La avenida, en ruinas, de Castelar


     

             Paseando entre las ruinas de una avenida

     El aspecto de la avenida de Castelar es desolador y eso que se trata de una de las avenidas  emblemáticas del centro de Melilla. Hay edificios modernistas importantes, algún comercio y sobre todo, es una calle emblemática de «la ruta melillense  de las tapas». Esto quiere decir que cualquier hipotético turista que se acerque a Melilla, puede de una manera u otra acabar en esta calle. No solo los turistas, si un familiar viene a la ciudad y se le quiere invitar a disfrutar de nuestra gastronomía tradicional, hay que hacer una visita casi obligada a esta avenida.

            Hay comercios y establecimientos nuevos que se han establecido allí, pero el entorno ruinoso no ayuda mucho. El aspecto general de esta calle emblemática, que en el pasado tuvo fiestas propias, no invita a detenerse en ella mucho tiempo. Hay algunos callejones laterales, que suben hacia Ataque Seco, cuyo aspecto es más propio de un acceso al averno, que el de una calle del centro de la ciudad. En cualquier momento uno espera la aparición en ellos del can cerbero, el guardián de los abismos infernales.

         Edificios cerrados de los que no se sabe qué suerte esperan, si el derribo o la rehabilitación. Solares absolutamente cochambrosos y en estado vergonzante. Ruinas que se mantienen en pie y que anteriormente fueron edificios, ofrecen tanto al ciudadano como al posible visitante, una apariencia de desidia absoluta y de total falta de gestión.

     Se pueden argüir todas las disculpas que se quieran, tales como la obligatoriedad de respetar los plazos legales, la dificultad de los procesos sancionadores, la complejidad de señalar a los propietarios de los inmuebles, o incluso la renuencia de éstos a acometer cualquier reparación o reforma. Todo es admisible y comprensible, menos el estado general que ofrece esta avenida, a cualquiera que pasee por ella. Las imágenes, que son una selección, muestran años de una gestión ineficaz, o que no ha dado los frutos que se pretendían.

    Hasta la Virgen de La Soledad, que descendía en el pasado por uno de esos callejones, dejó de hacerlo hace unos años, por la inseguridad creciente del lugar.

¿Existe censura en Melilla?


          Arrabal y Velázquez, la foto nunca publicada

       La censura alcanza muchos grados, el peor de todos, el que disuelve moralmente a una sociedad, es el de la autocensura. Cuando no se publica algo porque se conoce de antemano que va a molestar al Poder, o se publica modificando los perfiles para que no  sea demasiado agresivo, o cuando se publica pero el Poder conoce ya de antemano el contenido de lo publicado, se puede afirmar, que la situación es extremadamente nociva.

           Está claro que cada medio de comunicación tiene su tendencia, su ideología y admite o no, ciertos contenidos o denuncias. Esto sucede en cualquier parte de España. En muchas ciudades se necesita más de un periódico para enterarse de qué está ocurriendo y depende de cual se lea, uno cree estar en una ciudad diferente. En Melilla tenemos la tendencia a pensar que nuestra situación es anómala, pero desgraciadamente, el mal está mas extendido de lo que se cree. Los medios de comunicación sirven a quien les paga y ya puede morir uno de asco, que como la denuncia no interese al periódico de la localidad, no recogerán ni la esquela.

         De esto nadie está a salvo, ni en Melilla ni en ninguna parte del país y en algunas ciudades, ni siquiera tienen prensa local, con lo cual, la situación se torna insoportable, pues se puede venir abajo la ciudad  entera y no merecer más que un breve en el suplemento regional. También existe la actitud tornadiza, que es aquella que lleva a denunciar absolutamente todo cuando se es prensa oposición y a no admitir absolutamente nada cuando se es prensa de poder. Como todo esto sucede en todos lados, concluyo que no es especialmente distinto  en nuestra ciudad y a la pregunta que hago en la entrada, respondo directamente con un SI, aunque con matices.

                      Enero de 2011, Fernando Arrabal en Melilla

  En enero de 2011, el insigne melillense Fernando Arrabal acudió a Melilla traído de la mano de Ignacio Velázquez. Todos los periódicos recogieron la noticia de la presencia y conferencia de Fernando Arrabal, pero ninguno publicó la foto de ambos en la presidencia de la mesa. Esto sí es preocupante, porque indica que en algún lugar de la ciudad se dan consignas, que luego todos siguen y nadie se atreve a saltarlas. El Alminar de Melilla publica las fotos del acto, porque es un testimónio histórico del que todos deben tener constancia.   Ni siquiera a mí me publicaron la fotografía, y era una columna de opinión. Sí el texto, pero no la fotografía.   

