La vestimenta islámica en Melilla


 

                    De un tiempo a esta parte se pueden ver en Melilla mujeres y hombres vestidos a la usanza tradicional islámica, la recomendada por los exegetas y ajustada a las normas impuesta por El Corán, por el propio profeta Mahoma y por los ulemas y sabios del Islam aceptados por la tradición.

             La vestimenta islámica está representada por el hiyab (pañuelo que cubre completamente el pelo y el cuello) como prenda más emblemática y que es el de uso mayoritario, aunque también se está viendo, aunque en grupos minoritarios el uso del chador, del burka y del niqab (en color negro o marrón), el  primero deja el rostro descubierto, y los dos siguientes lo ocultan. Este tipo de vestimenta está reemplazando, sobre todo en mujeres jóvenes, al tradicional atuendo de la mujer amazigh, cuya vestimenta está quedando relegada para las mujeres de mediana edad o para las mayores, que siguen usando el vestido y tatuajes de la usanza tradicional del Rif,  que se están perdiendo entre las mujeres jóvenes.

       El profeta del Islam gozó de una larga vida en presencia y contacto con sus fieles, por lo que pudo aclarar muchos aspectos de las enseñanzas reveladas por el sagrado texto coránico. Eran tradicionales las charlas que el profeta Mahoma mantenía todas las tardes, no sólo con sus seguidores más íntimos, sino con todo aquel que se acercaba a él para preguntarle determinados aspectos acerca de la vida cotidiana.

         En total se fijaron unos 4800 dichos o hadizes del Profeta, que quedaron fijados en 50 hadizes aceptados por la tradición y que se consideran proceden directamente de su boca, según se cuenta en “Compendio de conocimiento y sabiduría “, del estudioso árabe Ibn Rayab al Hanbali.

       A su vez, cada uno de estos cincuenta hadizes contiene una serie de precisiones o matizaciones o pequeños comentarios, que van completando y precisando cada enseñanza.

         En el hadiz nº 10 se explica la necesidad del musulmán de vestir de modo cuidado y pulcro, aunque modesto y sencillo, desdeñando todo adorno superfluo y ostentoso. Las sedas quedaron expresamente prohibidas para las mujeres porque: “Son un modo de vestir desnudas”.

       Sin embargo, el Corán solo advierte lo siguiente: “Y di a las creyentes que bajen la vista con recato, que sean castas y no muestren sus adornos excepto los que están a la vista, que cubran su escote con el velo y no exhiban sus adornos sino a sus esposos (24:31).

        Por tanto, ciertos modos aparentemente excesivos en el vestir surgen de una tradición rigorista y de una interpretación ortodoxa tanto de la tradición, como del propio texto coránico.

        En el mundo islámico hay un debate tan intenso como lo pueda existir en el mundo cristiano, ahí está el caso del Irán de los ayatholas, dividido prácticamente en dos mitades, la que quiere conjugar el respeto a la tradición con la adaptación al mundo moderno y los que sólo quieren una interpretación rigurosa del texto coránico y de las enseñanzas de la tradición.

        En el mundo occidental existen grupos de presión muy fuertes que están vinculados a movimientos ortodoxos cristianos, que intervienen constantemente en debates científicos (células madre, eutanasia, investigación con embriones) para condenar y retrasar los mismos y que son iguales de rígidos que estos movimientos ortodoxos islámicos.

          En Melilla no ha habido ningún tipo de conflicto con respecto a este tipo de vestimenta, salvo algún caso aislado y muy localizado y podría decirse que mientras quien lo lleve o decida llevarlo lo haga de modo voluntario y no presionada por el entorno familiar o social, nada puede o debe objetarse.

           Cada cual vive su Fe o incluso la ausencia total de ella de modo libre. Lo deseable es que luego no impida el acceso al trabajo, a la formación académica o pida modelos de educación diferente para hombres y mujeres y este último caso ya se está dando en colegios privados de orientación cristiana en España.

            El reto es vivir en libertad, sea cual sea el modo en que uno quiera ejercerla, pero siempre dentro del respeto al otro y a los valores que encarna La Democracia y en el modelo de separación de religión y Estado que consagró La Revolución Francesa en 1789. Teniendo en cuenta que “el hábito no hace al monje” y que son los actos y no el vestido, lo que te convierte en una buena persona o no, algo que dejó muy claro el propio Mahoma al decir en el hadiz 1º que: “Los actos valen por su intención.

Acostúmbrate a sufrir con paciencia las contrariedades, a escuchar en silencio lo que desagrada, a estar sosegado entre los turbulentos y a permanecer tranquilo entre el estrépito del mundo.

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