Tras el rastro del ratón verde


                 Lamentable situación de la Piscina Municipal de Melilla

   La Piscina Municipal de Melilla, única instalación de este tipo en la ciudad, fue inaugurada en abril de 1990, bajo el mandato del alcalde socialista Gonzalo Hernández. Por casualidad ha vuelto a Melilla el pasado fin de semana con ocasión de un acto político. Dos décadas después de su puesta en funcionamiento la situación higiénica de la misma no parecer ser la idónea.

       La semana pasada decenas de usuarios presentaban su quejas o denuncias en el libro de reclamaciones de la instalación. Habían visto en las duchas «una extraña sustancia amarilla», muy viscosa, que se pegaba a la piel (el agente amarillo). Algunos vieron lombrices en los desagües de las duchas. Siempre hay pelos en abundancia obturando las cañerías. Es una única piscina, desde hace 21 años, para una ciudad de población creciente y con una demanda de uso cada vez mayor. Hoy, 21 años después, el nombre de Melilla suena en el panorama de la natación española.

        Si se compara la situación de cualquier ciudad o capital de provincia colindante con Melilla, de más de 75.000 habitantes, la descompensación resulta pavorosa. Quien hace 20 años tenía una piscina pública, hoy tiene dos; quien entonces tenía 5, hoy tiene el doble, salvo Melilla, que sigue teniendo la misma piscina. Eso sí, tenemos tres pabellones deportivos, dos palacios de congresos, un faraónico teatro y una estación marítima que costó lo que dos y no se sabe cuántos auditoriums.

                  Los ratones de la piscina municipal

    Hay un Consejero de Deportes, un director general de deportes, un director general de instalaciones deportivas y también ratones en la Piscina Municipal. Lo habían denunciado algunos usuarios, lo saben  los monitores que son los primeros que bajan al vaso de la piscina por las mañanas, lo saben muchas de las personas que los ven y los ven correr. Yo no sé cuál es la calidad de esas aguas, a qué tipo de análisis son sometidas o si se renuevan una vez al lustro.

       Quizá sea más importante regar el campo de golf de los 5 millones de euros  de fondos FEDER (Fondos europeos para el Desarrollo Regional), que hacer una nueva piscina o s mantener en condiciones dignas la que tenemos, la del Alcalde Gonzalo Hernández, la del año 1990. Dicen que ya no se va a cumplir la promesa electoral de una piscina olímpica.

       El caso es que hay una colonia de roedores deambulando por la piscina. El Alminar de Melilla ha encontrado el rastro de muchos y el cadáver de uno. Las fotos me dan asco, pero El Alminar de Melilla es un servicio público, o una vocación de servicio público y no cobramos nada.

La frontera de El Alminar


 

       Hay una fina línea que separa todo, en donde es casi imposible distinguir la luz del amanecer de la del ocaso. Hay un terreno amplio, es la tierra de nadie en la que el mal no reina, pero el bien apenas se vislumbra. Mantenerse en lucha en esa zona es muy difícil, porque todo es nuevo cada día, porque no hay doctrinas que te salven, porque son muy pocas las cosas que pueden orientarte. Ahí, sobre esa línea difusa y casi en permanente penumbra, se encuentra la luz de El Alminar, su llamada a la oración o a la reflexión.

        Apenas se siente una suave voz que te indica un camino o una respuesta, apenas un breve mensaje contenido en un párrafo de un libro. Todo es demasiado tenue, demasiado leve. Se puede perder el sentido de la orientación en cualquier momento, se puede encontrar una respuesta en apenas un instante de observación. Esa es la vida del que elige no ampararse en ningún dogma, porque no siempre hay respuestas para las preguntas, porque sólo son preguntas aquellas que tienen respuesta.

            Nunca estamos tan solos como creemos, nunca lo suficientemente acompañados. No siempre se ve la mano tendida, pero siempre se siente su presencia. No vamos a apagar la luz de El Alminar, aunque a veces la tiniebla azota muy duro. Se siente perfectamente la presencia de los servidores de lo oscuro, pero es nítido el calor y el aliento de quienes han decidido servir a la luz y ampararse en ella. No se debe esperar recompensa alguna, porque no siempre la hay. Somos lo que somos, pero alguien tiene que serlo.

Foto: Salida de el Sol sobre el Cerro de Camellos

Cambio de rumbo en la iglesia de San Agustín


Revolución teológica en la parroquia del Barrio del Real          

      El sábado 22 de octubre se produjo una “revolución diocesana” en la parroquia de San Agustín del Barrio del Real en Melilla. Por primera vez en sus 73 años de existencia, un sacerdote de la diócesis de Málaga se hacía cargo de una iglesia, que desde su misma fundación había estado regida por la congregación de los Padres Paúles, concretamente desde el 8 de diciembre de 1938.