     PD: Pese a todo, la situación en Melilla es mejor que en otros lugares. Hay muy buenos profesionales, que sortean las directrices impuestas por una situación, de la que ellos no son responsables.          

La ley del derribo en Melilla


     «Todo lo que sea susceptible de ser derribado, será derribado»

       En Melilla existen lo que se denomina «ojeadores de solares», personas que recorren incansablemente la ciudad buscando «casamatas», o edificios en mal estado, para informar a sus emisarios de todo aquello que pueda ser comprado. Del estado de esta «manzana» del barrio del Real, dimos noticia en el mes de octubre, cuando vimos que abandonaba el inmueble, camino de la Residencia de Ancianos, la última inquilina de la calle Cataluña. En la calle Infanta Cristina hace ya tiempo que no vive nadie y tan solo permanecen habitadas dos vivienda sen el extremo de la calle Orense.

           Este inmueble parece ser obra de Enrique Nieto. Está en evidente estado de abandono desde hace  tiempo. Las casas que se iban deshabitando quedaban ya vacías y no se alojaban en ellas nuevos inquilinos. En los últimos años fue objeto de un cambio de propiedad y el deterioro siguió su curso. De la antigua balaustrada apenas queda una muestra en el terrado y de las ménsulas que adornaban las puertas y ventanas de las casas, ya solo quedan cinco. Imagino que nadie se molestará en sacar moldes de ellas.

        Tampoco creo que la posterior edificación siga algún estilo acorde con lo que fue en su día el barrio del Real, objeto de la gran guerra de 1909. En la zona alta del barrio, la que se conoce como Altos del Real, el ejercito español obtuvo una gran victoria, que compensó la afrentosa derrota del «Barranco del Lobo», allá por 1910. El diseño del barrio sigue los patrones de un campamento militar romano.

          Ayer se iniciaron los trabajos de catas de terreno, por un empresa geotécnica, y las labores de limpieza de elementos de la fachada y análisis de las vigas y tabiques. El derribo es casi inminente. Es la ley inexorable de Melilla, junto con otras muchas que iremos formulando poco a poco.

 

Sentencia contra Garzón: Fallo supremo


     

                         El recuerdo de los Juicios de Moscú 

  El Alminar de Melilla

                Toda sentencia judicial es un acto de opinión, toda sentencia judicial es opinable. El margen de interpretación que tienen los magistrados españoles para decidir qué es objeto de condena y qué no, es tan grande, que muchas de sus sentencias pueden considerarse claramente como expresiones personales. Las sentencias de los jueces españoles están llenas de opiniones, por mucho que las mismas, en su conjunto, constituyan letra de Ley.

         La propia Ley obliga a acatarlas, pero la libertad de opinión nos permite enjuiciarlas, opinar sobre ellas y en este caso, mostrar el más absoluto rechazo a la misma. No comparto ni el fondo ni la forma de esa sentencia, es más, el propio juego de palabras de las sentencias, llamadas también fallos, me lleva a considerar el Fallo del Tribunal Supremo, como fallo supremo o un supremo fallo. No comparto siquiera la concepción del delito de prevaricación. Creo que el delito de prevaricación debería ser suprimido del Código Penal español, porque puede esconder, un juicio político bajo la apariencia de «salvaguardar las garantías procesales».

               Los juicios de Moscú y la Gran Purga (Большая чистка)

      Ha sido la propia sentencia del Tribunal Supremo la que me ha abierto la puerta para hablar de la Justicia del Camarada Stalin, al citar que: » la grabación de las conversaciones entre letrados y acusados nos asemeja a los estados totalitarios». No se atreven los magistrados del Tribunal Supremo a llegar más lejos, sobre todo al no explicar cuál era la justicia en los estados totalitarios o su principal característica, cuyo máximo ejemplo siguen siendo los tribunales de Stalin.

             La principal característica de la justicia stalinista era: «Que el acusado estaba condenado, incluso antes de instruirse el proceso judicial, incluso antes de celebrarse el propio juicio». Esto sí nos asemeja al tipo de justicia al que alude  el propio Tribunal Supremo en su sentencia. Toda España sabía o tenía la intuición de que el magistrado Garzón iba a salir condenado en algunos de estos juicios. Él lo ha expresado mejor que nadie en su comunicado: » Es una sentencia predeterminada». Una condena dictada solo a instancia de parte (acusación), sin apoyo del Ministerio Público, e incluso superior, 11 años de inhabilitación, al máximo pedido por las acusaciones (10 años).

