Al ras de bordillos y farolas


         Aparcar en Melilla es una suerte, sobre todo si se acude al centro de la ciudad. También hay que decir que Melilla es la única ciudad de España que no cobra por aparcar en el centro ni tiene zona azul. La media hora gratuita en los escasos parkings públicos (Estación Marítima y Puerto Deportivo) es también algo que no existe en ningún lugar del mundo. Todos queremos encontrar un aparcamiento en la calle Marina, en O´Donnell o incluso en la Avenida, pero eso no es siempre posible.

       Hay algo de lo que no se ha escrito hasta ahora en El Alminar, y es sobre la extraña altura de los bordillos de las aceras en algunos puntos de la ciudad, o si se prefiere,  sobre la desproporcionada diferencia de nivel existente entre la calzada y el bordillo de la acera. La diferencia es tal, que provoca que ya casi ningún turismo o monovolumen melillense conserve su embellecedor delantero. El de mi vehículo se fue desmoronando, hasta que tuve que arrancar el resto sobrante. Muchas veces al aparcar oímos un crujido aterrador, producido como consecuencia del roce entrede la protección delantera del vehículo, ya sin embellecedor, y el bordillo de la acera. La situación obliga a dar marcha atrás, con el nuevo raspón y alejar el coche del límite marcado por el bordillo.

         El otro peligro, del que ya hemos escrito en abundancia, es sobre la instalación de farolas, postes telefónicos, poste eléctricos y señales de tráfico, casi raseando los bordillos.

¿Aumenta la inseguridad y la violencia en Melilla?


             

 

        ¿Intento de homicidio en la urbanización  de San Lorenzo?

         Un poco antes de las nueve de la mañana, gritos de auxilio procedentes de una vivienda de la urbanización de San Lorenzo alertaban a los vecinos y viandantes de la confluencia de las calles Ayu Lalchandani y del Paseo Ginel Cañamaque. En el 4º piso de la urbanización, en la vivienda  propiedad de un contratista de obras F. G., se estaba produciendo una violentísima pelea entre el propietario del inmueble y un trabajador que estaba efectuando reparaciones en la vivienda, destinada al alquiler. Los gritos  alertaron a vecinos, transeuntes y viandantes de la zona. La discusión degeneró en una brutal agresión al dueño del inmueble, que fue golpeado con un objeto contundente en la cabeza. La resistencia y la firme defensa del agredido le salvaron la vida, porque el agresor, intentaba arrojarlo desde el balcón a la calle. Los evidentes rastros de sangre sobre el balcón del edificio, dan buena prueba de la ferocidad y violencia de la agresión.

         En apenas unos minutos, efectivos policiales y sanitarios se trasladaban al lugar para socorrer al herido, del que se dice que presentaba un traumatismo craneo-encefálico, del que se desconoce el pronóstico, aunque se presume grave. Ante los gritos y la resistencia de la víctima, el presunto agresor decidió darse a la fuga. Al parecer, el agredido pudo proporcionar a los efectivos policiales el nombre de su agresor.

         Vecinos de la urbanización han confirmado a El Alminar el incremento de la inseguridad ciudadana en las inmediaciones. Grupos de menores, en situación ilegal de residencia,  merodean por las inmediaciones. Este último fin de semana, una vecina del inmueble de San Lorenzo, fue vítima de un robo por el procedimiento del tirón, mientras accedía a su vivienda por la puerta de la calle del Guardia Civil Antonio Molina.

       La crisis económica está haciendo aumentar los robos a inmuebles y personas, incrementando también las reacciones violentas ante sucesos aparentemente menores, como pudiera ser el caso vivido en la mañana de hoy,  en esta lujosa y céntrica urbanización.

Santiago Carrillo en Melilla


           

           Santiago Carrillo estuvo en Melilla en diciembre de 2003, en un acto organizado por el Campus de Melilla de la Universidad de Granada. Se conmemoraba entonces el 24º aniversario de La Constitución. No voy a dar dato biográfico alguno porque es de sobra conocido y hay miles de paginas en internet con información acerca de él. Solo voy a contar mis impresiones al encontrarme con Santiago Carrillo en Melilla. Destacaba entre otras cosas su altura histórica, su claridad de análisis y sobre todo su mesura en la exposición. La actitud del Partido Comunista durante La Transición, que condujo con mano de hierro, fue decisiva para el establecimiento de La Democracia en España.