     El sacerdote diocesano Juan Manuel González Ruiz presenció la apertura de las catequesis del Real, como primer acto oficioso, ya que oficialmente tomó posesión de la parroquia ayer domingo 23 de octubre en la misa del mediodía. Este malagueño, ingeniero de montes, fue ordenado sacerdote en 1993, renunciando con ello a su vida mundana para profesar la vida religiosa, algo en lo que nunca había pensado hasta su conversión, siguiendo el ejemplo de Saulo de Tarso, el centurión romano que se convirtió a la fe cristiana y acabaría siendo reconocido como el apóstol San Pablo, el único que no estuvo físicamente con Jesucristo, pero que acabaría siendo fundamental para la creación de La Iglesia, tal y como la conocemos. Sin Pablo, la Iglesia de Pedro hubiese sido una cosa muy distinta, o no existiría tal y como le conocemos.

    El sacerdote Juan Manuel Martínez se formó como sacerdote en Medellín (Colombia) y ha ejercido como misionero en  Méjico y Brasil. Ha recorrido medio mundo y gran parte de Andalucía, hasta que pidió la incardinación en la provincia de Málaga, siendo uno de sus destinos el Bº de La Victoria de la capital malacitana, o la localidad de Archidona.

   Renovación teológica y doctrinal en El Real     

     A partir de 1940 se consideró a Melilla, por parte de las autoridades franquistas, tierra de evangelización, pues consideraban que la situación de la ciudad, en permanente contacto con el sarraceno, y los años de laicismo republicano, había situado a Melilla prácticamente a los pies del Maligno. Así pies, fuimos evangelizados, desde Beni-Enzar hasta Horcas Coloradas. Los padres paúles lo eran todo en Melilla y salvo el templo patronal y el arciprestal, todo los demás era territorio Paúl.

    Con la renovación del Concilio Vaticano II se inicia una pérdida progresiva de la influencia paulista, porque La Iglesia necesitaba nuevas formas, una renovación interna y externa, pero lo que marca el declive de los paúles en Barrio del Real, es el no haber sabido atajar “la desviación doctrinal” del sacerdote y ex Paul Jesús Hurtado Salazar, fundador de un movimiento catecumenal, de fuerte cariz mesiánico. Durante más de 20 años, los seguidores de este sacerdote, han funcionado por libre en esta parroquia, sin que nadie fuese capaz de atajar una desviación que ha hecho más mal que bien, en la parroquia agustina. Fue Jesús Hurtado el que ordenó abatir el culto al Cristo de Limpias en el Barrio del Real, aprovechando la reforma estructural de la iglesia en 1989.

      A La Iglesia, que se ha enfrentado a todas las herejías imaginables a lo largo de los siglos ( algunas muy poderosas ), apenas le ha bastado un plumazo para acabar con esta desviación. tan solo le ha bastado el tener voluntad de hacerlo.

     Para ello, ha puesto al frente de la parroquia a un sacerdote, profesor de teología moral, que lo primero que ha hecho ha sido imponer los libros oficiales de catequesis de La Conferencia Episcopal Española, algo imposible en la parroquia del Real, en los últimos 20 años, en los que todo se regía por la visión y los libros del ya extinguido mesías.

PD: https://elalminardemelilla.com/2011/05/31/los-paules-abandonaran-san-agustin/

La dura realidad de Melilla


          El primer aguacero inunda la ciudad y revienta colectores

     La realidad de Melilla y el sueño coincidieron en una misma tarde. Una pequeña tromba de agua, apenas media hora antes del inicio de la actuación de Raphael, provocó más de 50 salidas de los bomberos, el atasco de los desagües, que reventaran los colectores y que el olor de las aguas negras se esparciera por la ciudad. Justo a la entrada del Kursaal, se podía apreciar en que situación dejaba una «pequeña tromba de agua», a nuestras infraestructuras millonarias.  

   Más kilómetros de tuberías que toda el perímetro de La Gran Muralla de China, una renovación del alcantarillado y de las conducciones de agua  que podría dar la vuelta a La Tierra, pero tan sólo 30 litros de agua por metro cuadrado, en poco más de media hora, ponían a nuestras infraestructuras en el lugar de la realidad, y no en el de la propaganda. Hablamos de lo ocurrido en un breve lapso de tiempo,  en el centro de la ciudad y en el Paseo Marítimo, dos de los lugares escaparate de un modelo de gestión, que hace aguas con la primera tormenta.

        Esta mañana, el Paseo Marítimo era un lugar asqueroso y fétido. La zona de juegos infantiles estaba maloliente y era una zona insalubre. Todo lo que hemos visto , lo que vemos, es una ficción inflada por la propaganda. Melilla se enfrentará  a un horizonte durísimo, el día que haya una verdadera emergencia climática.

