Santo Domingo, Málaga, Mena


          El orden en que se coloquen estos tres nombres da igual, porque uno lleva a los otros y viceversa y todos son a la vez Málaga y parte de ella. Pero todo empezó mucho antes, en el verano de 1487, cuando los Reyes Católicos asediaban la capital musulmana de Rayya (Málaga). La ciudad se resistió cien días, tantos que incluso en algún momento pareció que habría que desistir de su conquista. El asedio al que se sometió a Málaga fue durísimo y el cerco  total. Cuando ocurría esto, que se ofrecía resistencia, luego el vencedor era implacable. Se demolía absolutamente todo y los habitantes sobrevivientes eran o muertos, o vendidos como esclavos. En Málaga quedó poco de su pasado musulmán. Lo único que sobrevivía eran las fortificaciones militares (Alcazaba y Gibralfaro), porque eran utilizadas  por los vencedores en idéntico uso. De las mezquitas, baños, y edificaciones civiles no solía quedar nada.

        El eco musulmán quedó apagado en 1487, hasta que otro incendio, en 1931, asoló la Málaga cristiana. Un sector de la población malacitana enloqueció en mayo de 1931 y asoló la capital desde El Palo hasta el Guadalmedina. Se quemaron todas las iglesias y conventos de Málaga. Ardió todo su patrimonio artístico religioso. Las cofradías hacían ostentación de sus riquezas y de su poder frente a un pueblo lleno de miseria y de hambre; y si unos mezclaban lo divino con lo humano, los otros confundieron las imágenes y los templos con los responsables de su desgracia.

                 Santo Domingo y el Cristo de Mena

  Pedro de Mena y Medrano fue un sublime artista religioso del barroco español. sus manos dejaron tallas esplendidas que trasciende el ámbito religioso en el que fueron concebidas. En la iglesia y convento de Santo Domingo estaba la más prodigiosa de todas sus obras, la del Cristo de Mena y a por ellos fueron en la noche pavorosa del 11 de mayo de 1931.

  Ardió Santo Domingo, ardió hasta convertirse en pavesas y carbones, la prodigiosa imagen del Cristo de Mena y en aquel incendio, se descubrió algo, ya olvidado, y es que la iglesia de Santo Domingo había sido antes mezquita de la Málaga musulmana, por lo que el edificio debe estar orientado, ya que  musulmanes y cristianos orientan sus templos de culto en una dirección casi parecida. Dato que estudiaré en la próxima visita que realice a la capital malacitana.

      Este dato aparece en un libro imprescindible, el de «La quema de conventos en Málaga» de José Jiménez Guerrero. José Jiménez es Doctor en Historia por la Universidad de Málaga y también Cronista oficial de la Agrupación de Cofradías  de la Semana Santa de Málaga. Une el apasionamiento del cofrade malagueño por el estudio de la Semana Santa, pero sin abandonar en momento alguno el rigor exigible a un académico y pergeña un libro admirable.

         Actualmente se puede contemplar en una de sus capillas, la talla que realizara el artista Francisco Palma Burgos en sustitución de la desaparecida de Pedro de Mena, y es igualmente admirable. Hay que dejar claro que el Cristo de Mena ya no existe, salvo la pierna que salvara el propio Palma Burgos. El Cristo procesionado actualmente en la tarde del Jueves Santo, es el de Palma Burgos, aunque se le llame o se le conozca con el genérico del Cristo  Mena. Realmente es el Cristo de La Buena Muerte de Palma.

      «La quema de Conventos en Málaga»: En 1933, el académico de San Telmo, Palacios, argumentaba que la destruida iglesia fue primitivamente una mezquita árabe, como lo atestiguaban los múltiples vestigios que el fuego puso al descubierto, tales como los lienzos de muro macizados de arquerías. El académico reclamó la reconstrucción, no en la traza del barroquismo, sino desnudando el ladrillo y rehaciendo la fábrica primitiva, a base de lo árabe, lo que permitiría poseer un edificio distinto a los demás», (ob . pag 96).                 

         Se quejaba también este académico, de que mientras en otras ciudades se exhibía el pasado árabe, en Málaga no se podía porque todo estaba soterrado y oculto bajo nuevas formas. Por supuesto que no se le hizo caso, y se reconstruyó todo en estilo barroco.