      Si el PCE hubiese decidido ajustar cuentas con los militares franquistas, al menos 4000 de ellos hubiesen acabados sus día sentados ante los Tribunales bajo la acusación de crímenes de guerra, la frase surgió de los labios de Alberto Oliart, quien fuera Ministro de Defensa con Adolfo Suárez: «En España le perdonamos la cárcel a más de 4000 militares». Digo esto de entrada, porque la acusación común de la derecha, y que surgirá aquí desde los primeros  comentarios, es la atribución falaz de responsabiliazar a Santiago Carrillo de «los crímenes de Paracuellos»; y anoten que digo crímenes. El problema es que Francisco Franco, los tribunales franquistas y los sicarios de Falange llenaron España de centenas de «paracuellos». Las ejecuciones y asesinatos de la España de Franco (200.000), triplicaron la cifra de la represión y crímenes en la España republicana (75.000). El problema es que los militares africanistas dieron un  un golpe de Estado contra un Gobierno legítimo y luego exigieron  a ese mismo gobierno que respetara la legalidad que ellos mismos habían conculcado, convirtiendo España en un territorio sin ley y orden durante los tres primeros meses de contienda. Cuando el Gobierno de La República volvió a controlar el orden público, ya no se produjeron más asesinatos. En la España franquista, la represión por delitos de guerra siguió vigente hasta 1964.

         Santiago Carrillo comunista, historiador, escritor, analista político y experto en fascismo, atribuyó siempre a la derecha política y social el fracaso de La II República. En su último libro, titulado «la crispación política en España», trazaba las similitudes de la actitud de la derecha en el período republicano, y la actitud beligerante y crispada que mantuvo en los ocho últimos años del gobierno socialista (2004-2011). Santiago Carrillo nunca dejó de criticar los errores de los socialistas españoles, a quienes se había acercado ultimamente, como única forma de hacer frente a la derecha dura representada por José Mª Aznar y Esperanza Aguirre.

      Nota: Durante 40 años, el estado franquista buscó y persiguió a los izquierdistas que participaron en las diferentes matanzas de la zona republicana. La mayor parte de ellos fue ejecutada, perdió  la vida en la Guerra Civil o tuvo que exiliarse. Salvaron la vida muy pocos. No ocurrió lo mismo con todos aquellos que participaron en las matanzas, ejecuciones del Estado franquista, que acabaron sus vidas enaltecidos en diversas y múltiples formas.      

       Uno de los que consintió, autorizó o toleró la mayor matanza de la Guerra Civil española,   fue el General Yagüe. Me estoy refiriendo a los fusilamientos de la plaza de toros de Badajoz (mi ciudad natal), que duplicaron  en número a las de Paracuellos.

       PD: Una de esas campaña de crispación fue la de responsabilizar a una parte de los  servicios secretos españoles, viculados a antiguos cargos del gobierno de Felipe González, como los autores intelectuales de las matanzas yihadistas de Atocha y Alcalá de Henares el 11 de marzo de 2004. Fue la infame campaña de «manos blancas».

La fuga del borrego


        

         El suceso ha ocurrido hoy, cuando un borrego destinado al sacrificio en la próxima fiesta de Aid el Kebir se ha escapado en el barrio de Cabrerizas, en la calle Méjico. Durante un largo rato recorrió toda la calle, tanto en sentido ascendente como descendente, balando y gozando de unos instantes de libertad, aprovechando para ver el mundo. En Melilla todavía pueden verse estas estampas rurales, porque todavía hay muchas casas mata, con patio o pequeñas huertas en las que tener animales. Quien puede hacer esto tiene la suerte de poder vivir con la naturaleza y no perder vinculación con el mundo naturall. Además ahorra gastos y no se ve obligado a comprar un borrego en las fechas inmediatas a la Pascua Grande musulmana, en la que siempre son más caros.

            Casi relacionado con aquello de lo que hemos escrito en los dos últimos días, la fuga del borrego se ha producido junto a la calle del insigne Secretario Real Francisco Ramírez de Madrid, el artillero, casado en segundas nupcias con Beatriz Galindo, La Latina, que al enviudar en 1501 fundó un Hospital para pobres, y cuyo apodo acabó dando nombre a unos de los barrios más emblemáticos de Madrid. Es solo una anécdota, un suceso sin mayor trascendencia, idóneo para iniciar la semana de modo tranquilo y relajado. El largo fin de semana en Melilla ha producido un efecto balsámico, ante la incertidumbre, y casi inevitabilidad  de los rigores que nos acechan.

