabo de Gata hasta Finisterre, desde Isla Cristina hasta Palafrugell.

       Por si fuera poca semejante advertencia, el pasado 14 de octubre volví a recordar o advertir hacia donde nos estábamos encaminando, ya sin remedio: ………………..” El 2o de noviembre ya significaba en España un antes y un después, pero con la decisión del Presidente Zapatero de convocar las “elecciones generalísimas” para esa fecha, el 20N entrará en el calendario histórico de España, con la aureola de las fechas decisivas. Nada fue igual a partir de aquel 20 de noviembre de 1975 y ya nada volverá a ser lo mismo tras el 20 de noviembre de 2011.

    Los días 9 (la decisión de rebelarse),  y 19 (el invierno azul) de noviembre, volví a publicar mis impresiones adelantadas sobre el inminente desastre que se avecinaba (para los socialistas, claro), pero en esos momentos ya las cosas eran evidentes casi para todo el mundo. Las advertencia, las de verdad, hay que hacerlas en su momento justo y con suficiente antelación, para que puedan ser tenidas en cuenta. La excesiva proximidad o el inmediato instante posterior ya no valen para nada.