Nota: Talla original del Cristo de Mena.

https://elalminardemelilla.com/2011/07/03/la-leyenda-del-cristo-de-pedro-de-mena/

Baluarte de San José


 

La falsificación incesante

             Seguimos dejando constancia de todo. Hace poco concluyeron la obras de «enfoscamiento y ocultación» del baluarte de San José. En Ceuta se busca, antes de restaurar nada, cualquier vestigio del pasado. Hace unos días, encontraron, empotradas dentro de las murallas, los restos de una anterior, de época merinida, no medieval, del  siglo XIII. La noticia saltó tanto a los medios de comunicación generales, como a los especializados, cuyo enlace dejo abajo. Es necesario el contraste para que se vea claramanente lo que se está haciendo en Melilla. La próxima semana tendremos las fotografías de Ceuta.

            El baluarte de San José, como tal, proviene del año 1700 aproximadamente, cuando fue reconstruido según las nuevas necesidades de materia defensiva y de guerra. Todo lo anterior había quedado muy maltrecho por las continuas guerras, los derrumbes y los temporales. Probablemente su forma, respeta el origen de la anterior fortificación musulmana, aunque adaptada al concepto de baluarte. Todo este frente, junto con el túnel del Hornabeque y el torreón de San Fernando,  recuerda vagamente al aspecto que tendría la Melilla musulmana, de hecho, dentro del mismo existe un antiguo silo bereber de la etapa musulmana de Melilla.

         Las edificaciones españolas se adaptaron a lo preexistente, de ahí la notable diferencia de esta parte de la fortificación melillense y la de la Puerta de La Marina y el frente de Levante. Lo que se sabe del baluarte de San José, está recogido en «Cuadernos de Historia de Melilla», n1 º, año 1993. En ese artículo se habla de la existencia de sillares de piedra de distinta época y tipo constructivo, que se respetan poco o nada en este tipo de actuaciones. Se pica y criba el material existente y se sustituye por «los piedrotes».

         El caso es que cambia hasta el aspecto del baluarte, que ya fue restaurado en 2005. Del color amarillo se ha pasado al gris, un tono macilento y uniforme que lo afea mucho. No sé porqué motivo, en Melilla se tiene pánico al «resto de ladrillo rojizo» y se pica y elimina sin piedad. El acabado del vértice es especialmente revelador. Ese remate de piedra pulida y grisácea, es extremadamente «mixtificador». Se podrían haber conservado los restos de ladrillo rojo, que eran mucho más vistosos. En este caso y dado su estado, tampoco ha sido de lo peor que se ha visto en los últimos tiempos.

 Nota: Y en Ceuta descubren cosas, http://www.arqueologiamedieval.com/noticias/6986/hallan-nuevos-tramos-unicas-murallas-de-espana-hechas-con-mortero-barro-y-cal

El maceterismo en Melilla


                Inversiones en ornamentos y macetas

       El maceterismo es el otro mal que asola las ciudades de España, junto con el rotondismo. En Melilla, la inversión en macetas supera todo lo imaginable, porque una cosa es ornamentar la ciudades, los parterres, las medianas, con plantas que no necesiten más que un cuidado ocasional, un mantenimiento esporádico. Sería una manera de ahorrar el dinero público. La externalización de servicios, la contratación por periodos anuales de empresas dedicadas al cuidado de parques y jardines, a la larga, sale más caro que tener pequeños equipos de trabajadores fijos, como cuando existían los servicios operativos y el específico de «mantenimiento de parques y jardines».   

        Además, las cantidades pagadas por esos servicios externos, no se corresponden con la cantidad de trabajadores que contratan, ni con la calidad de empleo que ofrecen. El problema en España es con los empresarios y no con  los trabajadores. Con la mitad del dinero invertido, se podría contratar al doble de personas. Esos contratos sólo mantienen las vidas de lujo de los consejeros-delegados de las empresas.

      En el pasado mes de mayo, la Ciudad de Melilla firmó un convenio con el Ministerio de Cultura, para el embellecimiento de las zonas turísticas. En colocar macetas como estas, se gastaron 90.000€, todo para poner a la Ciudad Vieja como un patio cordobés. Todo quedó achicharrado por la salinidad de la zona. Ningún residente de Melilla La Vieja coloca macetas en el exterior, porque el Levante, la humedad y la sal, agostan absolutamente todo.

      En Navidad se instalaron miles de pascueros, en una extraña campaña que inundó el centro de la ciudad, incluso con grandes carteles anunciadores y su correspondiente inversión publicitaria. Espero que Uno de Melilla nos de oportuna referencia gráfica de aquella campaña. Fue un gran derroche, en unas acciones a la que parece que no está dispuesto a renunciar nuestro Gobierno, mientras la crisis, el paro y la pobreza asolan Melilla.

