Archivo diario: 20 junio, 2011

Frente a los rayos del Poder


                 Frente a los rayos del Poder no hay protección posible y más si se trata de individuos aislados,  por muy eficaces que sean en la divulgación de sus ideas o hábiles en la creación de amistades y redes personales, . Sin una estructura de protección que ampare toda esa actividad, no se es nada frente a “la ira del poder” y más, cuando en Melilla se ha hecho dejación absoluta de la más mínima crítica, ante comportamientos y modos inadmisibles en una Democracia. Todas esas cosas que estoy aquí volcando y publicando son sólo una mínima parte de la realidad que vive y sufre el ciudadano de Melilla. Hay un blog vecino y amigo: “La otra Melilla”, que también intenta poner coto a la autocomplacencia de un Poder que no ha recibido la más mínima crítica en los últimos 5 años, por establecer un límite desde el que trabajar.

                     Ese desierto crítico, ese sometimiento, se ha producido por diversas y complejas causas que  serían demasiado amplias de analizar. Está muy bien y es lícito que un medio de comunicación, sea del tipo que sea, tome una línea editorial de apoyo a una determinada opción política, es legítimo. Lo que no resulta admisible es que se silencie o se reciban órdenes de silenciar cualquier comportamiento de abuso de poder, de nepotismo y otras prácticas absolutistas, que no se corresponde con un “servicio a los ciudadanos”, tanto al crítico como al acólito. Se pierden hasta las formas personales y basta una leve crítica o dura hacia una gestión, para que te dejen de saludar “líneas completas” de personas, con las cuales uno jamás ha tenido el más leve roce.

                  Esto sucede porque  el desierto crítico ha sido tal, que el más leve comentario o el señalar una deficiencia, retruene como “un petardo” lanzado en el atrio de un convento de clausura. Es tal la ausencia de  contraste con la realidad, que “la elefántica maquinaria del PP de Melilla” se siente molesta y “casi agobiada” porque dos o tres ratones circulen libremente entre sus patas y sorteen todas las trabas, creando sus “propios medios de expresión”, para mostrar simplemente, que hay otro modo de ver las cosas, o que uno ve, solamente aquello que quiere ver.

                           ¿ Creen que es fácil exponerse de modo voluntario a las tormentas eléctricas y a los rayos del Poder ?. Les aseguro que no, pero alguien al menos tiene que decirles, aquello que nadie se atreve o que tienen que oír obligatoriamente. En el sustancioso sueldo que cobran, también está este apartado. Ser Consejero o Viceconsejero es una obligación de servicio al ciudadano y no una recompensa o una canonjía.

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En la bandera azul de Melilla


              Somos muchos los melillenses que no pasamos a Marruecos todos los fines de semana. Somos muchos los que no tenemos ni  piscina privada ni colectiva. Somos todos los melillenses los que no tenemos una instalación de recreo de verano, como en cualquier ciudad de costa. Melilla es la única ciudad o pueblo de España que no tiene un complejo de  piscinas públicas al aire libre para el verano. En Melilla no tenemos nada de eso, pero la propaganda dice otro cosa. Los melillenses somos los únicos que nos bañamos dentro de un Puerto, porque esa es la realidad de las playas de Melilla, aunque algunos quieran compararlas a no se sabe qué. Nadie se bañaría en el Puerto de Barcelona, o en el de Málaga, o en el de Almería. Los melillenses sí nos bañamos en nuestro Puerto.

                  Esto que es un claro inconveniente, se podría convertir en una ventaja si existiese una gestión real y eficaz de un litoral costero muy pequeño, y de un espacio de baños que no costaría tanto mantener limpio y cuidado. pero no hay nada de eso, porque no hay una gestión adecuada.

           En vez de invertir en limpieza y en eficacia, llenarán este verano todo de “vigilantes vestidos de amarillo” que no resuelven nada, porque no tienen capacidad para hacerlo, pero que “propagandísticamente” lucen mucho, como “las pasarelas de madera” que están instalando entre los diques. Las fotos de propaganda quedarán perfectas, pero lo que luego ve y disfruta el ciudadano son unas aguas en pésima calidad y presencia, con aceite y grasa de las sentinas de los barcos, diques llenos de cristales y de botellas de cerveza “Cruz Campo” y servicios deteriorados y en mal estado, como este lavapies.