Día de Melilla, 2012


        La maldición de la conquista de Melilla

                         Un Consejero honesto,  Martín Galindo, dice a los Reyes Católicos aquello que debe decir y no lo que esperan oír, formuló la maldición de Melilla de una manera precisa en 1494: Melilla es una ciudad rodeada de moros alárabes, que antes será carnicería de cristianos  que población de ellos. La contundencia de la afirmación hace desistir a Los Católicos del empeño de conquistar la ciudad, tal y como había sido establecido en el Tratado de Tordesillas en ese mismo año. Martín Galindo dijo esto tras visitar la ciudad y su entorno en el año 1494. Será el único que escapará a la maldición por negarse a participar en la conquista de la ciudad. No ocurrirá lo mismo con todos aquellos que de una manera u otra participasen en el hecho de la Conquista o la propiciasen en algún modo, como los alguaciles traidores. A todos les alcanzará la muerte en un plazo no superior a diez años.

            En 1504 fallecerá la propia Reina Isabel, que felicitó al III Duque de Medina Sidonia por la conquista de Melilla, calificándola como “muy querida”. Tres años antes, en 1501 murió en combate en la Serranía de Ronda el insigne Secretario Real Francisco Ramírez de Madrid, apodado “el artillero”, quien viajó a Melilla en uno de los viajes de reconocimiento junto a Pedro de Estopiñan, y del que dicen diseñó el operativo de la conquista militar. En 1505 morirá de extraña y no aclarado manera el propio conquistador de Melilla, Pedro de Estopiñán. Juan de Guzmán, III Duque de Medina Sidonia y de quien se dice que pudo comandar la expedición de conquista, falleció en 1507. Cristóbal Colón, el almirante de la Mar Océana, murió en Valladolid en 1506. Cristóbal Colón opinó y desaconsejó la conquista de la ciudad, añadiendo que retrasaría los viajes a América. Al final se plegó a los deseos de la Reina Católica y accedió a que parte de la flota española participase en la conquista de la ciudad norteafricana.

        El fin de los alguaciles traidores y de su linaje en España

               Un grupo de pobladores de Melilla, entre los que estaba el propio caíd de la ciudad,  entabló contacto con las autoridades de Castilla para ceder o facilitar la conquista de la antigua ciudad omeya. Enterados los habitantes de este intento de traición, se sublevaron y expulsaron de la ciudad a los alguaciles traidores. Pese a todo, ellos se presentaron a Los Reyes Católicos y pidieron lo suyo, que se les entregó en forma de terrenos en las inmediaciones de Torrox y de La Axarquía. Tras la primera sublevación de La Alpujarra y de todos los territorios moriscos a principios del siglo XVI (1501-1505), los alguaciles traidores y sus familias, que adoptaron el apellido de Melila o Melulo (los de Melilla), fueron despojados de sus tierras. Algunos prefirieron el regreso voluntario a Marruecos, otros fueron directamente expulsados. Los que quedaron en España perdieron todas las propiedades que habían obtenido por “su traición”. El fin total del linaje de los Melila se produciría en la última y definitiva sublevación de la población morisca, a finales del siglo XVI. Allí destacó entre todos, según el relato de Hurtado de Mendoza, el general Melulo, quien al final no tuvo más remedio que acabar defendiendo a los de su Fe y los de su etnia.

            2012, de Pedro de Estopiñán a Juan José Imbroda

            La legitimidad histórica y política asiste al Presidente Imbroda, 515 años después de la conquista de Melilla, tanto a él, como a todos los que le han precedido en el cargo. La línea de soberanía histórica de España no ha sido interrumpida desde entonces. Sin embargo, la historia de Melilla es esta, la que hemos contado en estos dos días. La conmemoración de la conquista es un invento histórico del franquismo. Melilla no va a dejar de ser española porque se traslade la celebración de día. Tampoco vamos a perder un ápice de los derechos  históricos que Melilla ha consolidado a lo largo de los siglos.