           Claro que hay que ornamentar las ciudades, pero racionalmente y sobre todo, con el menor coste económico posible. Todo esto es un dispendio inadmisible. Que pregunten al gobierno de Melilla, cuál ha sido el gasto en macetas en los últimos tres años.

    Nota: https://elalminardemelilla.com/2011/05/30/maceteros-en-melilla-la-vieja/

  PD: «Melilla en Flor», mayo de 2011. ¿ Cuánto costó ese dispendio ?, ¿ Qué cantidades recibe la empresa Talher y a cuántos trabajadores emplea ?. ¿ Se pueden hacer las cosas de otra forma ?. ¿ Es realmente útil tener a empresas subsidiadas ?. http://www.elfarodigital.es/melilla/sociedad/47825-melilla-es-flor-por-sus-cuatro-rincones.html

Los árboles tapados del Hipódromo


      

          Con las obras en el barrio del Hipódromo, se va más despacio con los coches o directamente  hay que desplazarse andando por el barrio, con lo que da más tiempo a fijarse en cosas curiosas, en las que  antes no daba tiempo a hacerlo. todo el barrio está lleno de baldosas y pequeñas ornacinas con vírgenes, preferentemente la del Carmen, como corresponde a un barrio de antigua tradición marinera cristiana.

      Sin embargo, en esta ocasión lo más llamativo son «los árboles tapados», y que no se recuerda cuánto tiempo llevan en ese estado. La última vez que se vieron sin tapar, eran árboles, probablemente tropicales, y de hojas muy llamativas y de color azul o rosa. No se sabe porqué están así. Puede ser para protegerlos de los rigores del invierno y de la salinidad del aire de Melilla, o porque hayan sido fumigados para desparasitarlos. Quizá también se trate de un regalo sorpresa, o cualquier otra razón todavía más peregrina.

       Lo que sí obliga a plantear esta extraña acción, la de tapar árboles, es porqué no se plantan e implantan «especies autóctonas», en una campaña que reivindicara Guelaya hace ya mucho tiempo. Se sigue insistiendo en hacer parecer a Melilla como una selva tropical, o un jardín de la huerta valenciana, sin resultado alguno. Se importa lo que haga falta, pero se desdeña lo propio. Melilla está llena de naranjos de frutos podridos que nadie recoge o espurga, incluso la mayor parte de no cuaja y ofrecen una vista esmirriada y lamentable.

        Plantar especies no propias de la zona, obliga a un mayor desembolso, tanto en la propia especie como en su mantenimiento y cuidado. Ahora que se va a poner en marcha la II Fase de la Granja Agrícola, podría aprovecharse para el estudio y desarrollo de la floral local, que es la norte africana y no la de Valencia . 

        Existe  muy interesantes estudios de expertos melillenses, sobre la flora autóctona, tanto contemporáneos, como de la época del Protectorado, que deberían ser aprovechados y dejarse de «experimentos ornamentales multicolores tropicales», que llevan a situaciones absurdas, como las que muestran las fotos. Árboles tapados.

     Nota: «La flora silvestre de Melilla«, Juan Antonio González, Huberto García y José Manuel Cabo».

Alminar versus campanario


      Enrique Delgado  

      Las iglesias cristianas primitivas  no tenían campanarios. Las más antiguas construidas en España, las visigodas, no tenían un elemento ni siquiera parecido. En realidad no se sabe cuando aparece el campanario. Antes de la aparición de este elemento arquitectónico, solo existían las espadañas o las torres, que en principio no estaban pensadas para alojar las campanas. Se cree que la torre de la iglesia era un elemento defensivo.

       La recién fundada religión islámica inició la construcción de mezquitas en el siglo VII y tampoco tenían alminares. Eran espacios rectangulares o cuadrados, con la qibla como elemento principal e indispensable. La llamada a la oración ritual se hacía desde «la azotea», pero tampoco existía ese elemento arquitectónico.

       Según algunos tratados de arte, se cree que tomaron ese elemento de un templo romano existente en Damasco, tras el inicio de la expansión islámica. Yo me atrevería a decir, que el alminar es un elemento evolucionado de las antiguas «torres del silencio persas». Lo persas utilizaban estas torres como elemento funerario (depositaban a sus muertos en el extremo final)  y también como delimitación de territorios y  como monumento conmemorativo. Lo que parece claro, aunque no conozco estudios específicos al respecto, es que no hubo campanarios antes que los alminares. El campanario surge tras el contacto del mundo islámico con el cristiano, hecho que se produjo tanto en la zona oriental (mundo bizantino), como en la zona occidental ( España).