           En los juicios de Moscú de 1936 a 1039, los opositores Lev Kamenev, Grigori Zinoiev y Nicolai Bujarin, fueron juzgados en un espectáculo judicial que concitó toda la atención mediática de la época y digo que fueron juzgados, proque condenados ya lo estaban.  En cualquier caso, prefiero que el nombre de garzón quede en la historia junto a los de Kamenev, Bujarin, Zinoiev, Radek, Piatakov y Sokolnikov,  que no junto a los de Abakumov o Vizhinsky. Y hay que dejar claro que en los Juicios de Moscú se siguieron todas las garantías procesales requeridas en la Legislación Soviética.

                 Supresión del delito de prevaricación

        Ningún juez está exento de fallos, ningún juez es inmune a los errores, pero el delito de prevaricación supone juzgar las intenciones de una persona. La propia definición lo exige: «tomar una decisión a sabiendas de que es injusta». Puede haber casos muy claros, en que esto sea manifiesto, pero la escasez de sentencias del Tribunal Supremo sobre prevaricaciones cometidas por jueces, indica que es un delito muy difícil de juzgar, y de concretar en una instrucción sumarial.

       Sorprende la celeridad con que se han instruidos tres procesos contra el magistrado Garzón. Sorprende la unanimidad de los emisores de la sentencia. Sorprende que el magistrado Garzón acumule en su persona casi tantos procesos por prevaricación, como la suma de todos los jueces españoles. Mejor suprimir este delito. Como he dicho al principio, podría estar enmascarando «procesos políticos» o «rencillas personales».       

Frente a la ira de los dioses


              Los humanos frente a los dioses antiguos

  Los dioses de la antigüedad eran coléricos y vengativos. Le hacían trampa a los humanos. Hubo algunos como Prometeo que le arrancaban algo a los dioses, el fuego, y luego lo pagaban muy caro. Prometeo fue encadenado un una montaña de Afganistán, condenado a que un buitre le devorara el hígado durante el día, y que le volvía a crecer por la noche. Casandra tenía el don de la profecía, pero los dioses consiguieron que nadie la creyese y así anularon su don. Son innumerables los ejemplos de  castigos que infligían aquellos dioses demasiado humanos.

      Los dioses del Olimpo hacían participar a algunos humanos de sus decisiones y rencillas, pero cuando el humano tomaba parte por alguno de los bandos, la facción derrotada solía vengarse y condenaba al humano a repetir eternamente trabajos absurdos, pero infernales,  como llenar constantemente de agua un barril sin fondo, o subir rocas a lo alto de las montañas y que se caían inmediatamente, tras ser colocadas en la cima. Instalados en el Olimpo, los dioses perdían cualquier contacto con la realidad humana.

         La situación actual, me recuerda más que ligeramente a las historias de los dioses de la antigüedad. La clase política en el Poder, salvo raras excepciones, crea nomenclaturas a las que muy raramente se accede. Instalados en sueldos vertiginosos, en privilegios que mantienen durante años y que luego transforman en vitalicios, pierden el contacto con la realidad. Protegidos por sueldos hasta 10 veces superiores al de un trabajador medio, no pueden saber qué es mantenerse con una pensión media de 500€ mensuales o un sueldo poco más que mil eurista (el de cualquier funcionario español).

        Por eso, cuando oigo que se van a pedir esfuerzos a los de siempre, en un país como España, que tiene un salario mínimo de 670€, una pensión media que no alcanza los 600€, un pensión mínima de 370€ y un salario medio de sus funcionarios de 1200€, pienso que esa clase política en el Poder ya  no sabe lo que dice, y que perdió el contacto con la realidad hace mucho tiempo.

       Y que no se le ocurra a nadie ayudar a los humanos, o tomar partido por alguno de los bandos de los dioses, porque entonces probará todos los rayos y truenos lanzados desde El Olimpo del Poder. Se acostumbraron tanto  a la adulación y a la mentira, que cualquier verdad, por pequeña que sea, les irrita sobremanera.

Robo en la basílica del Hospital Militar


        Roban la corona de La Virgen del Pilar y otros exornos

           Pese a la propaganda, Melilla no podía ser ajena a la oleada de robos en iglesias, y a la creciente ola de inseguridad ciudadana que está recorriendo toda España. Hace no muchos días robaron la corona de la Virgen de La Fuencisla, patrona de Segovia. Casi en las mismas fechas, los ladrones saquearon la sede de una cofradía en Sevilla. Ahora le ha tocado el turno a la basílcia del Hospital Militar, según la noticia recogida por el diario Melilla Hoy.  Al parecer ha sido robada la corona que ornaba la imagen de la virgen del Pilar y otros exornos religiosos, preferentemente lámparas y candelabros, por tratarse de objetos de fácil comercialización.