        Hay otra fecha, la del 7 de junio de 1556, que comienza a abrirse paso, fecha en que Melilla de modo real y efectivo se incorporó a la Corona de España. Llevo reivindicándola en solitario desde hace una década. Buscar una fecha que sirva para el futuro de Melilla exige el consenso y el debate de todos. El 17 de septiembre es una fecha del pasado. Mientras se mantenga, Coalición por Melilla no puede asistir a la misma, pues han hecho de esa postura una cuestión de identidad,  y mientras CpM no acuda, el 17 de septiembre pierde casi todo su sentido. Siempre hay otro modo de ver las cosas, siempre hay dos caminos a seguir. Veremos si se deciden por el que suponga un futuro amplio para todos. Si piensan más en el porvenir de los melillenses que en el futuro propio.

Pedro de Estopiñán, una historia oscura


 

        ¿Murió El Conquistador de Melilla en la indigencia?

Enrique Delgado 

               Pedro de Estopiñan, el oscuro contable de La Casa de Medina Sidonia, pudo haber muerto en la indigencia, envenenado o por ingerir comida en mal estado. Todo lo relacionado con la conquista de Melilla, hecho que se sigue presentando a los melillenses en formas adulteradas, sigue envuelto en la oscuridad más profunda.

                  No hay acuerdo sobre la fecha, que la propia Casa Ducal sitúa en 1496 y la Casa de Niebla en 1497. Decidirse por una u otra fecha aun es difícil y más si se lee la comparación y análisis que establece Joaquín Rodríguez Puget en “Crónicas de una Fortificación”. Sin embargo las Crónicas oficiales no dudan en señalar el objetivo por el que se llegó a estas costas. La de Pedro de Barrantes lo explicita sin género de dudas: “Juan de Guzmán envió una armada a África para ganar, reedificar y poblar la ciudad de Melilla, que era de moros.

           Hay que hacer notar los tres verbos que emplea para describir la acción: Ganar por conquistar, reedificar que no fundar o sacar de la nada y poblar de nuevo. Es obvio que los habitantes de Melilla sabían lo que se les venía encima, la mayor y más poderosa flota del Mundo, por lo que lejos de presentar batalla, decidieron dejar el terreno vacío para luego intentar la reconquista de Melilla. El error táctico fue mayúsculo, porque habiendo estimado bien la envergadura del ejército que iban a enviar los castellanos a conquistar la plaza, subestimaron la capacidad de los ingenieros y militares para reconstruir las defensas y sostener cualquier acometida sobre la ciudad recién conquistada. Resulta obvio señalar también que el ejército enviado a Melilla, era el que había conquistado todo el Reino Nazarí de Granada en apenas 10 años. La resistencia era inútil y cómo había observado uno de los exploradores de la época, la potencia de los guerreros de la zona de Melilla, no era ni siquiera comparable a ninguno de los ejércitos que defendieron las principales ciudades del Reino de Granada.

          Pedro de Estopiñan, un oscuro final

   Pedro de Estopiñán, el oscuro contable de la Casa de Niebla ha dejado para la historia poco más que su nombre. Probablemente, la atribución de la conquista de Melilla se le asignó con posterioridad, como única forma de paliar el final precipitado y enigmático de su vida, cuando visitaba el Monasterio de Guadalupe en 1505. Quizá sus hermanos Bartolomé y Francisco quisieron perpetuar la memoria de un hermano, que los acompañó en diversas aventuras guerreras, pero que no tuvo suerte alguna en la vida.

         En 1947, el Ayuntamiento de Melilla llevó a cabo unas jornadas históricas con ocasión del 450 aniversario de la conquista y ocupación de Melilla. En la etapa franquista no había necesidad de buscar subterfugios y leyendas de alguaciles traidores para justificar una conquista, la de Melilla. Los conferenciantes fueron Tomás García Figueras y Hipólito Sancho Mayi, quien realizó una profunda investigación histórica sobre lo poco que podía saberse del hombre al que se atribuyó la conquista de Melilla.