    Las iglesias cristianas adelgazaron sus torres hasta adquirir la forma arquitectónica de los campanarios y en la mayor parte de España, del Tajo hacia arriba, ni siquiera eso. El campanario estilizado solo existe en abundancia desde el Tajo hacia abajo (verdadero frontera entre la España cristiana y la musulmana). Muchos son los antiguos alminares  readaptados al culto cristiano, ya que las nuevas iglesias se edificaron sobre las antiguas mezquitas. En cualquier caso, y en mi opinión, el campanario es una clarísima influencia de la arquitectura musulmana, probablemente la más clara. Nadie encontrará un campanario en ninguna iglesia cristiana de Europa, que sea más antiguo que ningún alminar de mezquita musulmana.

     Me cautivaron los alminares cuando viaje a Estambul en 2001. Nunca los había visto tan estilizados, ni arquitectónicamente tan exquisitos. Fue todo un descubrimiento. En la convivencia entre cristianos y musulmanes se han creado siempre espacios comunes, para mí, el alminar/campanario es el más claro de todos. El Alminar de Melilla busca un espacio común de convivencia y diálogo en nuestra ciudad, por eso escogí este nombre para mi blog.

           Alminar es un nombre sonoro, elevado  y a la vez ligero. Además, alminar es una palabra española. La francesa es minarete, que no me gusta. También he de decir, que Alminar fue mi último nick, en un infausto foro que aunque moribundo, sigue existiendo en Melilla. Me quedé con ese nombre porque no quería que se perdiese o alguien se apropiase de él. Creo, modestamente, que he acertado escogiendo ese nombre para mi blog. Un nombre, lo es casi todo y dice mucho tanto de una persona, como de cualquier otra cosa. Con un nombre nos enfrentamos al mundo. Es la proa de la nave con la que nos abrimos paso. Creo que es una explicación suficiente.

«Todos leen El Alminar»


             Todo el Gobierno de Melilla lee El Alminar, aunque ninguno puede reconocerlo individualmente. Quizá lo hagan en secreto, a escondidas del compañero de bancada, girando lo justo el Iphone o el Ipad, para no ser descubiertos. Quizá lo hagan con la sana intención de descubir cosas nuevas, o simplemente por decir : «A ver que dice hoy este m…».  Alguno puede que hasta tome ideas y se apresure a hacer alguna reparación sugerida por El Alminar, o incluso puede que hasta suspire aliviado porque todavía no nos hayamos fijado en su Consejería. Todo es posible.

               Sabemos que nos leen todos por las caras con que nos saludan, aunque las más de las veces sabemos que nos leen por como no nos saludan. Es más numeroso este último grupo. Es curioso ver como gentes con las que hemos crecido y nos hemos desarrollado, dejan de saludar, perdiendo cualquier atisbo o resto de «educación para la ciudadanía», simplemte por el hecho de criticar una gestión deficiente y poco atenta con el ciudadano. Tenemos el derecho y el deber a exigir otras cosas, aunque ellos prefieran las hojas parroquiales, previamente pagadas, compradas y amordazadas.

            En El Alminar de Melilla no criticamos sin dar o aportar una solución, sin sugerir una alternativa. Somos más baratos que cualquier «asesor», aunque tampoco «vivimos de Ave Marías». Lo que quiere decir, que no desdeñaríamos «publicidad Institucional» o cualquier donación u óbolo,  para mejora de equipo informático y de comunicaciones, y así poder seguir cumpliendo con el derecho constitucional a:  La libertad de expresión, a la transmisión de ideas y de información veraz, Artículo 20.1

          La prueba de nuestra eficacia es que vemos las repercusiones de nuestros trabajos, de nuestras denuncias, como esta de la «terraza del garaje Estrada». Apenas pasados tres días desde la última denuncia sobre el lamentable estado de ese solar, hemos podido comprobar que han acometido una limpieza a fondo. No nos lo podíamos creer, pero aquí están las fotos. También ha procedido a reparar la torreta del parque infantil que amenazaba ruina. Todo un éxito que nos congratula, que significa que somos útiles y que nos leen. No es otra nuestra pretensión.

             El halago es el arma del diablo. Con la adulación permanente se disuelve cualquier intención o ánimo , por muy rectos que estos sean. Solo el ejercicio de la crítica, evita caer en la autocomplacencia y en la molicie. En El Alminar ya hemos tomado nota, y lo seguiremos haciendo, de todo lo que ha sucedido y sucede.

