El imperio de las gaviotas


         En el principio se adueñaron de Melilla La Vieja, tras la eliminación por parte de la Consejería de Medio Ambiente, de la colonia de cernícalos primilla, que las mantenía a raya. De todo ello hablamos y escribimos en El Alminar en tiempo y forma.

                    Perdido el miedo, rompieron la barrera de la costa y empezaron a merodear por el centro urbano, y llegaron hasta el barrio de El Rastro, atraídas quizá por el olor del pescado. Eso pensábamos, pero éramos unos ilusos. No querían solo eso. Ninguna barrera las hacía frente, y al igual que en la parábola del pastor imprudente, parece que se ocupó más energía en eliminar cualquier barrera natural que las contuviese, que en poner freno a su incipiente imperio.

                     Y llegaron, y se adueñaron de todo, y lo habíamos avisado, y escrito, pero todo el esfuerzo fue baldío. Somos la voz que predica en el desierto, y la maldición que los dioses del Olimpo impusieron a Casandra la profetisa, cubre la alta voz del Alminar.

                    Ya están en todos lados, se las dejó entrar. Ahora mismo anidan en los tejados y calles del Real, y eso es tierra adentro. Se dan cuenta de todo, protegen solamente a sus pollos. Son extremadamente ruidosas y buscan serlo. No hay lugar con el que no se atrevan. Les gustan los lugares altos y aunque lo parezca, no conviven con las otras aves de la ciudad, como los gorrioncillos, aunque llegado el caso, si es necesario descender hasta el suelo, lo hacen. No comparte estrato, aunque si es necesario.  Han hecho de los pináculos del Teatro Kursaal, el emblema de su imperio, el de las gaviotas, teñido con el blanco de sus deposiciones.

              Mucha gente se acerca hasta El Alminar y pregunta qué hacer o por qué nos fijamos en ellas tanto,  pero el problema es que ya están aquí, están dentro. Permiten una gran cercanía, pero no hay que confundirse o dejarse seducir por ellas. Representan muchas cosas, y por más que algunos se empeñen, no son los mismo que los gorriones, los vencejos, los estorninos  o incluso las golondrinas.

   Notas: https://elalminardemelilla.com/2011/07/07/la-colonia-del-cernicalo-primilla/

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5 Respuestas a “El imperio de las gaviotas

  1. No pueden equipararse halcones con palomas, o lobos con corderos. Me ha gustado la parábola. Y quien tenga oídos, que oiga, y quien quiera entender, que entienda.

  2. Son la cara y la cruz. Nunca se sabe con ellas. Recuerdo esa estupenda pelicula de Hitchcock, Los pájaros.

  3. Las fotos del cernícalo estan tomadas en abril en la carretera de la alcazaba

Lo que se ha podado retoña; lo ahuyentado vuelve, lo extinguido se enciende; lo adormecido despierta otra vez. Poco es , pues, podar una sola vez; es necesario podar muchas veces, continuamente, si es posible.

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