        Casado con Beatriz Cabeza de Vaca, a la que dejó con tres hijos pequeños, que hubieron de ser amparados por familiares, hasta que ya con cierta edad pudieron emigrar emigrar a Canarias, Perú o Argentina. Probó suerte con el comercio de todo tipo de mercaderías, y parece ser que fue el precursor de la exportación de vinos de Jerez, localidad en la que desarrolló la última etapa laboral de su vida, terminada de modo abrupto en Guadalupe ( Cáceres). Los últimos años, tras la conquista de Melilla, los pasó acuciado y reclamado por acreedores. Ostentó varios cargos de honor, como ser un 24 de Jerez, pero que no le reportaban beneficio alguno y quizá, muchos enemigos. Las conferencias de 1947 sirvieron para corregir en 11 años la fecha de su muerte (de 1516 a 1505) y fueron las primeras en las que se investigó, con rigor histórico, tanto la figura del supuesto conquistador de la ciudad, como el propio hecho de la conquista. En la interesantísima conferencia de Hipólito Sancho Mayi, nos enteramos que hubo tres expediciones previas al propio hecho de la conquista y que para preparar y facilitar el desembarco, se conquistaron varias pequeñas villas del entorno de Melilla, o sea, que antes de iniciar el desembarco, se creo un pequeño cinturón de seguridad.

         Notas: https://elalminardemelilla.com/2012/05/15/melilla-ano-1497/, https://elalminardemelilla.com/2011/09/27/el-dia-de-la-conquista-de-melilla-yiii/, https://elalminardemelilla.com/2011/09/23/el-dia-de-la-conquista-de-melilla-ii/, https://elalminardemelilla.com/2011/09/22/el-dia-de-la-conquista-de-melilla-i/, https://elalminardemelilla.com/2011/09/16/en-busca-del-dia-de-melilla/, https://elalminardemelilla.com/2011/06/07/7-de-junio-el-verdadero-dia-de-melilla/

El poblado legionario de Melilla


                           ¡Dónde acaba Melilla!

   La ecuación es muy sencilla y ya la hemos formulado en otra ocasión. Para saber si la gestión de un gobierno es correcta solo basta alejarse del centro de la ciudad. si por cada cien metros recorridos las deficiencias aumentan de modo exponencial y llegando al límite extremo ésta parace no existir, entonces nos encontramos ante una gestión deficiente. Si las deficiencias se encuentran en el mismo centro de la ciudad, entonces la gestión es muy cuestionable.

      Hay un límite variable pero definido en cada barrio que pudiera marcar ese más allá, esa frontera en donde ya no parece existir ayuntamiento o gestión urbana. El límite varía según las zonas, pero a en un radio de 1000 metros contados desde el ayuntamiento, la gestión parece no existir. Las deficiencias son muy grandes y algunas zonas carecen de inversión o de normas.

                                   El poblado legionario

         La concepción clasista del mundo en la España franquista se notaba aún más si cabe en el ámbito militar. Soberbios pabellones para jefes del ejército en el centro de la ciudad y viviendas para oficiales (con balcones) y suboficiales en el extrarradio, y viviendas míseras para la clase de tropa (Cabo Cañón, las desaparecidas de Alfonso XIII) y este barrio conocido como poblado legionario, aunque ya no sé si esta denominación seguirá vigente. Los nombres de las calles son sonoros: Tte. Arrabal, El Empecinado, Ceriñola, Capitán Ariza, alférez Santa Pau.

          Estas zonas son las olvidadas de la ciudad. No existen columpios para niños, ni embellecimiento urbano de ningún tipo. En el pasado conoció cierto esplendor, los rótulos de viejas tiendas y comercios dan testimonio de ello. En un momento determinado el bar llamado Casa Antonio, estuvo en «la ruta del tapeo». La progresiva reducción de los efectivos militares en Melilla, y la eliminacion del servicio militar obligatorio, acabó con un gran sector de la economía melillense, la que estaba enfocada a la numerosa clase de tropa de Melilla. La instalación en el poblado de un negocio de lavado de vehículos, ha hecho que fluya hacia el poblado algo más de gente.

         En la actualidad solo funciona un pequeño autoservicio, llamado Bandera, por la presencia cercana de las Banderas o compañías del  Tercio Gran Capitán, 1º de La Legión, el que nunca ha salido de África desde su fundación.

         El aspecto positivo, es la capacidad de adpatación de las personas a cualquier situación. La vida siempre se abre paso, y pese al olvido y al abandono del lugar, unos pocos vecinos viven con toda la dignidad posible, en una zona con las mejores vistas de la ciudad. En las calles todavía pueden verse pequeñas huertas, cabras, gallinas e incluso un pavo real. Hace no mucho los vecinos denunciaron la presencia de perros asilvestrados y merodeadores por las inmediaciones. Allí hay escombreras, vertederos incipientes y parece que tampoco podan. 

    Melilla, la de la gestión suntuaria, la de las grandes regatas, queda al fondo a la derecha,  siempre.