        Notas: (1) https://elalminardemelilla.com/2012/01/29/la-terraza-del-garaje-estrada/, (2) https://elalminardemelilla.com/2012/01/11/la-torre-herida-por-el-rayo/

Stalingrado, la batalla que cambió la Historia


           El 2 de febrero de 1943 y pese a la negativa del jerarca nazi Adolf Hitler, el mariscal alemán Von Paulus ordenó la rendición del VI ejército en la ciudad de Stalingrado. Llevaban cercados en todo el área del Volga y de Stalingrado  desde el 1 de noviembre de 1942, cuando el Ejército Soviético desencadenó la «Operación Urano». Desde esa fecha, nadie pudo entrar o salir de allí, en una zona que era conocida por los alemanes como el «kessell», la caldera y que los rusos conocían como «la picadora de carne». La esperanza de vida de un soldado soviético en Stalingrado no superaba un día.

         Esa batalla y la voluntad de resistencia que mostraron los rusos, cambió para siempre la historia de Europa y la suerte de la II Guerra Mundial. Muchos han escrito sobre esta batalla trascendental, que obligó al ejército alemán a estancarse en Stalingrado y a destinar una serie de recursos humanos y técnicos, que a la larga le resultarían letales. En Stanlingrado fue derrotado por primera vez el hasta aquel momento, invencible ejército alemán. Allí mordieron el polvo, el hielo y se rindieron por primera vez. En Melilla, siempre al revés de la historia, en un día que no recuerdo, El Telegrama del Rif titulaba: «Prosigue la criminal defensa rusa de Stalingrado».

            Aurel George Sava Popescu, el hombre de Stalingrado

       Hace ya tiempo, e interesado siempre por la «historia de Stalingrado», trabé relación y luego amistad, con un ex oficial del ejército rumano afincado en Melilla, Aurel Sava Popescu. Recuerdo su sorpresa cuando le pregunté por su posible presencia en el área de Stalingrado, como me sacó de la vieja oficina de Correos y como en voz baja, me relató lo que recordaba de su presencia allí. Durante muchos meses, siempre que nos veíamos, hablábamos del tema y me dejó frases inolvidables.

            Don Aurel, como yo le llamaba, estuvo encuadrado con el Ejército Rumano en la parte superior, en la curva del río Don, por eso, cuando se les echaron encima los rusos en la operación Urano, ellos giraron hacia el Oeste, hacia Ucrania y pudieron salvarse. Los rumanos que quedaron envueltos en el «anillo de hierro» de la operación Urano, acabaron muertos o prisioneros ( lo que significaba casi lo mismo).

         Una vez le pregunté por sus recuerdos en el área de Stalingrado y me dijo esta gran frase: » Cuando uno está en un frente de guerra, no piensa en cómo va a recordar la cosas, sino en sobrevivir». Cuando le pedí algo más concreto, me contó: » De aquello, recuerdo dos cosas el frío (-40ºC) y el ruido ensordecedor de los cohetes katiuskas (el organillo de Stalin). Los oíamos salir de las baterías y nos enterrábamos en el suelo esperando el impacto, porque la metralla al rebotar sobre el suelo helado, segaba las vidas como una hoz. Sobreviví a aquello con una inmensa disciplina personal. Me quitaba los calcetines cada dos horas, porque si esperabas más tiempo, podías arrancarte la piel con ellos»Para sobrevivir a «aquel infierno helado», realizaba una serie de ejercicios diarios, obligatorios para mantenerse con vida. Finalmente le pregunté por la historia que circulaba por Melilla de que había estado prisionero en un campo soviético y me dijo que no: «Yo acabé la guerra, semi desnudo, en un campo de prisioneros Americano, en Francia».

                     Conmigo fue siempre extraordinariamente amable, y eso que sabía perfectamente cual era mi afinidad histórica en ese aspecto. Siempre me decía, con ese acento característico de las personas de Europa del Este: «Me gusta Vd, porque siempre que le veo y le pregunto como está, me dice que bien». Su sentido del humor era también muy fino. En una ocasión, le pregunté a donde iba y me dijo que a misa: «A rezar por los míos, los malos».

     Notas: Recordar sólo, que el Tribunal de Nüremberg exoneró de crímenes contra La Humanidad a todos los soldados encuadrados en el Ejército Regular, ya fuese Alemán, Rumano, Italiano o Español. Haber estado con los rumanos es lo mismo que haber pertenecido a la División Azul.

 PD:   Dedico estas líneas al millón de soldados y civiles rusos muertos en la defensa de Stalingrado.

http://nnm.ru/blogs/19vitas72/mamaev-kurgan-i-drugie-pamyatnye-mesta-volgograda-168-sht-jpg/