           Hace cuatro años estuve en ese iglesia, fotografié todo lo posible y redacté un artículo con su historia, para el diario Melilla Hoy. También hice una entrada en El Alminar dedicada a esta bella iglesia. Según cuenta la noticia, la Comisaría de Policía está comprobando con el listado del inventario, que cantidad de objetos ha sido robada, aparte de los más conocidos y que han sido objeto de los titulares de prensa.

      Nota: La historia de una basílica,

         https://elalminardemelilla.com/2011/11/20/la-basilica-del-hospital-militar-de-melilla/  

El Gran Satán de la Gran Superficie de Melilla


                  La ira de los ayatolás contra el Centro Comercial en Melilla

         Los siempre tórridos veranos de Melilla suelen marcar el acontecer político de la ciudad. Cada verano tiene su escándalo y el de 1996 quedó marcado para siempre por la lucha contra el Gran Satán, osea, la Gran Superficie. Quien tiene problemas para justificar su cambio de postura, no es Ignacio Velázquez, quien siempre estuvo a favor, de hecho, su intento de implantar en Melilla la gran superficie comercial, supuso el pistoletazo de salida para el acoso y derribo contra su gobierno.

       El punto 7º de la moción de censura presentada contra Velázquez, justificaba la misma, por haber intentado su implantación en Melilla. ¿Quién entiende esto?, ¿porqué 11 años después la ira contra Velázquez sigue siendo la misma?, ¿porqué los ex miembros de UPM, partido que abanderó la causa jomeinista contra el/la  GS, quieren ahora el acuerdo de todos para autorizarla?.

                                     Reventando la Feria de 1996

           Margaríta López Almendáriz, como cabeza de los empresarios de Melilla, Obdulio Valdés de Comisiones Obreras y Juán José Imbroda, como lider de la UPM, fueron señalados como los Ayatolás de aquella lucha «dislocada» y desproporcionada  que llevaron a cabo en 1996, contra una gran superficie que deseaba toda la ciudad, menos ellos. Juntos, hundieron a Melilla en una situación que la ha llevado a estar hoy, en 2012, al margen del modelo económico del resto de España. Cualquier ciudad con más de 70.000 habitantes tiene hoy,  al menos una Gran Superficie Comercial.

             Sumaron una alianza de intereses contrapuestos, tanto políticos como de clase, que provocaron a la larga el atraso de la ciudad. Son ellos los que deberían explicar porqué hicieron aquello en 1996, porqué lo hicieron de esa manera, porqué llevaron a la ciudad al precipicio del enfrentamiento político y social, del que la ciudad de Melilla, todavía no se ha recuperado.

             Hay fracturas que se provocaron entonces y que todavía son visibles. La obsesión de algunos partidos políticos por alcanzar el poder político a cualquier precio, no se dejó nada en el camino. Agresiones al alcalde de la ciudad (desde entonces el Alcalde de Melilla lleva escolta), boicot contra el Melilla Hoy (aunque solo se acuse a los socialistas de ello), boicot a la Feria de Melilla, cierre patronal de comercios (algo manifiestamente ilegal), y el anuncio del boicot al V Centenario de Melilla, se gestó en 1996. No faltó nada, incluso el asalto al Palacio Municipal y al Salón de Plenos. También desde entonces, se iniciaron los controles de acceso a la Asamblea de Melilla.

           Pero mejor que todo lo que yo pueda decir o recordar, es leer la prensa de la época y quien tenga que explicar algún cambio de postura, que lo haga.  Aquella amalgama «contra natura» se autodenominaba «Mesa por el futuro de Melilla». Y el futuro que nos prepararon fue éste. La ciudad con el modelo económico más atrasado del País y con el mayor índice de desempleo conocido. Y todo siempre, en manos de los mismos.

 Nota: El único apoyo de Ignacio Velázquez fueron de las dos federaciones de asociaciones de vecinos, osea, los portavoces de los vecinos de Melilla, de los melillenses de a pié. Los empresarios defendían sus propios intereses y los partidos políticos los suyos. ¿Porqué cambian ahora de postura?.

         En un principio la Gran Superficie estaba proyectada para la explanada de San Lorenzo, que hubiese sido el lugar idóneo, pero no permitieron ningun cambio de calificación del suelo, los de la «Mesa por el futuro de Melilla».