 Nota: El Barrio del Insdustrial en las imágenes de La Otra Melilla. http://laotramelilla.blogspot.com/2011/10/el-barrio-industrial-despues-de-la.html

 

Raphael en Melilla. » Su gran noche «


                         Sigue siendo «Aquel»

              Fue una gran noche en el Kursaal. Había hasta un grupo de paisanos de Raphael, de la localidad jienense de Linares, que ya estaban entregados desde el principio. El regreso de Raphael a Melilla empezó con emoción contenida, había expectación ante un Raphael eterno. Empezó cantando canciones conocidas: «Mi gran noche; Digan lo que digan; Yo sigo siendo aquel», junto con otras que no lo eran tanto y su homenaje al Tango y el concierto pareció dormirse. Pero en un solo momento Raphael se lanzó de lleno a sus canciones de siempre, las que él calificó como sus «joyas» musicales, las escritas por su compositor talismán, Manuel Alejandro, y el Kursaal pareció venirse abajo. La gente se puso de pie, aplaudió, acompañó a Raphael en la interpretación de algunas canciones y las 756 personas del aforo fueron su «seducido coro». Ya todo respondía a us gestos y a sus guiños de complicidad. Desde ese momento ya sólo había una voluntad en el Kursaal y esa era la suya.

          La apoteosis se mantuvo durante más de una hora con canciones como: «Qué sabe nadie; Estar enamorado; En carne viva; Laura; Escándalo y Te estoy queriendo tanto qué, o No puedo arrancarte de mí». Desde las lejanas gradas del anfiteatro la pasión podía sentirse igual de intensa y la voz de Raphael, su indudable don,  llegaba e inundaba las filas del «entregado auditorium».

          Casi tres horas, sin descanso, de un concierto espectacular, en una noche mágica, la primera, del regreso de Raphael a Melilla, aunque él consigue que cada noche sea «una gran noche». Como él decía en su presentación: «Ahora estoy bien». Se nota, lo demuestra y no quedó ninguna duda. El final esperado y exigido fue la interpretación de su clásico: «Yo soy aquel», ante un ya público rendido desde la mitad del concierto.

PD: Las fotografías son de Mª Ángeles Sánchez, mi mujer.

La verja del Auditorium Carvajal


              

              La gestión aparente, la verja rota

    En Melilla existen varias empresas de forjados de hierro todavía activas (Morata,Belmonte), por lo que no se entiende la situación de la verja que da acceso al Auditorium Carvajal. Es lamentable e incomprensible su estado, que revela una gestión descuidada y muy poco preocupada por el mantenimiento, pese a que hay numerosos y bien retribuidos cargos públicos que deberían ocuparse de subsanar estas deficiencias.

             Que el principal auditorium al aire libre de Melilla presente este aspecto en su puerta de entrada, la parte más visible, dice mucho de como se están haciendo las cosas en nuestra ciudad, o si se quiere, de como se están manteniendo.

              En las dependencias del Auditorium Carvajal se guardan todo tipo de enseres, ropajes y material de atrezzo teatral que luego utilizan las distintas agrupaciones teatrales de Melilla, o en los desfiles de carnavales, del Mercado Medieval, etc. Luego cuando se producen robos, deterioro de materiales o lo que sea, se hecha la culpa de todo a la «creciente inseguridad ciudadana».

El alcalde Gonzalo Hernández en Melilla


                 Primer y único alcalde socialista ( 1983-1991)

              El que fuera primer alcalde socialista desde la restauración de La Democracia en España y en Melilla, Gonzalo Hernández Martínez, ha regresado a Melilla con ocasión del XI Congreso de Juventudes Socialistas,  como invitado de honor. Fue una gran sorpresa por se el único que ya no reside en Melilla de los que fueran secretarios generales del PSOE. Pasado el tiempo y olvidadas las antiguas discrepancias políticas, resalta el hecho histórico de ser el primer y único alcalde socialista que ha tenido esta ciudad, desde la recuperación de La Democracia en 1979. Gonzalo Hernández ganó las elecciones municipales de 1983 y repitió victoria en 1987. También fue senador socialista de la V Legislatura, desde 1993  hasta el año 1996.

           Hoy, algunas de sus realizaciones como la de La Piscina Municipal, inaugurada en abril de 1990, permanecen en la ciudad de Melilla como la única instalación deportiva de este tipo. Si en Melilla no se hubiese instalado la época de «la desmemoria» y  de  «la recompensa al acólito», tenga o no méritos, es indudable que la Piscina Municipal debería llevar su nombre.

      El tiempo debería hacer olvidar viejos rencores, discrepancias de diverso signo y críticas hacia Gonzalo Hernández, que hoy resultarían absurdas, de colocarse de nuevo ante los ojos escrutadores de la hemeroteca. Al final de todo, sólo quedan o deberían quedar los hechos. Fue un reencuentro sorpresa y una acertada y aceptada invitación, por parte de la ejecutiva saliente de Juventudes Socialistas de Melilla, que hasta ayer presidía el melillense Amin Azmani.

   PD: Se ha llegado a una situación en la que a algunos, no se les perdona un error (por muchos que cometieran), y a «otros»  no se les  ve ninguno, cuando yerran casi a diario. Eso no es bueno y además constituyen un falseamiento de la realidad política y social de Melilla.